Entra “el satán”

En Job 1:6 se lee lo siguiente:

“Un día acudieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, y entre ellos vino también Satanás.”

A partir de Job 1:6 la mayoría de lectores sacan la conclusión de que el adversario de Job es un ángel malo , alegando, en primer lugar, que la frase «hijos de Dios» quiere decir «ángeles» y, en segundo lugar, que sólo un ángel podría presentarse delante de Jehová, ya que para hacerlo sería necesario llegar hasta su morada en los cielos, lo cual es posible únicamente para los ángeles. Sin embargo, este razonamiento es totalmente equivocado por las siguientes razones:

El Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno explica la presencia de Satanás así: “En contraste con esas inocentes celebraciones familiares, en el cielo se desarrolla una reunión mucho más trascendental, la de los hijos de Dios. Son los cortesanos de Dios, los ángeles (también Isaías 6:1; Jeremías 23:18, 22), y entre ellos se encuentra “el Satanás” (no sólo “Satanás”). No es el diablo personal sino uno de los siervos de Dios (el nombre significa “adversario”). El Satanás es ciertamente el adversario de Job, pero en esta escena no es un enemigo de Dios; porque todo lo que hace es aprobado por Dios, y no puede actuar sin su autorización. Su tarea normal es actuar como los ojos y oídos de Dios sobre la tierra. Job es alguien de quien Dios puede jactarse; pocos son los que en el AT son llamados por el título de dignidad mi siervo (2 Samuel 7:5; Isaías 42:1). El Satanás no duda de lo bueno que es Job; lo que pone en tela de juicio es si Job es justo por amor a la justicia o por amor a la recompensa que se obtiene por ser justo.”

El Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia (Caribe) presenta otro punto de vista: “Los hijos de Dios son seres celestiales o ángeles que fueron creados por Él…Compárese la expresión “hijos de Dios” en Génesis 6:2 donde se usa para los ángeles que eran enemigos del Señor. La imagen parece sugerir un consejo celestial donde Dios es el Rey supremo (Salmo 89:5-7; Daniel 7:9,10). Estrictamente hablando, Satanás puede ser un título más que el nombre personal del líder de las fuerzas del mal…Que en este momento Satanás viniera con los demás hijos del cielo no sugiere que todavía tenía acceso a la corte divina y que su destierro final se produjo después.”

Los testigos de Jehová están más seguros del asunto “El libro de Job pone de manifiesto que quien desafía a Jehová es Satanás. También muestra que este enemigo invisible es sumamente malvado y desea acabar con nuestra relación con Dios. Como quedó claro en el caso de Job, Satanás en realidad acusa a todos los siervos de Jehová de tener motivos egoístas y trata de demostrar que el amor que sienten por Dios puede enfriarse. Además, 25-29 miles de años desafiando a Jehová. Cuando Satanás fue arrojado del cielo, una voz celestial lo llamó “el acusador de nuestros hermanos” y dijo que “los acusa día y noche delante de nuestro Dios” (Revelación 12:10). Al aguantar fielmente, demostramos que sus acusaciones no tienen ningún fundamento.” w06 15/8 25-29

Otra explicación para indicar la incertidumbre de la interpretación del tema se encuentra en los datos relativos al texto Edición de Estudio R-V 1995, pág.622: “Aquí no se trata de un ser demoníaco, rebelde contra Dios, sino de un ser celestial, que integra la corte del Señor y dialoga familiarmente con él, pero que trata de perjudicar a los seres humanos.”

La expresión «hijos de Dios» no necesariamente quiere decir «ángeles.» A los hombres que han sido llamados para servirle Dios les denomina comúnmente sus hijos, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento; de manera que en el Libro de Job los “hijos de Dios” son los miembros de una congregación de adoradores. Para una mejor comprensión, véanse los siguientes pasajes:

Escriba al lado de cada referencia a quien se refiere el término “los hijos de Dios” en el Antiguo Testamento:
Éxodo 4:22

 

 

Deuteronomio 14:1

 

Salmos 82:6

 

 

Isaías 1:2

 

 

