El sexto día – Juan 20:1 – 21:25

“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla…”

En la historia de la creación del mundo identificamos los acontecimientos del sexto día:

Dios dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:28)

El relato de la creación alcanza su clímax en el día sexto. Génesis define el propósito de la humanidad y su lugar en el plan de Dios. Dios dice que el hombre ha de ser creado “a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Esto significa que la humanidad, tanto el varón como la mujer, es representante de Dios en la tierra.

Dado que los seres humanos son creados a la imagen de Dios ellos son sus representantes en la tierra y deben tener “dominio…sobre la tierra” (v. 26). El Salmo 8:4–8 ofrece un maravilloso comentario poético sobre el tema. Dominio implica señorío pero no explotación. El hombre recibe de Dios el privilegio de tener autoridad sobre Su creación. Esto no significa que deba actuar en forma tiránica, poniendo en peligro hasta la existencia humana.

En el evangelio de Juan, anticipamos Jesús introducido como una persona con autoridad en el Día 6 del Modelo de la Creación.

La muerte de Jesús había dejado a los discípulos tristes, temerosos, frustrados y desesperados. Juan estuvo de acuerdo con los escritores Sinópticos que los discípulos no entendían que Jesús sería resucitado de los muertos (Juan 20:9). Sintieron gran pena y derrota durante el tiempo que el cuerpo de Jesús estuvo en la tumba. Sin embargo, el primer encuentro que tenemos con los dos últimos capítulos del evangelio de Juan es la tumba vacía (Juan 20:1-10), una declaración de la resurrección. Es un eco firme del acontecimiento durante el Día 6 de la creación en Génesis.

Juan 20:1: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro;” — Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana (Mateo 28:1; Marcos 16:1, 2; Lucas 24:1). El día de reposo terminaba y el primer día comenzaba al ponerse el sol. Por eso, no importa si todavía estaba oscuro cuando Jesús se levantó. Por eso dice Mateo 28:1, “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana …”

María Magdalena, mencionada en Juan 19:25 entre las mujeres al pie de la cruz, está sola. Juan prepara el encuentro personal de María con Jesús. El relato de la visita de María Magdalena al sepulcro, interrumpido en 20:2 se reanuda en el v.11.

Jesús hace una llamada a la mujer dolorida, la misma que hace el buen Pastor que conoce a sus ovejas y las llama a cada una por su nombre (Juan 10:3).

20:16: “Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! –que significa: “Maestro”–.” Esta fue la primera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos. Ahora María reconoce la voz de Cristo. Ella vio a Cristo Jesús resucitado de entre los muertos. Maria estaba triste porque el único que había mostrado compasión por ella, había muerto. Y con él había muerto su esperanza. Pero se le aparece el Maestro, y lo llama Raboni, este es el más alto grado, note que el Raboni resucita.

 

Dos titulares particulares

Rabí es un título de respeto que usaban los discípulos al dirigirse a sus maestros. Juan interpreta la palabra rhabbí como didáskalos, “maestro”, “instructor” (Juan 1:38).

Raboni era una forma aramea de un título casi exclusivamente aplicado al presidente del sanedrín, si el tal era descendiente de Jilel. Es aún más respetuoso que rabí, y significaba «mi gran señor». Se dice también que “raboni” es un diminutivo añadiendo quizá un tono de afecto o familiaridad. Note el uso de lo términos “Rabí” e “Hijo de Dios” en el evangelio de Juan:

La “creación” en Juan

Jesús como “Rabí”

Jesús como “Hijo de Dios

Día 1 (Juan 1:1-3:21)

Rabí (Juan 1:38)

Hijo de Dios (Juan 1:34)

Día 2 (Juan 3:22-5:47)

Rabí (Juan 4:31)

Hijo de Dios (Juan 5:25)

Día 3 (Juan 6:1-7:13)

Rabí (Juan 6:25)

Hijo de Dios (Juan 6:27)

Día 4 (Juan 7:14-13:38)

Rabí (Juan 11:8)

Hijo de Dios (Juan 10:36)

Día 5 (Juan 14-19:42)

No está

No está

Día 6 (Juan 20:1-21:15)

“Raboní” (Juan 20:16)

“Dios” (Juan 20:28)

Jesús dice a María Magdalena: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Juan 20:17)

La autoridad del “primer hombre, Adán” y el “postrer Adán”, Jesucristo.

