Viviendo la Verdad 5: La Ley de Cristo en vigor

Lecturas:

Éxodo 20:1-17; Mateo 5:17-48.

Objetivos:

  • Reconocer el significado de que Cristo viniera “para dar cumplimiento a la ley y a los profetas”.
  • Exponer seis ejemplos de puesta en práctica  de la verdadera voluntad de Dios.
  • Distinguir valores y alternativas en los que el discípulo debe involucrarse.

Proponer modelos de verdadera cultura cristiana.  

Antecedentes

Esta larga sección (Mateo 5:17-48) trata un solo tema: cómo Jesús da cumplimiento a la Ley o a los Profetas. Lo importante es no se deben interpretar la diversas secciones aisladamente, sin tener en cuenta el contexto. La sección comienza con declaraciones generales (vs.17–20) que se pueden dividir en dos partes: la primera, Cristo y la ley (vs.17-18) y la segunda, el cristiano y la ley (vs.19-20). Siguen una serie de seis ejemplos – la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la venganza y el amor en los que se comparan las enseñanzas de Jesús con lo que se aceptaba como la ley del Antiguo Testamento (vs.21–47). La sección termina con un resumen final (v.48).

La Ley o/y los Profetas

En los vs.17–20, Jesús une la Ley y los Profetas presentándose como su cumplimiento de ambas. Pero observemos algunos detalles.  Jesús dice: No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas. ¿Por qué dice…o los profetas en vez de…y los profetas?

En el Antiguo Testamento podemos encontrar dos clases de leyes: leyes que establecían principios generales para la vida dentro de la comunidad y los Diez Mandamientos que definen el aspecto central del pacto de Dios. 

El judaísmo, en los días del Nuevo Testamento, estaba dividido en diversos grupos: fariseos, saduceos, zelotes, esenios y herodianos. La marca religiosa de los saduceos fue su exactitud. Negaban la validez permanente de toda ley que no formara parte de los escritos del Pentateuco. Por eso otorgaban menos autoridad a los profetas. Por otra parte, los fariseos aceptaban la autoridad de todo el Antiguo Testamento. Se mostraban abiertos a aceptar nuevas ideas y a adecuar la ley (la oral, la no escrita) a las nuevas situaciones.

Jesús inauguró una nueva era y cambió la forma de entender la ley. Pasó de un enfoque meramente exterior y legalista a otro que buscaba el significado espiritual de la ley. Jesús resumió toda la ley y la enseñanza de los profetas en dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al prójimo (Mateo 22:36-40; Romanos 13:8; Gálatas 5:13).

La obra de Jesús

…no a abolir sino a cumplir (Mateo 5:17)

La principal crítica que a la que se enfrentaba Jesús era que incumplía los mandamientos de la Torá, especialmente con respecto al día de reposo.  Con el tiempo, los rabinos habían inventado multitud de leyes para que nadie quebrantara el cuarto mandamiento. Los fariseos tenían prevista una aplicación de los principios morales a los casos concretos de las acciones humanas muy meticulosa en la que regulaban hasta casos más extravagantes. Con un rigor inflexible regulaban hasta los detalles más pequeños de la vida privada, familiar y pública. Lo que provocó que, a su vez, se inventaran subterfugios ingeniosos, que violaban el espíritu de la ley pero satisfacían las puntillosas prescripciones legales. Jesús observaba el Sábado como día de adoración en las sinagogas pero, como no obedecía a todo el resto de detalles, surgió conflicto (Mateo 12:12). Por eso, a los ojos de los líderes, era un hipócrita. 

