Viviendo la Verdad 6: Una religión que tiene sentido

Lecturas:

Mateo 6; Salmo 4; 6; 86; 88; Filipenses 1:3-11; Colosenses 4:1-6.

Objetivos:

  • Poner de relieve las diferencias entre las dos clases de piedad.
  • Analizar tres ejemplos de justicia religiosa que da Jesús.
  • Evaluar el sentido de nuestras prioridades.
  • Proponer actividades con consecuencias eternas.

Antecedentes

Cada persona que toma su vida religiosa en serio corre el peligro de tomarse a sí mismo en serio también (¿Nota de humor?). La naturaleza humana no acepta fácilmente la disciplina de una vida religiosa pero cuando está en un ambiente religioso, puede ser que ame ser visto de los hombres. ¡Ten cuidado!

Advertencia fundamental

El presente estudio se centre en el tema de la justicia (v.1) y su relación con practicas tales como limosna, oración y ayuno. La palabra usada es a misma que aparece en Mateo 5:6, 20. A pesar de ello, la perspectiva cambia porque mientras que en el pasaje anterior se usaba con un sentido de pureza y honestad (justicia moral\), en este contexto la palabra se refiere a la justicia religiosa. La Biblia de Jerusalén da la siguiente explicación de la palabra: practicar las obras buenas que hacen justo el hombre ante Dios. La piedad (devoción religiosa) y moralidad (servicio activo en el mundo) no son en absoluto excluyentes. La justicia cristiana los incluye a ambas. La recompensa para una religión de ostentación es el reconocimiento humano que se busca; pero ahí termina, ellos ya tienen su recompensa (v.2). La religión íntima, por otro lado, que se hace para Dios y no para obtener la aprobación humana, puede esperar una recompensa celestial. 

¿Una contradicción?

Pongamos juntas dos enseñanzas de Jesús:

  • Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras….
  • Mateo 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos…

¿Hay una contradicción? No lo creo.

  • Primero: Consideremos la motivación. Hay una gran diferencia entre…glorificar a vuestro Padre que está en los cielos y…ser visto por los hombres.
  • Segundo: El contenido de las dos referencias es diferente. En la primera, la instrucción es para aquellas personas que forman el cuerpo de Cristo. El segundo se refiere a personas que aman la popularidad.

La justicia religiosa

La palabra “religión” proviene del latín religio que significa el hecho de vendar (como una herida). Tiene el sentido de volver a unir a la persona  con la voluntad de Dios. El cristianismo no es simplemente una religión más, sino que difiere de todas las demás en que su contenido ha sido divinamente revelado. Su expresión externa, por parte de los creyentes, no es un modo de alcanzar la salvación sino una acción de gracias por la misma.

Jesús presenta tres ilustraciones (vs. 2–4; 5, 6; 16–18) comenzando con la palabra cuando. Por eso, dando por descontado que los discípulos lo pondrán en práctica, les enseña por qué y cómo hacerlo. Jesús  interrumpe su enseñanza sobre la justicia con una extensa aclaración sobre la verdadera oración, aclarando cómo no se debe orar (vs.7- 8) y la manera correcta de orar (vs. 9–15). El Padre Nuestro aparece como un modelo de lo que la verdadera oración debiera ser.

El modelo de las tres ilustraciones es idéntico. Jesús pinta un cuadro del modo de ser religioso del hipócrita.  Ellos reciben el aplauso de los hombres. A esta actitud se opone el estilo cristiano de comportarse que Jesús enseña que es de intimidad con Dios y no de exhibicionismo. La recompensa viene de Dios.

Las prácticas de la piedad

Sobre la limosna (Mateo 6:2-4)

En el Antiguo Testamento encontramos lecciones en la Ley sobre los pobres en la comunidad (Éxodo 22:25; Levítico 14:21; Deuteronomio 15:4-11). Son ejemplos de  compasión con el pobre. Asimismo, en el primer siglo había la necesidad de mostrar la misma compasión. En todo el Sermón, nuestro Señor está interesado en la motivación de la generosidad. ¿Cuáles son los pensamientos del corazón? Pueden ser:

  • Lograr la alabanza de los hombres.
  • Congratularse consigo mismo íntimamente.
  • Obtener la aprobación de nuestro Padre en los cielos.