Otras referencias del Antiguo Testamento: Isaías 30:1; 30:9, 43:6, 63:8, 63:16, 64:8; Jeremías 3:14, 3:22, 4:22, 10:20; Ezequiel 16:21; Oseas 1:10, 11:1, 11:10.
Escriba al lado de cada referencia a quien se refiere el término “los hijos de Dios” en el Nuevo Testamento:
Mateo 5:9, 5:45;
Lucas 20:36;
Juan 1:12, 11:52;
Romanos 8:14,
Otras referencias del Nuevo Testamento: Romanos 8:19, 9:8, 9:26; 2 Corintios 6:18; Gálatas 3:26, 4:6; Efesios 1:5; Filipenses 2:15; Hebreos 2:10, 12:7, 12:8; 1 Juan 3:1, 3:2, 3:10.

También es de notarse que el Hijo de Dios por excelencia, Jesucristo, es hombre y no ángel.

En la “Introducción” de este estudio explicamos que la palabra hebrea traducida “Satanás” está acompañada del artículo determinado “el”, es decir, “el satán” en vez de Satanás únicamente. El uso del artículo determinado está en armonía con la idea que alude a una característica y no a un nombre personal. Generalmente los nombres personales no van acompañados de un artículo determinado (por ejemplo, no se dice: “El David o El Juan…).

La Biblia en ningún momento afirma que la conversación entre Jehová y “el satán” tuviera lugar en los cielos. La expresión «presentarse delante de Jehová» y otras parecidas se emplean con frecuencia en ambos testamentos para describir el momento en que un siervo se acerca a Dios por medio de un holocausto o de la oración. Para una mejor comprensión, véanse los siguientes pasajes:

Antiguo Testamento: Génesis 4:16, 6:11, 7:1, 10:9, 18:22, 19:27; Levítico 4:6, 4:17, 16:7, 23:11, 23:20; Josué 24:1; 1 Samuel 2:21, 10:19; Daniel 6:10, 6:26. Véanse especialmente Job 1:11 y 2:5.

Nuevo Testamento: Lucas 1:76, 2:22; Gálatas 1:20; Efesios 1:4; 1 Timoteo 5:21; 2 Timoteo 2:14, 4:1.

En la Biblia, en muchas ocasiones, Dios “aparentemente” conversa con los hombres mientras ellos están delante de su presencia, pero en realidad ellos se encuentran aquí en la tierra. Un ejemplo concreto está en Éxodo 19, cuando Dios habla con Moisés. Allí se especifica que Moisés subió al monte, es decir, permaneció en la tierra.

 

¿Quién es “el satán”?

Consideremos unos hechos en Job para resolver el carácter de “el satán”. Pero primeramente revisemos la conclusión de unos expositores:

“Se afirma a veces que en tales pasajes no se considera a Satanás como un ser particularmente malo, sino simplemente como uno más entre las huestes celestiales. Desde luego que no tenemos aun la doctrina plenamente elaborada pero, por lo pronto, las actividades de “Satanás” son negativas para Job. Las referencias veterotestamentarias a Satanás son pocas, pero se lo ve constantemente dedicado a actividades contrarias al bien del hombre.”

Seguimos con nuestro análisis:

“El satán” presentado en los primeros dos capítulos es un miembro de la comunidad que realiza actividades conjuntamente con Job, a quien le rechaza por su lealtad a Dios. El texto indica que el diálogo se produce entre “el satán” y Dios, precisamente cuando sus “hijos” le rinden culto. De hecho “el satán” es descrito como tal antes de que la adversidad sobrevenga a Job. Ciertamente “el satán” no habla bien de Job – lo calumnia – y cuestiona la opinión que tiene Dios acerca de Job. El texto da a conocer los pensamientos de “el satán”, todo aquello que pasaba por su mente, es decir lo que había en su interior. Job no está incluido en el diálogo.

Dios llama la atención a “el satán”. “Dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo “el satán” a Jehová, dijo: “De rodear la tierra y andar por ella.” (Job 1:7). No implica que haga algo pecaminoso. El uso de la misma frase en Zacarías 1:11 señala que es un hebraísmo que significa “observar”. El Dios omnisciente no tiene necesidad de preguntar nada, pues todo lo conoce. Entonces ¿por qué le preguntó? ¿Acaso vio algo anormal en el comportamiento de su feligrés?