El cumplir la Ley es realizar aquello a que las Escrituras señalan, y eso es lo que Jesús ya ha hecho. Pero el cumplimiento de la ley no significa su abolición; sigue siendo totalmente autoritativa y requiere el respeto total del discípulo (vs.18, 19). Sin embargo, sigue en pie la pregunta de cómo cambia su función y en qué afecta este cambio al discípulo considerando el hecho de que Jesús le dio cumplimiento. El verbo que se traduce ´cumplir´ significa literalmente ´llenar´. Los dichos y los hechos de Jesús no eran abrogaciones de los anteriores sino ampliación y culminación de ellos: Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los profetas (Mateo 7:12). Amarás al Señor tu Dios…a tu prójimo…De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los Profetas (Mateo 22:37-40).

El v.20 indica que el legalismo meticuloso de los fariseos y los escribas es inadecuado en el contexto nuevo del reino de los cielos. Los escribas y los fariseos eran famosos por su justicia. La obediencia a la ley de Dios regía sus vidas. Calcularon que la Ley contenía 248 mandamientos y 365 prohibiciones. Sin embargo, era necesaria una interpretación superior, como aclaran los vs.21–47, mostrando cómo los principios éticos de Jesús exceden las enseñanzas éticas del tiempo basadas en la ley del Antiguo Testamento. Lo realiza, no por ser más escrupuloso en las observancias sino por penetrar en la verdadera voluntad de Dios entronizada en la ley. 

…antes que pasen el cielo y la tierra… (Mateo 5:18)

Palabras similares tienen su eco en lo que Jesús dijo en Mateo 24:34-35: De cierto os digo que no pasará  esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Al decir que anticipaba la desaparición de ´el cielo y la tierra´, Jesús utiliza un lenguaje figurado. La frase procede de las profecías del Antiguo Testamento: Isaías 51:6; Salmo 102:25-27 con Hebreos 1:10-12; Isaías 51:16; Jeremías 31:35-36; 2 Pedro 3:13. Estas profecías anuncian la desaparición del viejo sistema y la inauguración de la Nueva Creación en Cristo. Vendría un tiempo en que la destrucción del Templo no permitiría a los judíos observar la Ley de Moisés.

…ni una jota ni una tilde… (Mateo 5:18)

El alfabeto hebreo consta de 22 consonantes; en sus orígenes, por tanto, la escritura hebrea carece de vocales, que fueron añadidas mucho más tarde (VI – VIII d.C.) con la intención de fijar la tradición fonética del texto bíblico.

 י  (doy)  ´y´        ך     (htdale)   ´d´      ר    (hres)    ´r´ 

La letra más pequeña del alfabeto hebreo es la ´y´ (“jota”). Las letras ´r´ y ´d´, que se distinguen entre sí mediante el agregado de una “tilde”. La “tilde” es un signo o virgulilla que se pone sobre algunas letras.

Seis ejemplos de cumplimiento la Ley y los Profetas

En las bienaventuranzas observamos un cambio completo de énfasis, de un comportamiento basado en de lo exterior y visible a un análisis de la disposición de la mente, los motivos y las intenciones. Estas son las realidades de la vida. Lo que Jesús cita en cada caso parece proceder de la Ley de Moisés. Las primeras tres declaraciones vienen de los Diez Mandamientos – 6, 10 y 7.  Así, en todos estos ejemplos, una observancia superficial de la letra de la ley ha cedido el sitio a una búsqueda radical de la verdadera voluntad de Dios. Esto va más allá de una interpretación literal de la ley y, en realidad en algunos casos, la deja a un lado, como la autoridad soberana de Jesús (pero yo os digo) revela una escala de valores alternativa y radical en la que el discipulado debe involucrarse. De manera asombrosa, pero muy apropiada, esta nueva escala de valores queda resumida en el versículo final: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. El legalismo ha quedado muy atrás, y la ley ha sido “cumplida”.