Jesús nos enseña: no hagas tocar trompeta delante de ti. ¿Qué quiere decir? Algunos han sugerido que hace referencia a la práctica de los fariseos de echar dinero en las cajas en el templo para ser vistos por los demás. Otros dicen que históricamente los fariseos hacían que tocaran las trompetas para que todos se enteraran de que iban a dar una limosna. 

El tocar las trompetas es una metáfora de la actitud de ostentación de la piedad. En mi opinión, Jesús está exhortando a la máxima humildad y discreción a la hora de poner en práctica la “justicia”. 

La Biblia de Jerusalén: cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando. 

La Nueva Versión Internacional: cuando des a los necesitados, no lo hagas al son trompetas. Puede ser la explicación, pero prefiero considerar un ejemplo del tocar las trompetas en Números 10:1-4 con respecto a la preparación final antes de partir de Sinaí. El bienestar de Israel estaba asegurado mientras la trompeta emitiera el llamado de Dios. Y Jesús simplemente se usa esta referencia como una figura enérgica.

Hipocresía es la palabra que Jesús usó para caracterizar aquellas personas que buscan la alabanza de los hombres. Es una pretensión de ser lo que uno no es, especialmente la pretensión de ser mejor de lo que uno es. En verdad es una falta de sinceridad.

No sepa tu izquierda lo que hace tu derecha (v.3) es una frase que puede guiarnos contra la práctica de difundir o dar publicidad a las dádivas que damos.  Pero también puede haber otra explicación. En las siguientes referencias – Mateo 25:31-41; Génesis 48:14; Josué 8:30-35; Ezequiel 4:4; Apocalipsis 10:2 – la mano derecha significa las bendiciones y la mano izquierda, las maldiciones. Por consiguiente, se pueden interpretar las palabras de Jesús así: Cuidado cuando haces obras buenas (la mano derecha) y piensas bien de ti mismo, tu naturaleza es muy sutil (la mano izquierda aplaudiendo la mano derecha) y ¡acuérdate de lo que sale del corazón!

Analicemos dos ejemplos de la generosidad que viene de la genuina pureza de una justicia religiosa – David (1 Crónicas 29:11-14)  y Jesucristo (Mateo 25:37-39). También nuestra dádiva cristiana debe ser delante de Dios que ve lo secreto de nuestro corazón.

Sobre la oración (Mateo 6:5-15)

Jesús asegura que cuando oramos, no tenemos que ser como los hipócritas y tampoco tenemos que usar vanas repeticiones. ¿Cómo oran los hipócritas? Están de pie en las sinagogas o en las esquinas de las calles. No hay nada de malo en orar así. Pero Jesús descubre su verdadera motivación. Se convierte en una actividad exhibicionista. Igualmente, Jesús prohíbe vanas repeticiones que incluye toda clase de oración con los labios cuando la mente no está comprometida. La cláusula, por su palabrería nos presenta otro punto de vista.  La atención no se dirige a la “repetición” (según algunas versiones sugieren), sino al tipo de oración que no tiene significado alguno y que es sólo ruido. Es la actitud en la oración del que piensa que Dios tiene que ser amenazado para que nos haga caso. La verdadera oración no es una técnica sino un fruto de nuestra relación con Dios. 

El llamado Padrenuestro fue dado por Jesús como un modelo de la oración cristiana genuina. Mateo 6:9 dice que la dio como un modelo para copiar. Aquí les ofrecemos un análisis de la oración:

Invocación de Dios

– Padre nuestro que estás en los cielos

Tres peticiones relacionadas a la gloria de Dios

– Santificado sea tu Nombre

– Venga tu Reino

– Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra.

