Introducción

En su lectura atenta de Juan se nota ya que el mismo evangelista está implicado en su relato. No solamente ofrece algunas explicaciones a lo largo del relato, dialogando con el lector, sino que nos ofreció el principio que informó su obra, el papel explícito del Espíritu Santo en la comprensión de la vida del Jesús.

Se nota también que el cuarto evangelio difiere de los otros tres llamados evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Omite muchas cosas que los otros evangelios incluyen. Por ejemplo: No nos relata el nacimiento de Jesús, ni el bautismo, ni las tentaciones, ni la transfiguración. No hace referencia a la última cena, ni a Getsemaní, ni a la Ascensión, en vez de parábolas, Juan incluye largos discursos, Los sinópticos describen sólo un viaje de Jesús a Jerusalén, centrando su ministerio sobre todo en Galilea; en tanto Juan habla de tres fiestas de la Pascua en las que Jesús participó en Jerusalén, extendiendo allí también su ministerio. Naturalmente nos deja con la pregunta: ¿por qué?

Pero lo que identificamos en el evangelio de Juan son únicas conversaciones, una secuencia de eventos y señales para ayudarnos a entrar un poco más al carácter y propósito de la vida de aquel que vino para salvarnos. Juan nos explica por qué relata incidentes de la vida de Jesús en Juan 20:31

“Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.”

Aquí están otros ejemplos de la característica especial del Evangelio de Juan:

El amor de Dios
Piense en el diálogo que Jesús tuvo en la noche con Nicodemo, fariseo, maestro en Israel y miembro del sanedrín. Es una conversación exclusiva en Juan. En ella encontramos la declaración del propósito de Dios en Juan 3:16:

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

El Padre y el Hijo
¿Cómo podemos entender a nuestro Señor Jesucristo? Aquí leemos de la unidad dentro del Padre y Su Hijo:

“El Padre y yo uno somos.” (Juan 10:30)

Los seguidores
Jesús siempre pensaba en sus discípulos, sus seguidores. Nos deja con el ejemplo supremo de nuestro compartimiento como los hermanos en Cristo:

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.” (Juan 13:34-35)

El consuelo singular
Considere las declaraciones asombrosas de consuelo que encontramos en Juan:

“No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros…Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 14:18-20; 16:33)

Las emociones del Señor
En el evangelio de Juan adquirimos una nueva percepción de Jesús en la siguiente descripción:

“Jesús lloró.” (Juan 11:35)

Juan es el único evangelista que describe esta emoción de Jesús delante de la tumba de su amigo, Lázaro.

 

El propósito de nuestro estudio

El propósito de nuestro estudio es fácil para definir (sin embargo, ¡es difícil para cumplir!). Creemos que el evangelio de Juan está organizado alrededor de un esquema o estructura (¿muchas estructuras?) y están listas para descubrir:

  • Unos han propuesto que el relato de Juan está estructurado de las experiencias de Moisés y los israelitas en el desierto para mostrar que Jesús es el Hijo de Dios.
  • Otros dicen que los relatos en el cuarto evangelio están organizados alrededor de las fiestas judías.
  • Otros dan énfasis a una estructura que pertenece al calendario agrícola de los judíos.
  • Un hermano identifica un esquema principal del modelo de “los seis días de la creación”.
  • Otro aspecto es el énfasis sobre las ´señales´.
  • Aún más, podemos investigar la naturaleza de la “apologética” de Juan expresado en sus pruebas y fundamentos de la religión.

 

Para conocer al Padre y al Hijo

Es importante apreciar que el valor de un estudio del evangelio de Juan no es simplemente para crecer en un entendimiento de la estructura del libro. Es un libro maravilloso que revela el carácter de nuestro Salvador Jesucristo. Por eso queremos acercarnos más hacia Él. Recordamos lo que nos enseña en Su oración:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
(Juan 17:3)

Un estudio de las ‘señales’ del evangelio nos ayudarán a adquirir una nueva percepción de la naturaleza de Jesucristo, su relación con su Padre y el Reino de Dios.

Vamos, queridos hermanos, en un paso de descubrimiento…
Guillermo Rawson (España, octubre 2009)

Doy gracias a Dios por el apoyo y consejo que he recibido de mi hermano en la fe, Carlos Revelo, de la iglesia en Quito, Ecuador.

La versión de la Biblia que utilizamos, salvo en los casos indicados, el la Reina-Valera, revisión de 1995

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