Sobre la ira (Mateo 5:21-26)

La actitud permanente del Dios santo y justo cuando se enfrenta al pecado y al mal se denomina “ira”. Sin embargo, aun cuando su ira, igual que su amor, tiene que ser descrita en lenguaje humano, no es caprichosa, antojadiza, o espasmódica, como lo es siempre el enojo humano. Es un elemento tan permanente y tan consecuente de su naturaleza como lo es su amor. El Antiguo Testamento contiene numerosas ilustraciones de esto, tales como la destrucción de Sodoma y Gomorra y la caída de Nínive (Deuteronomio 29:23; Nahúm 1:2–6). Pero hasta el “día de la ira” final, que se anticipa en toda la Biblia y se pinta muy gráficamente en Apocalipsis, la ira de Dios está siempre atemperada por la misericordia, particularmente en lo que se refiere a su trato con el pueblo elegido (Oseas 11:8). 

El Mandamiento “No matarás” tiene la intención de imprimir en la mente el horror de matar en todas sus manifestaciones. Cristo es el mejor intérprete de los mandamientos y en Mateo 5:22 su aplicación es clara y directa: Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable ante el Concilio; y cualquiera  que le diga “Fatuo” quedará expuesto al infierno de fuego.

Los insultos – Necio y Fatuo – se mencionan al final del versículo 22. Necio viene del término raca traducido del arameo. Significa cabeza vacía, sin discreción. Es un insulto a la inteligencia de una persona (la Biblia de Jerusalén dice imbécil). Algunos eruditos dicen que el vocablo fatuo viene de una palabra hebrea que significa rebelde, apóstata o paria. El uso judío añadía un matiz grave de impiedad religiosa.

Podemos difamar el carácter de alguien, menospreciar a una persona, calumniarle y extender rumores malévolos, y al hacerlo, estamos quebrantando este mandamiento. Levítico 19:17 advierte: No aborrecerás a tu hermano en tu corazón. Sabemos bien las cosas que salen del corazón. Son las que contaminan el hombre (Mateo 15:18-20). Esa es una forma de asesinato. Jesús le imprimió un nuevo espíritu a la conocida ley del homicidio. No se trata solamente de matar, sino también de tener la disposición de hacerlo. No se permite lanzar epítetos al hermano en un arranque de resentimiento. En espíritu es una trasgresión tan grande como el verdadero homicidio.

Sobre el adulterio (Mateo 5:27-30)

El sexto Mandamiento dice: No cometerás adulterio (Éxodo 20:14). De los dos Testamentos aprendemos que el plan de Dios era limitar las relaciones sexuales al compromiso amoroso del matrimonio. Ese era el propósito que expresó desde el principio en Génesis 2:24 y Mateo 19:5. Cualquiera experiencia fuera de él es adulterio o inmoralidad sexual. 

El Antiguo Testamento trata de forma bastante específica los pecados sexuales. El adulterio (en hebreo na´aph) es la palabra más habitual y se refiere siempre a la violación del matrimonio, hasta cuando alude a la apostasía contra Dios. En griego en el Nuevo Testamento, la palabra habitual para adulterio es moichao. Hay otra palabra con un sentido mucho más amplio. Es porneia, de la que deriva la palabra pornografía. Algunas versiones de la Biblia traducen porneia como fornicación, infidelidad o inmoralidad. 

Jesús amplió las explicaciones de la prohibición divina. Afirmó que el significado verdadero del mandamiento de Dios iba mucho más allá de ser una mera prohibición de actos de inmoralidad sexual. La prohibición del adulterio incluía la imaginación y miradas codiciosas – ¡podemos cometer adulterio en nuestros corazones o mentes! Cuando el corazón no está limpio, hace falta una acción drástica para corregirlo antes que resulte en pecado abierto.

Vivimos en un mundo lleno de imágenes sexuales: la publicidad, las revistas, el cine, la televisión, la moda… Aunque la imaginación enriquece la calidad de la vida, hay que usarla de forma responsable. Con los ojos es muy fácil abrir las compuertas de la pasión. Por eso hay que aprender a dominar los ojos, tanto de la carne como de la fantasía. Esto nos lleva a lo que dice Jesús en Mateo 5:29-30. Es un ejemplo del uso que Jesucristo hacía del lenguaje. No significa una auto-mutilación física literal sino una auto-negación moral. Significa: ¡no mire! Si mirar para codiciar es adulterar en el corazón, entonces la única forma de tratar el problema es extirparlo en su origen, los ojos. Escuchemos a  Job cuando nos enseña que el control de su corazón se debía al control de sus ojos. Job 31:1, 7, 9. Hice pacto con mis ojos, ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?… 

Si tu ojo te es ocasión de caer… no mires

Si tu pie te es ocasión de caer… no vayas.