Tres peticiones relacionadas a las necesidades del hombre

– El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy

– Perdónanos nuestras deudas…

– No nos metas en tentación, sino líbranos del mal

Alabanza a Dios

– Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Jesús se inspiró con toda seguridad  en el Antiguo Testamento. Encontramos muchos ejemplos de cada frase del Padrenuestro en las Escrituras hebreas. Por ejemplo:

    • Padre nuestro (Deuteronomio 1; 31, Éxodo 4:22; Oseas 11:1; Isaías 63:16)
    • …que estás en los cielos (1 Reyes 8 (8 veces); Salmo 115:1,3)
    • Santificado sea tu Nombre (Éxodo 3; 34:6) 
    • Venga tu Reino (2 Samuel 7:12-16)
    • Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra.(Deuteronomio 11:21; Salmo 103:20)
    • El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (Proverbios 30:8; Éxodo 16:16)
    • Perdónanos nuestras deudas…(1 Samuel 26:34)
    • No nos metas en tentación, sino líbranos del mal (1 Samuel 26:24; Proverbios 2:12)
    • Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén.(1 Crónicas 29:11; Daniel 4:30-34)

En la oración de Jesús se ve, en contraste con el egocentrismo, que el interés primordial es la gloria de Dios. En contraste con las frases mecánicas, expresa dependencia reflexiva en el Creador de todas las cosas.

Recordemos que “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos”, Pablo termina explicando el resultado práctico de entender la obra de Cristo: Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar… sin ira ni contienda” (1 Timoteo 2:5-8). Apreciar realmente que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote personal para ofrecer poderosamente nuestras oraciones a Dios debería inspirarnos a orar regularmente con fe. Sin embargo, la oración no debe ser solamente ‘una lista de necesidades’ presentadas a Dios; dar las gracias por los alimentos, por mantenernos a salvo en nuestros viajes, etc. debería ser una parte importante de nuestras oraciones.

Presentar nuestros problemas ante Dios en oración, debería, por sí mismo, darnos una gran sensación de paz: “Sean conocidas vuestras peticiones [nada es demasiado pequeño para pedirlo en oración] delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Si nuestras oraciones están de acuerdo con la voluntad de Dios, serán respondidas (1 Juan 5:14). Podemos conocer la voluntad de Dios por medio de nuestro estudio de su palabra, que nos revela su espíritu / mente. Por consiguiente, nuestro estudio bíblico debe enseñarnos cómo orar y para qué orar, haciendo así poderosas nuestras oraciones. Por tanto, “Si… mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho” (Juan 15:7).

Sobre el ayuno (Mateo 6:16-18)

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas… (v.16)   Cómo es que en estos versículos del Sermón, Jesús no sólo espera que sus seguidores ayunen, sino que también les da instrucciones de cómo hacerlo? ¿Tiene significado para los seguidores de Cristo hoy en día? En primer lugar, ¿qué es el ayuno? En la Biblia, ayunar significa generalmente pasar un período sin comer ni beber y no simplemente privarse de ciertos alimentos. Había ciertos ayunos anuales descritos en el Antiguo Testamento. Así los hebreos ayunaban el día de la expiación (Levítico 16:29, 31; 23:27–32; Números 29:7). Después del exilio se observaban otros cuatro días anuales (Zacarías 8:19). Además de estos había ayunos ocasionales. A veces eran individuales (2 Samuel 12:22) y a veces comunitarios (Jueces 20:26; Joel 1:14). El ayuno era expresión de dolor (Salmo 35:13–14) y penitencia (1 Samuel 7:6). Era la manera en que los hombres podían humillarse (Salmo 69:10). 

En lo que respecta a la práctica general de los judíos, el día de la expiación es el único ayuno anual que menciona el Nuevo Testamento (Hechos 27:9). Algunos fariseos estrictos ayunaban dos veces a la semana (Lucas 18:12). Otros judíos devotos, como Ana, solían ayunar a menudo (Lucas 2:37). La única ocasión en que leemos que Jesús ayunó es cuando fue tentado en el desierto. Sin embargo, en esa ocasión no se trataba necesariamente de un ayuno voluntario. 

