Viviendo la Verdad 4 Relaciones con el mundo cotidiano

Lecturas:

Mateo 5:13-16; Marcos 9:50; Lucas 14:34-35; Juan 8:12-20.

Objetivos:

  • Interpretar el significado de la “sal” y de la  “luz” en las enseñanzas de Jesús;
  • Emplear esas metáforas con respecto a los utensilios del Templo en Jerusalén;
  • Desarrollar una interpretación inicialmente aplicable a los discípulos del primer siglo;
  • Proponer la manera de vivir con respecto a creyentes del siglo XXI. 

Antecedentes

Las bienaventuranzas de Mateo 5 describen el carácter esencial de los discípulos de Jesús y las metáforas de la sal y la luz indican su influencia benéfica en el mundo. La última bienaventuranza recalca la persecución causada por seguir a Jesús y que coloca a sus discípulos en la sucesión de los fieles siervos de Dios. La peculiaridad que los hace objeto de la persecución se ejemplifica con las metáforas de la sal y luz; cada una de ellas es esencial, pero sólo surte efecto en el ambiente si se mantiene distinto de él y, a la vez, plenamente involucrado en él. Así que los discípulos deben funcionar en la sociedad.

La verdad básica de estas metáforas, común a ambas, es que la comunidad de verdaderos cristianos y el mundo forman parte de dos grupos diferenciados: 

v.13 Con respecto a la sal, por una parte, ´la tierra´, y por otra ´vosotros´.

v.14 Con respecto a la luz, por una parte, ´el mundo´, y por otra ´vosotros´.

Las condiciones de las que dependen estas afirmaciones son que la sal tiene que conservar sus características y la luz ha de poder brillar. Con razón, la sal no sirve para nada si se desvirtúa; tampoco la luz si se oculta.

El uso de la metáfora

La metáfora de la sal

Todo hogar usa la sal (cloruro de sodio). En la época evangélica se agregaba sal como conservante y para sazonar los alimentos (Mateo 5:13; Marcos 9:50; Colosenses 4:6). La sal que usamos hoy en día está refinada pero en los tiempos de Jesús, por lo general, estaba llena de impurezas. El cloruro de sodio podía perderse, siendo la parte más soluble, y quedaba sólo una especie de polvo blanco insípido. 

Añadamos también otra consideración. La sal en la vegetación esterilizaba la tierra (Deuteronomio 29:23). De ahí que la expresión “sequedades en el desierto” (Jeremías 17:6) fuera sinónimo de tierra salina y estéril (Job 39:6). Abimelec, al sembrar sal sobre las ruinas de Siquem (Jueces 9:45) como símbolo de perpetua desolación, seguía una antigua costumbre. Eliseo utilizó sal para purificar (sanear) las aguas insalubres del manantial de Jericó (2 Reyes 2:19–22). 

La metáfora de la luz

La característica de la luz es la de revelar y dar entendimiento y pureza, mientras que el propósito de la oscuridad es el de engañar y anidar impureza. Por eso la luz penetra en la oscuridad y la disipa. Jesús aclara lo que es esta luz diciendo que se trata de nuestras “buenas obras”, es decir, cualquier manifestación externa y visible de la fe cristiana. 

Que la luz, en sentido físico, sea el medio necesario para el mantenimiento y crecimiento de la vida es un dato de la experiencia que la Biblia se complace en recordar (Salmo 56:14; 74:16; Jeremías 4:23). A veces, la palabra “luz” se refiere simplemente al hecho de estar con vida, por ejemplo en Job 3:20.  Por eso, el simbolismo propiamente dicho de la luz, que aparece en toda la Escritura con matices tan diferentes, evoca una clase de iluminación que no es puramente intelectual. La metáfora encierra un significado salvífico e incluso moral, como por ejemplo el Salmo 27:1; 119:105. 

Jesús, la luz del mundo

En el lugar del Templo dedicado a las ofrendas, siempre había un constante ir y venir de personas. Allí fue precisamente donde Jesús impartió su enseñanza, “Yo soy la luz del mundo”. La fiesta en la que Juan sitúa estas palabras de Jesús era la de los Tabernáculos (Juan 7:2). En esta festividad se realizaba la ceremonia de la iluminación del Templo. Al caer la tarde, se encendían cuatro candelabros inmensos que iluminaban los patios. Jesús utilizaba esta oportunidad para proclamar que él era la luz y aquellos que le siguieran tendrían luz a lo largo de todo el camino de su vida.