Si tu mano te es ocasión de caer… no lo hagas

Sobre el divorcio (Mateo 5:31-32)

En Mateo 19:8 Jesús dice que Moisés había “permitido” el divorcio a causa de la dureza del corazón de la gente. Eso quiere decir que Moisés no ordenó el divorcio, sino que reglamentó una práctica ya existente, y desde esta perspectiva podemos entender mejor el contenido de la ley en Deuteronomio 24:1–4. Llegaremos a la conclusión de que el divorcio se practicaba, que se le daba a la esposa algún tipo de contrato, y que desde ese momento ella estaba libre para volver a casarse.

Hay dos situaciones en las que se prohíbe el divorcio: cuando el hombre ha acusado falsamente a su esposa de infidelidad pre-marital (Deuteronomio 22:13–19); y cuando un hombre ha tenido relaciones con una joven, y el padre de ella lo ha obligado a casarse con ella (Deuteronomio 22:28–29; Éxodo 22:16–17). En dos ocasiones excepcionales se insistió en la necesidad del divorcio. Uno fue el caso de los exiliados que retornaron casados con mujeres paganas (Esdras 9–10, y probablemente Nehemías 13:23-, aunque aquí la referencia al divorcio está implícita y no explícita). En Malaquías 2.10–16 algunos habían abandonado a sus mujeres judías para casarse con paganas.

Al comparar las palabras de Jesús en Mateo 5:32; 19:3–12, Marcos 10:2–12 y Lucas 16:18, encontramos que el Señor considera el divorcio y el nuevo casamiento como adulterio, y además añade que el hombre no puede separar lo que ha unido Dios. En los dos pasajes de Mateo se menciona la fornicación como la única razón por la cual un hombre puede desvincularse de su esposa, mientras que en Marcos y Lucas no aparece esa excepción. Se han sostenido teorías relativas al significado de las palabras de Cristo. En algunas, fornicación se refiere a la infidelidad prematrimonial que el esposo descubre después del casamiento. Otros han sugerido que los cónyuges descubren que se han casado dentro de los grados prohibidos de parentesco, cosa que por su poca frecuencia no habría merecido una excepción especial en las palabras de Cristo.

En la confusa situación actual en lo concerniente al casamiento, el divorcio, y el nuevo casamiento, al tratar con los conversos y los miembros arrepentidos, a menudo se ve obligada a aceptar la situación según se haya presentado. Jesús reafirma el propósito original de Dios en cuanto a la permanencia del matrimonio. En todo caso existe una necesidad importantísimo para la iglesia cristiana – infundir un entendimiento en los novios del significado espiritual del matrimonio y durante momentos de conflicto practicar la reconciliación.

Sobre los juramentos (Mateo 5:33-37)

Jesús descarta la complicada discusión acerca del peso relativo que tienen diversos juramentos (Mateo 23:16–22) a favor del ideal de una franqueza sencilla, lo que hace que los juramentos y votos sean innecesarios. Aquí, como con el asunto del divorcio, Jesús se niega a permitir que los reglamentos de la ley, que estaban diseñados para controlar la naturaleza pecaminosa humana, pudieran prevalecer sobre la intención original de Dios. Las normas éticas deben edificarse, no en las concesiones de la ley, sino en los propósitos positivos de Dios. Por eso, los verdaderos cristianos deberían decir lo que quieren decir y querer decir lo que dicen. Basta nuestro monosílabo “sí” o “no”.