Jesús dio por sentado que sus oyentes ayunarían, pero les enseñó que lo hicieran mirando a Dios y no a los hombres (Mateo 6:16–18). Cuando se le preguntó por qué sus discípulos no ayunaban como lo hacían los de Juan el Bautista y los de los fariseos, Jesús no repudió el ayuno sino declaró que no era apropiado para sus discípulos “mientras el esposo estuviera con ellos” (Mateo 9:14–17; Marcos 2:18–22; Lucas 5:33–39). En Hechos los líderes de la iglesia ayunan cuando eligen a los misioneros (13:2–3) y ancianos (14:23). Pablo menciona dos veces su ayuno (2 Corintios 6:5; 11:27). 

Aprendemos de este pequeño estudio del tema que ´ayunar´ y ´humillarnos delante de Dios´ son virtualmente términos equivalentes (Salmo 35:13; Isaías 58:3,5). No debemos humillarnos ante Dios solamente en penitencia por el pecado pasado, sino también en dependencia de él por la misericordia futura. Por eso, la oración y el ayuno van juntos cuando necesitamos a buscar a Dios para pedir alguna dirección o bendición particular para cumplir con su voluntad. Otra aspecto que hay que considerar es que el ayuno – abstinencia voluntaria de alimentos – es una forma de aumentar el dominio propio como Pablo explica en 1 Corintios 9:24-27.

El efecto de la hipocresía es destruir la integridad de esta práctica, como también el orar y el servir a los demás, convirtiéndolas en una ocasión para la propia exhibición. La piedad de la verdadera cristiana es secreta y motivada por la humildad. Esta piedad es recompensada por Dios.

Sobre las posesiones (Mateo 6:19-24)

Los vs.19–21 nos iluminan sobre cuáles deben ser nuestras  prioridades, y señalan que el tener nuestro principal interés en las posesiones materiales no sólo hace tener una perspectiva equivocada sino que es necio, ya que tales posesiones no pueden perdurar. 

¡Pero todos tenemos posesiones! Lo que Jesús prohíbe a sus seguidores es la acumulación egoísta de bienes, la vida extravagante y opulenta, la dureza de corazón que no siente la necesidad colosal de los desheredados del mundo. Hacer tesoros en la tierra (v.19) significa ser codicioso. Esta es la trampa real de la que nos advierte Jesús. No se censuran las posesiones en sí mismas, como la propiedad privada. No se prohíbe ahorrar para afrontar imprevistos en el futuro, como por ejemplo tener una póliza de conducir. Tampoco debemos despreciar las cosas que nuestro Creador nos ha dado en abundancia.

Los tesoros en el cielo son incorruptibles. Son el desarrollo del carácter semejante al Cristo, el aumento de la fe, esperanza y caridad, el esfuerzo activo de presentar a otros a Cristo… Todo es una cuestión de visión. 

Con una visión física podemos ver lo que hacemos y hacia dónde vamos. Con la visión espiritual, si está correctamente ajustada, nuestra vida estará llena de propósito y dirección. Uno ojo bueno (v.22) es generoso. Los vs.22-23 podrían parecer estar fuera de lugar aquí, pero dependen de un juego de palabras sutil. La palabra traducida buena o sana es, literalmente “singular”, pero también significa generosidad, y el ojo malo del v.23 es una metáfora de mezquindad y celos. Por lo tanto, estos versículos también atacan el materialismo egoísta y nos invitan a una devoción de todo corazón hacia Dios. El v.24 refuerza el mismo punto. Riquezas es la traducción del término arameo mamón, que se refiere a las posesiones materiales. Es una elección que debemos hacer entre Dios y Mamón, es decir, entre el mismo Creador viviente y cualquier objeto de nuestra propia creación. No podemos servir a ambos.

Sobre las ambiciones (Mateo 6:25-34)

Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida… (v.25). Jesús apela en los vs.25–33 al ejemplo de las aves y a las flores para ilustrar el cuidado pródigo de Dios por todas sus criaturas. Lo que aquí se prohíbe es la preocupación, no la provisión responsable para las necesidades de uno mismo y las de su familia. ¡Dios provee alimento para las aves, pero éstas tienen que buscarlo! La base de la confianza del discípulo, en contraste con la preocupación de los gentiles, reside en reconocer a Dios como su Padre celestial (v.32). La actitud correcta es poner a Dios en primer lugar (v.33) y confiar en él para nuestras necesidades prácticas.