En Juan 8:12 Jesús invita a la gente a seguirle a Él. Según Barclay (pag. 21) la palabra griega tiene cinco sentidos diferentes, aunque íntimamente relacionados. Se usa a menudo refiriéndose (1) al soldado que sigue a su capitán, (2) al esclavo que acompaña a su amo, (3) al hecho de aceptar el parecer de un sabio consejero, (4) al prestar obediencia a las leyes, (5) al seguir el razonamiento de un maestro. Este llamamiento de Jesús nos invita a entregarnos en cuerpo, alma y espíritu a la obediencia del Maestro.

El testimonio de que Jesús es la luz del mundo viene de su Padre (Juan 8:18). Cuando examinamos los Evangelios podemos descubrir que este testimonio de Dios está en la sabiduría de las palabras de Jesús y en sus obras.  Pero hay más testimonios. Están en el efecto que Jesús causa en las personas. Y este efecto ha de verse también en las vidas de sus discípulos.

Metáforas en cuanto al Templo

Busquemos un significado aún más profundo de estas figuras. En Mateo 5:13-16 encontramos cuatro ilustraciones que comparten una idea común: pertenecen al Templo en Jerusalén. Son:

  • Una ciudad asentada sobre un monte
  • El candelero
  • Una vasija
  • La sal

Una ciudad asentada sobre un monte

Jerusalén está construida sobre una altiplanicie rodeada de montañas unidas por tres valles: el Cedrón, el Hinón, el Tiropeón. Es como una metáfora de una ciudad bien iluminada sobre una montaña. La construcción del templo de Herodes en Jerusalén, comenzada a principios del año 19 a.C., fue un intento de reconciliar a los judíos con su rey idumeo, más que de glorificar a Dios. Contenía el altar. Sugerimos que la base literal de la figura de la luz del mundo es el fuego del altar. Este fuego debía arder continuamente sobre el altar como una señal visible de la continua adoración a Dios. (Levítico 6:12).

El candelero y la vasija

Moisés se le dieron instrucciones para que hiciera tres tipos de muebles para el interior del tabernáculo:

El primero de ellos era un arca o caja rectangular de madera, cubierta de oro puro; por dentro y por fuera la recubrirás (Éxodo 25:10, 11). 

El segundo mueble era una mesa de madera, recubierta de oro, con aros y varas (vs.23–28). También se fabricaron platos, vasijas y otros utensilios, todos de oro.  Sobre la mesa había de estar siempre el pan de la Presencia (vs. 29, 30). 

El tercer mueble era el candelabro de oro con siete lámparas (vs. 31–40). El candelabro se hizo siguiendo el modelo de un árbol que crece, decorado con sus cálices, sus botones y sus flores (v.31). Tres ramas extendidas a cada lado del tronco central; las partes superiores del tronco y de las ramas se diseñaron para sostener las lámparas. No hay explicación de por qué el candelabro debía parecerse a un árbol. Posiblemente era un modo de evocar el árbol de la vida de Génesis 3:22 y Apocalipsis 22:2, simbolizando el poder vivificador de Dios. En el Templo de Herodes había otro similar.  Es seguramente este candelabro el que los romanos se llevaron como botín y que está reproducido en el arco de Tito.

Cada vez que se menciona el candelabro se citan también los utensilios que lo acompañaban: las despabiladeras y los ceniceros. Cuando se pone la luz debajo de una vasija o un cajón (Mateo 5:15), naturalmente se apaga la luz.

La sal

En las ofrendas levíticas de cereales (Levítico 2:13) se utilizaba sal como conservante para tipificar la naturaleza eterna del “pacto de sal” que existía entre Dios e Israel (Números 18:19; 2 Crónicas 13:5). El texto no explica las razones, así que, una vez más, tenemos que ser cautos en nuestras especulaciones. Puede ser que tanto la levadura como la miel se usaran en procesos de fermentación y, por lo mismo, eran símbolo de corrupción. Esta perspectiva es apoyada por el mandato de agregar sal, dado que la sal se usaba como conservante en el mundo antiguo. La sal simbolizaba no sólo la pureza sino también la constancia y la estabilidad. 