Hoy en día hay una manera social de decir maldiciones en la que algunos usos se reservan para ciertos estratos sociales. Un sector blasfema utilizando las palabras Cristo y Jesús. Para otras personas, Dios mío o Santo Dios están en boga. El tercer Mandamiento habla muy claro: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. (Éxodo 20:7). Blasfemar es calumniar el nombre de Dios y a Su Hijo Jesucristo.

En los días de Jesús se daba gran importancia a las implicaciones de una determinada fraseología de fórmula para hacer votos (juramentos).  La preocupación por las fórmulas no era de ninguna manera el propósito de la Ley. Se distinguía entre fórmulas en las que se menciona a Dios y las que no lo mencionan. Todo es artificial. Según Jesús, no se puede evitar hacer referencia a Dios:

  • Si hacen su voto por el cielo, éste es el trono de Dios.
  • Si hacen su voto por la tierra, ella es el estrado de sus pies.
  • Si hacen su voto por Jerusalén, es la ciudad del Gran Rey.
  • Si hacen su voto por un solo cabello, la creación está bajo el control de Dios.

Un voto es obligatorio, independientemente de la fórmula que lo acompaña. La implicación real de la Ley es que tenemos que guardar nuestras promesas y ser gente de la palabra.

Sobre la venganza (Mateo 5:38-42)

Aquí se trata de la actitud de amor total que Cristo nos llama a mostrar hacia el malvado. Nos da cuatro pequeñas ilustraciones en las que se aplica el principio cristiano de no represalia. Constituyen ejemplos pequeños y vividos de diferentes situaciones cotidianas. De modo que Jesús desea que lo demos todo: nuestro cuerpo, nuestra ropa, nuestro servicio, nuestro dinero:

Cuando nos golpean en el rostro – vuélvele también la otra. La herida en la mejilla derecha es el resultado de un golpe con el dorso de la mano – un golpe insultante.

Cuando nos acusan ante la ley – déjale también la capa. La capa estaba protegida de confiscación por Éxodo 22:25–27

Cuando nos piden nuestro servicio – ve con él dos. Era el derecho que tenía el soldado romano de reclutar a un cargador civil.

Cuando nos pidan dinero – dale. La ley dice: Cuando haya algún pobre…no endurecerás tu corazón…y le prestarás lo que en efecto necesite… (Deuteronomio 15:7, 8,10)

Para resumir la enseñanza, Jesús no prohíbe la administración de la justicia, sino más bien nos prohíbe tomar la justicia por nuestra mano. El principio del ojo por ojo pertenece a los tribunales de justicia. En la vida personal debemos deshacernos no sólo de toda venganza en palabra u obra, sino de toda animosidad de espíritu. Jesús demanda una actitud generosa que no sólo rehúsa el desquite y el despecho, sino que no resiste, aunque legalmente esté permitido. Dicha actitud es la que subordina los derechos personales de uno en beneficio de los de otras personas.

Sobre el amor a los enemigos (Mateo 5:43-47)

Dios ordenó que el amor sea la relación humana ideal y normal, y como tal recibe la sanción de la ley divina (Levítico 19:18), aunque la prohibición paralela de odiar, con su referencia al corazón (Levítico 19:17), nos muestra claramente que se trata también de algo legal. Nunca se ordena amar al enemigo, aunque se debe ayudarlo (Éxodo 23:4).

La inferencia natural de que el mandato del Antiguo Testamento de amar al prójimo conlleva la conclusión de odiar a su enemigo es reemplazado por la orden extraordinaria de amar a nuestros enemigos. Nuevamente Jesús ofrece una ética en contraste agudo con los valores humanos naturales. Como en el Antiguo Testamento, el amor mutuo debe ser la relación humana ideal. Jesús corrigió el pensamiento judío contemporáneo en dos direcciones. 

