Capítulo 5 - Para que te conozca y halle gracia a tus ojos (Éxodo 33:13)

En Éxodo 6:6-8 está un pacto de “Gracia”:

  • Liberación – “Yo os sacaré…” (v.6)
  • Libertad – “Yo os libraré…” (v.6)
  • Poder – “Yo os redimiré…” (v.6)
  • Amistad – “Yo soy Jehová, vuestro Dios…” (v.7)
  • Bendición – “Yo os meteré en la tierra…” (v.8)
  • Herencia – “Yo os la daré por heredad (v.8)

El pasaje central de Éxodo 33 registra el siguiente evento principal del desarrollo de la trama, la renovación del pacto entre Dios y los israelitas. Mientras que el capítulo anterior es dominado por la rebelión de los israelitas y el castigo de Dios sobre el pueblo, ahora la atención se desvía hacia Moisés, el siervo fiel, y su destacable amistad con Dios.

La relación exclusiva de Moisés con Dios le proveyó la oportunidad de interceder en favor del pueblo y como resultado el pacto fue renovado. Esto no fue atribuido a un cambio dramático en el corazón del pueblo, sino a la compasión y misericordia de Dios.

La tienda de reunión (33:7–11)

Este pasaje registra cómo Moisés levantó una tienda a considerable distancia del campamento principal con el propósito de encontrarse con Dios. Dada su función específica, la tienda fue conocida como la tienda de reunión (v.7). Esta no debía ser confundida con el tabernáculo, también conocido como el “tabernáculo de reunión” (40:2, 6), el cual fue construido con posterioridad (36:8–38) y que fue ubicado dentro del campamento israelita (Números 1:53; 2:2, 17), no fuera del campamento, a considerable distancia (v.7).

Aquí Moisés disfrutó de una relación exclusiva y personal con Dios: “Jehová hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo” (v.11). Esta intimidad le permitió a Moisés solicitar a Dios la renovación de su pacto con los israelitas. Si bien ellos tenían una íntima relación el uno con el otro, esto no influyó para que a Moisés le fuese permitido mirar directamente a Dios. El v. 9 sugiere que la columna de nube impedía que Moisés, quien estaba dentro, mirara a Dios, quien estaba afuera. Este es otro recordatorio de la barrera que existe entre lo divino y lo humano.
Moisés halló gracia delante de los ojos de Dios

Moisés halló gracia delante de los ojos de Dios

Después de los días de Abraham y su hijo Isaac, las bendiciones de Dios pasaron a Jacob, cuyos descendientes crecieron y llegaron a ser las doce tribus de Israel. En su gran misericordia, Dios liberó a los hijos de Israel de su esclavitud en Egipto. Dios levantó a Moisés para dirigirlos hacía la tierra prometida, y Él les dio Sus mandamientos y leyes para que ellos pudieran continuar recibiendo Sus bendiciones y gracia.

Moisés halló gracia delante de los ojos de Dios, cuando él le pidió a Dios por los hijos de Israel después de sus graves pecados de orgias e idolatría que cometieron mientras Moisés estaba recibiendo la ley en el Monte Sinaí y en donde permaneció por cuarenta días y noches.

Después de prometerle a Moisés que él vería un vislumbre de la gloria de Dios, viendo solamente Su espalda, Dios mandó a Moisés alisar otras dos tablas de piedra, como las primeras, y ver a Dios de nuevo en el Monte Sinaí. (Éxo 34:5) “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová”.
.(Éxo 33:13) “Pues bien, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca y halle gracia a tus ojos; y mira que esta gente es tu pueblo.”

(Éxo 33:16) “Pues ¿en qué se conocerá aquí que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andas con nosotros, y que yo y tu pueblo hemos sido apartados de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?”

(Éxo 33:17) “–También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia a mis ojos y te he conocido por tu nombre –respondió Jehová a Moisés.”

Jehová hablaba cara a cara con Moisés

El término “teofanía” responde a un estudio importantísimo de la Biblia – el de la manifestación de Dios.

En Éxodo 23:20-21, Dios dijo al pueblo de Israel que iría un ángel delante de ellos. “Mi nombre está en él”, se les dijo. El nombre personal de Dios es YHWH, (“Yahveh” o “Jehová”). Así que el ángel llevaba el nombre de Yahveh, siendo de este modo llamado Yahveh o el SEÑOR.