En el Día 6 Adán fue dada la autoridad sobre la creación de Dios. También “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara.” (Génesis 2:15). En el Día 6 del evangelio de Juan, leemos de una responsabilidad similar para Jesús como el portero del Reino de Dios.

Mateo 16:19

Juan 20:22-23

“ Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.”

“Y al decir esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos.

La responsabilidad de tener la “llaves” se puede ver en la siguiente referencia de condenación hacia los líderes religiosos. Un conocimiento correcto de la palabra de Dios es vida eterna (Juan 17:3); pero ellos quitaron al pueblo esta llave, sustituyéndola por sus miserables tradiciones. (Lucas 11:52)
:
Lucas 11:52 “¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.”

La promesa de un hombre venidero que tiene la autoridad de guardar las “llaves” y abrir la “puerta” está en:

Isaías 22:22. “Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro: él abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá.”

Apocalipsis 1:18. “el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”

El detalle de las puertas cerradas

Juan 20:19. “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.”

Juan 20:26. “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.”

La puerta cerrada no sólo reveló el temor de los discípulos sino el misterio de la aparición de Jesús en medio de ellos. Su cuerpo físico ya no estaba en la tumba, pero su cuerpo resucitado no estaba limitado por las leyes de la física. Jesús no era una mera aparición, porque se podía tocar su cuerpo.

La mayoría de los comentadores bíblicos se hacen una interesante pregunta: ¿Cómo pudo entrar Cristo al aposento alto si sus puertas estuvieron cerradas en
las dos ocasiones que él “se puso en medio”? El relato escrito por el apóstol Juan, no revela nada sobre cómo entro Cristo al aposento alto y presentarse en medio de ellos. En las dos ocasiones dice la Escritura que las puertas estaban cerradas y eso es todo.

Entonces la respuesta común es: “Jesús tampoco estaba limitado por su previa relación física con los discípulos, porque su cuerpo físico podía traspasar lo material.”

¡Pero Juan no dice que Jesús atravesara las puertas!

No debemos ser sorprendidos de lo que leemos en estos dos versículos.

En Día 1, Jesús recibió el Espíritu de Dios sin límite (Juan 3:34). Todos los milagros durante su ministerio demuestran el poder que tenía. Por eso, concluimos que el propósito de Juan es enseñar a sus lectores el papel supremo de Jesús resucitado como el hombre que tiene las llaves – el hombre por medio de lo cual todas las puertas son abiertas.

 

El concepto de “puertas abiertas”

Observamos la descripción del estado de la tumba en el día de la resurrección:

Juan 20:1. “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.”

Juan dice que Mana Magdalena vio que la piedra que tapaba la tumba había sido “quitada” (v .1). Normalmente en las figuras de la tumba se puede ver la piedra puesta a un lado de la tumba. Pero hay que pensar en el significado del verbo “quitar” (Número de Strong G142) significa: (a) levantar, tomar arriba; (b) llevar, tomar; (c) quitar. ¡Implica puesta a una distancia de la boca de la tumba!

Entonces encontramos en el capítulo 20 una referencia a la “puerta” abierta de la tumba y dos veces el concepto de las “puertas abiertas” en la presencia de Jesús. Pero no es algo extraño para el estudiante de la Biblia. Recordamos la conversación de Jesús con la mujer samaritana en el Día 2 al lado del pozo de Jacob. Había una referencia al Antiguo Testamento:

“Él dijo: Es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado. Abrevad las ovejas e id a apacentarlas. Ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y se remueva la piedra de la boca del pozo. Entonces daremos de beber a las ovejas.” (Génesis 29:7-8)

¡Hemos llegado al momento cuando el primer hombre de la Nueva Creación ha removido la piedra y la puerta está abierta! Lo que nos hace falta es la llegada de Buen Pastor para recoger su rebaño.

 

Punto de reflexión

Juan 10:9. “Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.”
Juan 20:8. “Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.”