(a) Insistió en que el mandamiento de amar a los semejantes no es una ordenanza limitativa (Lucas 10:29), como se sostenía en buena parte de la exposición rabínica de Levítico 19:18, sino que más bien significaba que el prójimo debía ser el primer objeto, por ser el más cercano, del amor que constituye la característica del corazón cristiano (Lucas 10.25–37).

(b) Extendió su pedido en cuanto a amar hasta incluir a los enemigos y a los perseguidores (Mateo 5:44; Lucas 6:27). Esta nueva actitud está lejos de ser simple sentimentalismo hipotético, porque debe manifestarse en forma de ayuda práctica a quienes la necesitan (Lucas 10:33); tampoco es una virtud superficial, porque exige una respuesta fundamental del corazón (1 Corintios 13). 

El amar a los enemigos es desear ardientemente en la oración de intercesión que se arrepientan y crean, y de este modo se salven. Es imposible orar por alguien sin amarle e imposible continuar orando por alguien sin descubrir que nuestro amor por él crece y madura.  No se trata de esperar hasta que sintamos algún “amor” por un enemigo. Tenemos el ejemplo perfecto de nuestro Señor, Jesucristo. Mientras los clavos de hierro atravesaban sus manos y sus pies, parece haber orado por los que lo atormentaban.

Jesús continúa (Mateo 5:45) declarando que el amor divino es un amor que no discrimina – que se muestra igualmente a los hombres buenos y a los malos. Es la gracia común de Dios que se muestra a toda la humanidad. Esta gracia de Dios se expresa en las bendiciones de la lluvia y la luz del sol, sin  los cuales no podría continuar la vida en el planeta.

Mateo 5:48 – Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro padre que está en los cielos es perfecto. ¿Es posible?  El concepto de que el pueblo de Dios tiene que imitar a Dios más que a los hombres no es nuevo. 1(La palabra ´perfecto´ es la traducción del griego teleios que significa terminado, acabado, realizado, completo…maduro, crecido… (Hebreos 5:13-14; Efesios 4:13; 1 Corintios 2:6; Colosenses 3:14-15)

Jehová dice: …Vosotros por tanto os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo… (Levítico 11:44-45). Porque somos hijos de Dios, mediante la fe en Jesucristo, podemos demostrar de quién somos hijos únicamente cuando mostramos el parecido familiar.

A lo largo de su exposición, Jesús coloca ante nosotros modelos alternativos mediante los cuales contrasta la cultura secular y la contracultura cristiana. Por eso, en lo que se refiere a mis deberes para con mis semejantes:

Las normas perfectas de Cristo son contrarias a las reacciones naturales. El Sermón del Monte se hace un eco de los profetas. El Antiguo Testamento también profetiza estas cosas como dice en Isaías 32:1,17. El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

Puntos de reflexión

Mantener relaciones

Como la vida se resume en aprender a amar, Dios quiere que valoremos las relaciones y nos animemos a mantenerlas. Desafortunadamente, surgen conflictos.  Aquí están cuatro fuentes de conflictos. Escriba lo que piense al lado de cada uno.

En busca de una explicación

Un propósito de nuestra vida en la tierra es relacionarnos con otros. Por desgracia, a la mayoría de nosotros nunca se nos enseña como resolver conflictos. Alguien ha sugerido que la causa principal de los conflictos es que: no queremos perder la dignidad. Escriba abajo su opinión.

Otra manera de vivir

Ahora lea Filipenses 1:12-24.  De Pablo aprendemos una lección. Según su entendimiento de lo que dice, ¿cuál es (o cuáles son) el/los factor/es que puede librarle del conflicto de tratar de proteger su ego de golpes y heridas?

Otro punto de vista

Dios sabe que en su vida hay áreas que necesitan un crecimiento espiritual y para ello usted necesita luchar con diferentes tipos de conflicto. Los conflictos encierran un propósito importante para el creyente. Lea Hebreos 12:3-15.

Piense en una situación de su pasado, que le haya causado problemas, pero que Dios haya usado para enseñarle cosas importantes. Complete lo siguiente:

 

 

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com