9 de April de 2020
Cuando leí el Salmo 33 sentí que se refería a la situación actual del mundo. Con esta pandemia, creyentes y no creyentes pudimos ver que una simple forma de vida microscópica pudo crear caos, temor, desorden. Cambió por completo la realidad. También pudimos ver que no discrimina entre ricos y pobres, entre etnias, entre adultos y jóvenes. Todos estamos abarcados.
El Salmo 33 menciona que Dios desbarata los planes de las naciones para que le teman y le honren. También dice que observa a la humanidad desde su trono y conoce todas nuestras acciones. Dios declara que ni los reyes, ni los más valientes y fuertes pueden salvarse por sí mismos sino que solamente pueden hacerlo con su ayuda.
Pero a quienes decidimos servirle, Dios nos dice: “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que escogió por su heredad” (Salmo 33:12) y “Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor” (Salmo 33:18). ¡Cuán bueno es nuestro Padre, que incluso en tiempos de angustia está presente con nosotros! No temamos, confiemos en él porque es nuestro escudo y nuestro socorro para siempre.
Que este tiempo no sea un tiempo de angustia sino de regocijo, ya que tenemos una esperanza hermosa que nadie más posee en todo el mundo. Padre Eterno, bendícenos y “que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti” (Salmo 33:22).
Lucas G.