13 de Noviembre de 2020

Alguna vez se han preguntado si: ¿La confianza que tengo en mi mismo delante de Dios ya
es suficiente?
Para quienes tenemos la práctica de leer de las escrituras, sabemos que este
maravilloso libro es la única guía verdadera y santa que tenemos palpable por parte de
Dios. La lectura de este maravilloso libro se convierte en nuestro mejor consejero, es la
única manera de saber cuál debe ser nuestra actitud a la hora de enfrentar cualquier
situación que se nos presente. En esas páginas encontramos gran riqueza espiritual
para poder obtener la salvación.

Salmos 119:105
Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.

Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, nuestra costumbre de leer la biblia
se puede ir perdiendo cada vez más y podemos caer en el error de pensar que ya lo
sabemos todo, hasta llegar a un punto donde no leemos la biblia de manera frecuente.
Recordemos un dato curioso acerca de esto:

1 Corintios 8:2
Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

En esta reflexión me gustaría poder hacer conciencia de lo mucho que nos estamos
perdiendo cada vez que elegimos dedicar nuestro tiempo a otras cosas que sustituyen
la lectura del único libro inspirado por Dios.
En mi caso, cada vez que yo hago una lectura de la biblia, rescato un consejo nuevo
para aplicar durante el día, un consejo que quizás ya había olvidado a pesar de tener
conocimiento de las escrituras y haberla leído varias veces.
Esas lecturas me permiten tener una perspectiva diferente durante la tarde o la noche
de ese día. Por ejemplo, en una ocasión al leer Efesios 4:13-14, 4:22-25 y 6:13, me di
cuenta de que habían cosas que había dejado de lado. Llegar a la plenitud de Cristo es
lo que todos deberíamos estar buscando, y no es imposible, es requisito.

Luego durante el día se me presentaron situaciones que pude ver con otros ojos
gracias a esas lecturas que realicé.
Entonces, ¿qué hubiera pasado si no hubiera leído nada ese día? Quizás me hubiera
equivocado en algunas decisiones y las hubiera hecho diferente.

Romanos 12:2
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y
perfecta.

¡Es increíble la interminable enseñanza que podemos encontrar en una simple lectura
diaria!
Cada vez que dejamos de leer o de compartir opiniones con grupos de la fe, ¡Nos
estamos perdiendo de una gran cantidad de consejos que ni siquiera habíamos
tomado en cuenta!
Ahora imagínense si al finalizar el año solo leemos la biblia 10 veces o solo
compartimos momentos de estudio con otros hermanos 20 veces.
¿Cuántos consejos nos habremos perdido y cuántas decisiones estaremos haciendo
mal por simplemente no darle importancia a esos espacios y por confiar en nuestra
propia opinión?
En ocasiones pensamos que con sólo leer versículos aislados es suficiente para llenar
nuestros vacíos espirituales, pero a veces estamos más equivocados de lo que
pensamos. Recordemos que el camino hacia la vida eterna requiere de constante
nutrición espiritual y la lectura de la biblia es la mejor armadura que podemos tener
durante el día.

Efesios 6:13
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y
habiendo acabado todo, estar firmes.

Efesios 6:17
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios…

-Gabriel Núñez S.



 

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