Con respecto a las ofrendas, el sacerdote debía quemarlas en el altar. Las llamas características eran doradas y brillantes a causa de la sal. La sal contaminada no producía la misma combustión y por eso había de ser echada fuera (ni para la tierra ni para el muladar es útil Lucas 14:35) sino para ser pisoteada por los hombres (¿Echada en el suelo alrededor del altar donde había mucha sangre?).

Una idea en común

Una vez considerados brevemente los cuatro aspectos referidos al Templo podemos comprender los principios espirituales relativos a las figuras empleadas por nuestro Señor Jesucristo.  Pero todavía nos falta interpretar dos frases: sal de la tierra y luz del mundo. A primera vista, nos parecen ser términos correspondientes al mundo en general. Pero de la Concordancia, obtenemos la siguiente información:

“En el Nuevo Testamento, las palabras la tierra… y la tierra (de Israel)… proceden de la misma palabra griega (ge). La palabra mundo (griego: kosmos) se aplica en términos generales pero también con respecto al sentido específico del mundo de los judíos.”

En resumen, es evidente que, cuando Jesús usa estas dos frases, está hablando con sus discípulos del ambiente judío. Dirige su atención a la tierra de Israel, al mundo judío.

¿Qué aprendemos…

…de la sal? La idea fundamental es que, sin sal, ningún sacrificio tiene valor delante de Dios: Todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Buena es la sal; pero si la sal se hace insípida… (Marcos 9:49-50).  Pablo usa la figura también en Colosenses 4:6  Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. 

Aquí sugiere un lenguaje que no es insípido ni tedioso, sino interesante y bien ponderado. Los verdaderos cristianos necesitan responder con la palabra justa a los que le piden razón de su fe y conducta. Como la sal en el sacrificio produce llamas doradas así también las características divinas se tienen que manifestar en la fe y en la conducta del verdadero cristiano. Nunca debemos permitir que la sal se haga insípida. Nunca debemos perder la fe en las promesas del Padre, del reino y de la obra de Su Hijo, Jesucristo.

…del altar y el candelero? El fuego del altar ardía continuamente como una señal visible de la permanente adoración a Dios. Siempre daba luz al mundo. Así debe ser la obra de cada verdadero cristiano dondequiera que esté. Debe ser diferente, distinto y consagrado a Dios. El servicio dedicado a Dios no ha de ocultarse. Tiene que ser como una ciudad asentada sobre un monte y dar la luz al mundo para la gloria del Padre que está en los cielos.

…de la palabra?  La sal ejerce sus virtudes por medio tanto mediante hechos como por medio de palabras. Dios ha creado el estado y la familia como estructuras sociales para contener el mal y promover el bien.  Somos llamados a difundir el evangelio y a enmarcar nuestro estilo de vida en Cristo de manera que sea digno del evangelio.

Puntos de reflexión

Haga un comentario breve de cualquier de las reflexiones que hizo la semana pasada.

Nuestra relación con los creyentes.

Siendo del cuerpo de Cristo, necesita a los miembros, y ellos le necesitan a usted. Dios usa su relación con otros verdaderos cristianos para modelar y refinar su vida. Usted es el instrumento (la sal y la luz) de Dios para bendecir y modelar las vidas de ellos.

Repase Romanos 12:9-16 y señale 10 sugerencias de maneras en que usted puede servir a sus hermanos y hermanas en Cristo. Escriba el nombre de una persona en su vida a la cual se aplica.

Nuestra relación con los no creyentes

La primera relación necesaria en su vida es la que tiene con su Amo, Jesús. La segunda con los miembros de la iglesia. La tercera es con los que no han llegado a ser cristianos. Es posible que éstos supongan de manera errónea que ellos pueden ganar el favor de Dios por ser buenos. 

Lea Romanos 10:12-15 y señala los dos factores en la conversión de cada persona.

Ahora indique con una ◄ el factor que es su responsabilidad.

Escriba el nombre de una persona que no es cristiana y a la cual usted podría hablarle de Cristo esta semana.

 Hacedores de la palabra

La lectura diaria de la Biblia le mantendrá cercana la voz de Dios. Es completamente inútil recibir, leer, investigar, recordar y reflexionar en la Palabra si no la ponemos en práctica. Escriba algo que le ha llamado la atención en sus lecturas de esta semana y que ha puesto en práctica.

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com