 

Otro encuentro

Juan 20:22 “Y al decir esto, sopló y les dijo…”

El encuentro con Jesús resucitado no termina con el reconocimiento de aquel que ha pasado por la prueba de la muerte en la cruz. En el primer lugar, Jesús renueva el don de la paz, como subrayar el hecho fundamental de que ha comenzado un tiempo nuevo (Juan 14:27-31). Por el acto de ‘soplar’, el Espíritu Santo va a hacer posible el ejercicio de la misión confiada. Jesús transmitió a sus discípulos la comisión que la Iglesia no debe olvidar, el anuncio del Reino de Dios. Por eso la frase sobre el perdón de los pecados parece limitar a un solo aspecto la obra del Espíritu que se realizará a través de los discípulos. Ninguna persona puede perdonar los pecados de otro. Pero es igualmente cierto que la iglesia tiene el gran privilegio de comunicar el mensaje del perdón de Dios a la humanidad. Los apóstoles recibieron las llaves.

Juan estaba recordando la antigua historia. El gesto de Jesús reproduce el gesto de la creación del hombre en Génesis 2:7. Aquí tenemos una alusión al acto creador. Se trata ahora de la nueva creación. Se nota también las referencias al día – el primer día de la semana (Juan 20:1,19). Cuando se les presentó Jesús a los discípulos Tomás no estaba entre ellos. Pasó una semana y Jesús volvió. Esta vez Tomás estaba allí.

Juan 20:24-29 Tomás es un personaje notable en el evangelio de Juan. No es justo que haya perdurado en la memoria de los tiempos como ‘el que duda’ o el ‘escéptico convencido’. Podríamos decir más bien que es el discípulo que, al no admitir el testimonio de la comunidad se aferraba a su convicción.

Tomás intervino después de que Jesús anunciara a los discípulos que iría a Judea para despertar a Lázaro (Juan 11:16) En Juan 14:5, Tomás le reprocha a Jesús el que no indique el camino para llegar al sitio adonde se dirigía…
Cuando estaba seguro no se quedaba a mitad de camino. Hizo la confesión.

Juan 20:25 Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré.

Juan 20:27 …y no seas incrédulo, sino creyente.

Juan 20:28 Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

¿Por qué? Otra vez pensamos en el acto de ‘soplar’. Se dio cuenta del anuncio de la creación, la nueva creación de hombres y mujeres creyentes – los verdaderos creyentes en Jesucristo como el Hijo de Dios.

Juan 20:28: “Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!”

¿Por qué? ¿Por qué llamó a Cristo “Dios” y “Señor”? ¿Por qué son dos títulos y no uno solo? Estas son preguntas que sólo podemos contestar por una investigación en el texto de la conversación. Y por medio de la percepción de las alusiones en ese contexto. Estas alusiones nos llevan a la historia de la creación en Génesis. Bajo la inspiración, los escritores de las Sagradas Escrituras han presentado esta conversación en una manera para llevar a la luz su significado Pensamos en el acto de ‘soplar’ (Juan 20:20. Se dio cuenta del anuncio de la nueva creación de hombres y mujeres creyentes – los verdaderos creyentes en Jesucristo como el Hijo de Dios.

Es verdad que la invocación ¡Dios mío y Señor mío! no conviene atribuir a Tomás un pensamiento como el que expresó el Concilio de Nicea sobre la naturaleza trinitaria de Jesucristo. Los Apóstoles habían pedido a Jesús que les enseñara al Padre y él había contestado: “El que ha visto a mí, ha visto al Padre.” (Juan 14:8). Ellos veían al Padre en Jesús, porque, como más tarde lo dijera, él Lo había manifestado a sus apóstoles (Juan 17:6, 26).

El hecho de Jesús representa la obra de la nueva creación de hombres y mujeres creyentes. Tomás había llegado al entendimiento de la autoridad suprema de Jesús como la manifestación de Dios. Notamos las palabras de Juan 20:31 “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, El hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”

Recordamos que: “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.” Filipenses 2:9 Por eso, Jesús ahora lleva el nombre “Dios”.

Ahora la gloriosa verdad de que el que los apóstoles habían seguido fielmente era la revelación de Dios, iluminó a Tomás haciéndolo proferir las palabras: ¡Señor mío y Dios mío! Tal lenguaje como el que Tomás usó es frecuentemente aplicado en toda la Escritura a los que ejercen la autoridad de Dios, refiriéndose a su posición como representante de Dios, actuando en el mundo en el lugar de Dios.