En Éxodo 33:20, 23 se nos dice que ningún hombre puede ver el rostro de Dios y vivir; pero en Éxodo 33:11 leemos que “hablaba Jehová [Yahveh] a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero”, es decir, en forma directa.

No podría haber sido Jehová (Yahveh) mismo en persona el que habló a Moisés cara a cara, porque nadie puede ver a Dios. El ángel que llevaba el Nombre de Dios fue quien lo hizo; y así leemos que Jehová hablaba cara a cara con Moisés (v.11), cuando en realidad fue un ángel quien lo hizo (Hechos 7:30-33). Aquí tenemos un ejemplo de la doctrina de la manifestación de Dios. Todas estas apariciones eran la preparación de la plena revelación de Dios en Cristo pero no en sentido trinitario de una supuesta preexistencia personal de Jesús como Dios Hijo.

“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡JEHOVÁ! ¡JEHOVÁ! FUERTE, MISERICORDIOSO, Y PIADOSO; TARDO PARA LA IRA, Y GRANDE EN MISERICORDIA Y VERDAD; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado”(Éxodo 34:5-7).

La revelación de estas características divinas a Moisés es tan significativa que este pasaje se repite en otras seis ocasiones en el Antiguo Testamento (Nehemías 9:17; Salmo 86:15; 103:8; 145:8; Joel 2:13; Jonás 4:2).

Aquí, en una escena dramática, hemos declarado verbalmente dos de las más importantes características de la naturaleza de Dios. Estas son las mismas cualidades que ya habían sido reveladas a través de las acciones de Dios en favor de los israelitas al liberarles de Egipto. Es más, estos atributos descansan en el corazón mismo del entendimiento que el Nuevo Testamento hace de la muerte y la resurrección de Cristo; experimentamos el perdón de Dios porque Cristo ha llevado el castigo de nuestros pecados.

Respondiendo a esta exclusiva revelación de la naturaleza divina, Moisés solicitó que Dios acompañara al pueblo, perdonara sus pecados y que los aceptara como su heredad (34:9). Ante ese pedido, Dios restableció su pacto con el pueblo.

Hay que recordar lo que dice Jehová en Éxodo 33:19:

“Jehová le respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciaré el nombre de Jehová delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clemente…” (Éxodo 33:19)

¿Cuáles son las características de un siervo de Dios?

Para conocer las características que tenía Moisés, buscamos en la Biblia y encontramos lo siguiente:

  • Moisés al principio no conocía muy bien a Dios, o Él no se había revelado de manera clara, ya que Moisés no sabía como se llamaba Dios. (Éxodo 3:13)
  • Si pensamos que Moisés fue elegido por sus capacidades personales, estamos equivocados, pues Moisés mismo declara sus incapacidades. (Éxodo 4:10; 6.12).
  • Lo que si se declara de manera simple y concisa es que Moisés halló gracia delante de Dios. Está claramente explicado en Éxodo 33:1, 17.
  • Una característica de Moisés es su mansedumbre, como nadie en la tierra. Números 12.3
  • Otra característica de Moisés es su gran fidelidad y obediencia. (Números 12:7; Hebreos 3:2, 5)
  • Moisés fue un hombre de FE.(Hebreos 11.23-29)
  • Moisés sufría y sentía dolor por la injusticia sobre su pueblo de origen. (Éxodo 2:11-15)

Podemos sacar como conclusión que Moisés fue Manso, Justo, con gran Fe , Obediente…
Un ejemplo para nosotros, digno de ser imitado, ¿verdad?

 

Puntos de reflexión

¿Cada aspecto de la vida?

La manera en que entendemos la persona y el carácter de Dios el Padre afecta cada aspecto de nuestras vidas. Afecta más de lo que nosotros normalmente llamamos el aspecto “religioso” de nuestras vidas. Si Dios es el Creador del universo, entonces Él es el Señor de todo el universo. Ninguna parte del mundo se escapa de su señorío. Esto significa que ninguna parte de mi vida está fuera de su señorío. No hay lugar que nos pueda esconder de Él porque Él influye en cada aspecto de nuestras vidas.