Dios pregunta: “¿De dónde vienes?” (Job 1:7). El Dios omnisciente no necesita hacer esta pregunta porque lo conoce todo, ni tampoco necesita investigar a nadie. La interrogante invita al oyente a reflexionar acerca de su antepasado, Adán, a quien Dios le preguntó: “¿Dónde estás?” (Génesis 3:9).

En ambas circunstancias no implica que Dios desconoce el paradero de sus hijos. Igualmente no implica que Dios no sabía en dónde Adán estaba escondido. Tampoco implica que Dios no conocía de dónde “el satán” había venido.

Por eso ¿por qué Dios le hace esa pregunta? Cuando Dios habla, lo hace para proporcionar una información y también para que el oyente aprenda algo. En cada caso, el Padre comunica un mensaje. El mensaje, sugerimos, es que aquellos con quienes está hablando ¡ya no están en Su compañía! Es lo que pasa con Adán quien no guardó el único mandamiento. De allí que Dios tácitamente le dice: “No estás más conmigo.” Lo mismo pasa con “el satán”. A él también Dios le manifiesta: “ya no estás más conmigo.” En otros términos equivale a: “ya no eres más uno de los míos.” Aunque “el satán” vino a presentarse delante de Jehová con “los hijos de Dios” (Job 1:6), no formaba parte de ellos. Los ”hijos de Dios” pertenecen a Dios; y eso no sucedía con “el satán”.

Hay un detalle que se debe considerar. Inmediatamente Dios exalta las virtudes de Job (Job 1:8). ¿A qué se debe esto? Como Dios es omnisciente y conoce todo, posiblemente vio alguna actitud negativa de “el satán” ante lo cual pone a Job como un ejemplo a seguir, haciendo una pregunta que solo admite una respuesta positiva. Esto es una forma sutil de herir el orgullo humano.

“El satán” no responde de ninguna manera (Job 1:9) sino más bien hace dos preguntas y el mismo se responde (vs. 9, 10). Esto nos indica una situación: el rechazo hacia Job no había nacido ese momento, sino que era algo que estaba gestándose desde hace algún tiempo atrás. Durante todo este período, “el satán” se dedicó a observar las actitudes de Job y pudo conocer la inmensidad de sus riquezas, que le desagradaron. “El satán” representa al falso siervo, al hombre hipócrita y miserable que sufre ante el éxito de los demás.

“El satán” conoce bien a Job (Job 1:10). Dos veces se menciona que “el satán” “se presentó delante de Jehová” (Job 1:6; 2:1). Sugiere que lo hacía con regularidad. “El satán” supuestamente recibe la autoridad de Dios. (Job 1:12). La Biblia expresa clara y repetidamente que las tragedias que sobrevinieron a Job fueron producidas “por el poder de Jehová mismo”. Por ejemplo, en Job 1:11 el adversario sugiere a Jehová que aflija a Job. No hay indicio alguno de que “el satán” tenga el poder de hacerlo por su cuenta propia (véase también Job 2:5).

Ahora bien, existe un solo versículo que parecería indicar, a primera vista, que fue el adversario quien afligió a Job:

«Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna…» (Job 2:7).

Pero si leemos los dos versículos anteriores (Job 2:5-6), veremos que el adversario había pedido a Jehová que tocara a Job en su hueso y carne, y que Jehová le había respondido: «He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida,» accediendo a realizar con su poder divino los deseos del adversario, con el fin de permitir que Job fuera probado. El deseo de afligir a Job era de “el satán”, su adversario, pero el poder para hacerlo era de Jehová.

 

Interpretemos los hechos:

En ninguna parte del Libro de Job se define explícitamente a “el satán” como un ángel maligno. La expresión “hijos de Dios” posiblemente hace referencia a ángeles en Job 38:7 pero, como hemos visto, se usa además para referirse a hombres en Deuteronomio 14:1; Salmo 82:6; Oseas 1:10; Lucas 3:38; Juan 1:12; 1 Juan 3:1.