Jesús citó Salmo 82:6 para explicar esto a los judíos. Allí, Dios se dirige a los sacerdotes diciendo: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijo del Altísimo; pero como hombres moriréis.” Estos mortales eran dioses porque eran Sus representantes en la nación. Este salmo demuestra que el título de “Dios” puede aplicarse incluso a los mortales cuando les es dada autoridad divina.
Ahora comparamos los dos testimonios encontrados en Juan 20:

Tomás dice a Jesús: “Señor mío y Dios mío.” (Juan 20:28)

Lo que dice Jesús no tiene razón si Jesús es ‘Dios mismo’ o (Dios-Hijo según los trinitarios) porque ascendió a Su Dios y Su Padre.

 

El Señor del Cielo, El Mar y La Tierra

Juan 21:14. “Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.”

Jesús invitó a los discípulos a llevar más peces de su pesca reciente (v. 10). Al llevar la red a tierra, Pedro contó 153 peces grandes. Los peces generalmente hubieran sido contados para dividirlos entre los siete pescadores. El autor dio el número de peces para indicar el tamaño de la pesca v la grandeza del milagro. Jesús invitó a los discípulos a desayunar (v. 12).
Esta fue la tercera ocasión en que Jesús fue reconocido por sus palabras. María Magdalena lo había encontrado en la tumba pero lo había confundido con el hortelano, hasta que él la llamó por su nombre. Cuando Jesús se apareció a los discípulos en el aposento alto, sintieron temor hasta que él los saludó. No reconocieron a Jesús en la playa hasta que él los llamó, y el discípulo amado lo reconoció inmediatamente. El autor dio la impresión de que la apariencia física de Jesús era misteriosa, pero que sus palabras eran inconfundibles. Quizá los discípulos supieron por su voz que era el Señor, pero continuaron con sus dudas respecto a él (v.12).

Jesús bendijo los alimentos y dio pan y pescado a los discípulos (v. 13). El relato de la enseñanza concluyó al señalar el autor que ésta había sido la tercera aparición de Jesús después de la resurrección (v. 14).

¿Por qué la “tercera aparición”? En realidad, ésta fue la tercera aparición a un grupo de discípulos, además de la aparición a María Magdale­na. Tenemos otra explicación.

 

La estructura triple en la Creación

El significado del énfasis de la “tercera aparición” en Juan 21:14 se puede entender por medio de una investigación de la estructura de los 6 días de la creación. Los seis días son organizados en dos ciclos discretos de acción en tres áreas geográficas:

Días 1 y 4 en El Cielo; Días 2 y 5 en el mar y el cielo; Días 3 y 6 en La Tierra

Apariencia 1:

Juan 20:20-23. “… Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor… A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos.”

Apariencia 2:

Juan 20:2. “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

Apariencia 3:

Juan 21:12-13. “Les dijo Jesús: Venid, comed… Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.”

La zona de creación

Los días

Génesis, la creación natural

Juan, la creación espiritual

Jesús aparece en el Día 6

El Cielo

Día 1

Luz

Iluminación Los discípulos recibieron poder perdonar pecados (Juan 20:20,23)

Día 4

Señorear

Responsabilidad

El Mar

Día 2

Aguas de arriba

La vida de la muerte

Vive aunque había muerto.

Mostró las heridas en el cuerpo resucitado

(Juan 20:27)

Día 5

Aguas de debajo

La muerte de los vivos

La Tierra

Día 3

Vegetación

El pan de los cielos

Jesús les da pan y pescados.

Los discípulos recibieron instrucciones.

(Juan 21:12-25)

Día 6

Un hombre para gobernar

El nuevo pastor

¡El hombre nuevo ha venido en quien esta toda la autoridad!

Los cuatro Evangelios registran doce apariciones específicas. Indique a quien/es:

Marcos 16:9-11;

Juan 20:11-18

Mateo 28:9-10

Lucas 24:13-25

Lucas 24:34;

1 Corintios 15:5

Lucas 24:33, 36-49;

Juan 20:19-23

Juan 20:24-29

Juan 21:1-23

Mateo 28:16-20

1 Corintios 15:6

1 Corintios 15:7

Lucas 24:50-51;

Hechos 1:6-11

1 Corintios 15:8

¡Jesús ha resucitado!