Por eso tenemos que tratar de entender qué es la santidad. No nos atrevamos a evadir este tema. No puede haber adoración y crecimiento espiritual ni verdadera obediencia sin ello. Esto define nuestra meta como cristianos. Dios ha declarado: “Sed santos porque yo soy santo” (Levítico 11:44).

¿Merecemos la gracia?

Uno de nuestros mayores problemas es la confusión de la justicia con la misericordia. Vivimos en un mundo donde suceden injusticias. En algún momento, todos hemos sido víctimas de injusticias a manos de otras personas.

Una cosa es cierta: no importa cuanta injusticia haya yo recibido de manos de otra persona, yo nunca he sufrido la más mínima injusticia de la mano de Dios.

Las injusticias son reales y suceden todos los días en este mundo. Pero todas estas injusticias que sufrimos son de naturaleza horizontal. Ellas suceden entre los personajes de este mundo. Sin embargo, mi relación con Dios es vertical. En términos de esa relación vertical, yo nunca sufro injusticia.

Con frecuencia culpamos a Dios por las injusticias cometidas contra nosotros. Si reconocemos que Él es un Dios de gracia, pensamos que no ha sido lo suficientemente generoso con nosotros.

¿Cuál es el problema con esta frase? Gramaticalmente está bien. Pero hay algo totalmente equivocado con su contenido y significado. Es imposible que alguien, en algún lugar, en determinado momento merezca la gracia. La gracia, por definición, es inmerecida. Tan pronto como hablamos de merecer algo, ya no estamos hablando de gracia sino de justicia. Sólo la justicia puede ser merecida.

¿Dios está obligado a ser misericordioso?

“Tendré misericordia de quien yo tenga misericordia” (Éxodo 33:19). La misericordia es una prerrogativa divina. Dios se reserva para sí mismo el supremo derecho de otorgar clemencia. Él nunca está obligado a ser misericordioso. Si Él tiene misericordia de nueve personas entre diez, la décima no puede considerarse víctima de injusticia. Dios nunca le debe misericordia a nadie. Dios no está obligado a tratar a toda la gente de la misma manera. De nuevo, debemos enfatizar que la misericordia siempre es voluntaria. “Tendré misericordia de quien yo tenga misericordia”.

Lo único que yo puedo recibir de Dios es justicia o misericordia. Yo nunca recibiré injusticia de su mano. Nosotros podemos pedir que Dios nos ayude a obtener justicia de las manos de otra gente, pero sería absolutamente descabellado pedirle que nos haga justicia El mismo. Es la confusión entre la justicia y la misericordia, la que nos hace temblar de horror cuando leemos las historias de Nadab, Abiú, Uza, Coré, Datán y Abiram. Cuando la justicia de Dios cae, nos sentimos ofendidos porque pensamos que Dios nos debe perpetua misericordia. Pero no debemos considerar su gracia como algo obligatorio. Nunca debemos perder la capacidad de maravillarnos por su gracia.

La gracia de Dios no es infinita. Dios es infinito. Es lleno de gracia. Nosotros experimentamos la gracia de un Dios infinito, pero la gracia no es infinita. Dios ha puesto límites a su paciencia y tolerancia. Él nos advierte una y otra vez que algún día el hacha caerá y su juicio será derramado, puesto que nuestra tendencia es a asumir que la gracia siempre tiene que demostrarse.

Jehová sentenció a muerte a Nadab, Abiú, Uza, Coré, Datán y Abiram. Además, ordenó la masacre de los cananeos, como si estuviera diciendo, “Tengan cuidado. Mientras ustedes disfrutan de los beneficios de mi gracia, no se olviden de mi justicia. No olviden la gravedad del pecado. Recuerden que yo soy santo.”

Finalmente, contemplamos el amor que excede a todo conocimiento…

“Seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura… (Efesios 3:18)

La medida misma…

La anchura – Inmensa
La longitud – Eterna
La profundidad – Incomprensible
La altura – Infinita

Y el resultado práctico de esta medida…

“…y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Efesios 3:19)

Aquí tenemos “la gracia” ¿Es posible imaginar algo superior?

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com