Tres veces repite Jesús: No os angustiéis… (Vs.25, 31, 34). Y nos prohíbe preocuparnos por la comida, bebida y el vestido. ¿Pero no son estas cosas necesarias? Una preocupación exclusiva por la comida, la bebida y el vestido sólo podría justificarse si la supervivencia física lo fuera todo y el fin exclusivo de la existencia. En el mundo actual muchos (entre los que hay discípulos cristianos) no tienen todas sus necesidades satisfechas. Este pasaje no resuelve el problema, pero necesitamos entender cómo la provisión de Dios se relaciona con el mal uso humano de lo que Dios ha provisto. Hoy en día los atractivos anuncios de la televisión, de los periódicos y la publicidad en las calles están dedicados al bienestar del cuerpo, el vestido y la comida. Hay que comprar cada vez más, incluso el no poder poseer algo es una fuente de preocupación. Dicha preocupación es incompatible con la fe cristiana (vs.25-30) e incompatible con el sentido común (v.34). En contraste con los intereses materiales que pueden ocupar nuestra atención la mayor parte del tiempo, Jesús llama a sus discípulos a que pongan primero a Dios tanto dando prioridad a los asuntos eternos, como también confiando en nuestro Padre celestial para suplir nuestras necesidades materiales aquí sobre la tierra.

Dar prioridad al reino de Dios significa dar nuestra primera lealtad a él como rey; la justicia es el modo de vivir que resulta de esta decisión. El capítulo termina con Basta a cada día su propio mal la máxima prudente pero algo pesimista, nos advierte que los versículos anteriores prometen las provisiones necesarias, pero no que estaremos exentos de problemas.

Puntos de reflexión

Servimos a Dios sirviendo a los demás. En nuestra cultura que manifiesta la mentalidad de primero yo, comportarse como un siervo no es un concepto popular. Al contrario, Jesús midió la grandeza en términos de servicio y no de estatus.

¿Tengo un corazón de servir?

Lea cuidadosamente las siguientes seis características de un siervo. Identifique cuáles de las seis se desafían más y explique por qué.

Los siervos:

Una forma de la adoración reflexiva

Cuando adoramos, es mucho más fácil ofrecer oraciones rutinarias que esforzarnos por honrar a Dios con palabras y con gestos llenos de frescura.  Lo que es útil para enriquecer nuestras expresiones de adoración es 

(1) leer los Salmos con mucha frecuencia y 

(2) leer distintas versiones de las Escrituras.

Durante esta semana apunte unas frases nuevas y útiles para su adoración que encuentras de sus lecturas de los Salmos.

Sea específico

A veces encontramos mucha dificultad para construir nuestras oraciones. Aquí va una sugerencia para ayudarse concentrar en el contenido de una oración de más o menos 15 minutos.

  • Adoración – momentos de pensar en lo que ha hecho el Dios Todopoderoso.
  • Acción de gracias – por la salvación en Jesucristo, salud, familia, hermanos amigos…
  • Confesión – referencia especifica a los pecados de ayer.
  • Petición  por las necesidades particulares.
  • Intercesión – por las autoridades, el reino venidero, los enfermos, los niños, los enemigos, los hermanos…
  • Dedicación – ser amado, humilde, leal…
  • Meditación – guarde en la mente una imagen de Cristo en la resurrección, su vida perfecta, su relación con los demás, Jesús en Getsemaní…

Escriba un resumen de tu experiencia con la oración después de poner en práctica esta sugerencia. 

 

Una investigación

En el Antiguo Testamento, Dios se reveló gradualmente a Israel, introduciendo poco a poco  nuevos nombres que le definían.  Nos manda alabar su nombre. Los nombres de Dios no son arbitrarios.  Expresan distintos aspectos de su carácter. Prepare una lista de los diferentes nombres que tiene Dios con el significado de cada uno

¿Cuáles son mis valores?

¿Pueda sugerir de qué manera tus valores con respecto a las posesiones materiales pueden aprisionarse y controlarse? Escriba varias de ellas:

 

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com