La totalidad de 1 Corintios 15 trata en detalle acerca de la resurrección. 1 Corintios 15:35-44 explica que así como una semilla se siembra y luego emerge de la tierra para que Dios le dé el cuerpo, así también se levantarán los muertos para que se les recompense con un cuerpo. Como Cristo se levantó del sepulcro y su cuerpo mortal fue transformado en un cuerpo inmortalizado, también los verdaderos creyentes compartirán su galardón (Filipenses 3:21). Por medio del bautismo tomamos parte en la muerte y resurrección de Cristo, mostrando nuestra creencia de que también nosotros compartiremos el galardón que él recibió por medio de su resurrección (Romanos 6:3-5).

Se nota que el Día 7 es ausente en el relato del evangelio de Juan

Día

Creación natural

La persona y el ministerio de Jesucristo

1

Luz

“La luz verdadera que alumbra a todo hombre”

(Juan 1:1-3:21)

2

Aguas de arriba

“El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 3:22-5:47)

3

Pan

“Yo soy el pan de vida”

(Juan 6:1-7:13)

4

Luz para gobernar

“Yo soy la luz del mundo…Y si yo juzgo, mi juicio es según la verdad” (Juan 7:14-13:38)

5

Aguas de abajo

“¡Consumado es! E inclinando la cabeza , entregó el espíritu” (Juan 14:1-19:42)

6

El Hombre nuevo

“Señor mío y Dios mío” (Juan 20:1-21:25)

7

Dios descansa

La creación es buena

No está en el evangelio de Juan

Aquí están unos aspectos de los componentes contenidos en nuestros estudios basados en el modelo de la creación con respecto al evangelio de Juan.

Día

Evangelio de Juan

Componente natural

Componente espiritual

1

1:1-3:21

Luz

Entendimiento

2

3:22-5:47

Agua viva del agua abajo

Bautismo

3

6:1-7:13

Pan

Comunión

4

7:14-13:38

Luz para gobernar

Responsabilidad

5

14:1-19:42

“Leviatán” y un trono vacío

Muerte en humildad

6

20:1-21:25

El hombre gobernador

Dominio

7

——————

Perfección

Perfección

Juan 20:30-31. El propósito del evangelio.

No es un relato completo de la vida de Jesús; No se proponían ser biografías de Jesús sino invitaciones a tomarle como Maestro, Salvador y Señor.

Es cierto que los versículos 30-31 no se refieren solamente al capítulo 20, ya que sirven de contrapunto, después de la llegada de la Hora, al texto que iba puntuando el relato de la vida pública Juan 12:37; 20:30. En ambas reflexiones, toda la vida anterior de Jesús se resume en el termino ‘señales’ o ‘signos’. El objetivo de su existencia era suscitar la fe. Unos no creyeron; otros son invitados a creer.

Es verdad que el lenguaje de Jesús es también sorprendente: “Jamás ha hablado así un hombre.” (Juan 7:46). Por sus palabras y por sus obras, Jesús se amplía la noción de ‘señal’. Es definitiva, toda la existencia de Jesús fue una ‘señal’, una llamada de Dios que invitaba acoger su amor extremo a los hombres.

 

Resumen de unas enseñanzas de Juan 20:1-21:25

  • Según el Modelo de la Creación Dios dijo al hombre: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
  • El hombre recibe el orden de tener autoridad sobre la creación.
  • Adán no cumplió su obligación.
  • Jesús es aquel hombre porque Dios le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18).
  • Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho. Es el primer hombre de la nueva creación.
  • La resurrección de los muertos es una doctrina fundamental. ‘Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana…’ (1 Corintios 15:17)
  • Los verdaderos creyentes tienen la esperanza de la resurrección cuando Cristo regrese a la tierra (1 Corintios 15:20-24).
  • Mientras esperan la segunda venida de Jesús a la tierra, los verdaderos creyentes tienen que entender el significado de la pregunta de Jesús: ¿Me amas?
  • Cuando agapáō expresa el amor de los verdaderos creyentes a Jesús, significa un efecto que se traduce por la fe y la fidelidad en la práctica.

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
(Romanos 6:3-4)

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