Job nunca atribuyó sus aflicciones a un ángel maligno. Su declaración es contundente: “La mano de Dios me ha tocado.” (Job 2:10; 6:4; 19:21). Job mismo reconoce que los males que le han sobrevenido fueron causados por Dios. En Job 1:21, después de haber recibido la infausta noticia de la destrucción de sus bienes y la muerte de sus hijos, Job exclama, «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.» Y en Job 2:9-10, la mujer le dice, «Maldice a Jehová, y muérete,» y Job responde, «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no recibiremos?»

Con estos antecedentes se puede deducir que “el satán” es un adversario de Job, alguien cercano que lo conoce completamente pero que duda de su integridad. Así, se elimina la posible explicación que pertenece al grupo de los seres celestiales. Según 2 Pedro 2:11 sabemos lo siguiente:

“mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio de maldición contra ellos (los hombres) delante del Señor”.

“El satán” pone en duda la fidelidad de Job (Job 1:9, 11). Critica la forma en que Dios ha actuado con Job y su familia y manifiesta envidia por la prosperidad alcanzada (Job 1:8). Estas son actitudes completamente humanas. Entonces esto elimina el hecho de que “el satán” sea un ser celestial (2 Pedro 2:11).

La mayor parte del libro narra el esfuerzo que hace Job para comprender por qué Dios le ha afligido; el relato carecería totalmente de sentido si Job no hubiera sido afligido por Jehová, sino por algún otro personaje sobrenatural. Y en su respuesta a Job (capítulos 38 a 41), Jehová en ningún momento niega o evade su responsabilidad por lo que le había acontecido a Job; únicamente le hace ver que un simple hombre no está facultado para cuestionar la actuación del Todopoderoso.

Por las dos siguientes referencias, generalmente se infiere que en el cielo tuvo lugar ‘un concilio’:

Job 1:6 ‘vinieron a presentarse delante de Jehová’
Job 2:7 ‘Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová.’

Por ejemplo, los primero dos capítulos han sido organizados así en Compubiblia, (Sociedades Bíblicas Unidas Miami): Además, existen publicaciones que apoyan esta tesis. En efecto, en Compubiblia (Sociedades Bíblicas Unidas Miami), los dos primeros capítulos han sido organizados así:

Este prólogo en prosa incluye cinco escenas ordenadas.
La primera: Job 1:1–15 En la tierra.
La segunda: Job 1:6-12 En el cielo
La tercera: Job 1:13–22 En la tierra
La cuarta: Job 2:1-6 En el cielo
La quinta: Job 2:7–13 En la tierra

Compubiblia añade: “Job y los demás personajes en la tierra ignoran lo que sucede en el plano celestial; es únicamente a nosotros, los lectores, que se nos revela el secreto de por qué sufre Job.”

Pero se nota lo siguiente: El concilio pudo tener lugar en la tierra y entre hombres que se hallaban “delante de Jehová” (Deuteronomio 19:17; 2 Crónicas 19:6). Caín también salió de ‘la presencia de Jehová’. ¡Y el ciertamente no estaba en los cielos! (Génesis 4:16).

Llegamos a la conclusión que “el satán”, el adversario, el opositor, es simplemente alguien de la congregación de adoradores de Dios de aquella localidad. Conoce a Job, duda de la sinceridad de su fe y siente envidia de su prosperidad. Expresa sus dudas a Dios, mentalmente, sin decir nada, cuando está con los demás «hijos de Dios» en su acostumbrado lugar de reunión.

“El satán” es el orgullo de los tres amigos, el pensamiento de los tres amigos. Miembro de la congregación de adoradores de Dios de aquella localidad que persuade a Jehová para que ponga a prueba la fe y la piedad de Job quitándole sus bienes, sus hijos y finalmente su salud.

Job 1:6 es considerado como el principal punto de apoyo en el Antiguo Testamento por las personas que afirman la existencia de un ser sobrenatural y maligno; sin embargo, al analizar estos capítulos, notaremos que no respaldan en absoluto tal argumento, por las razones que a continuación se detallan.

¿Cómo es posible una conversación entre los tres amigos y Jehová, sin pronunciar una sola palabra?

Muchos hombres usan el nombre de Dios en vano. Inconscientes de su presencia inmediata hablan mal y orgullosamente. Por eso vamos a tratar de entender el lugar de la conversación. No puede ser que se produjo en el cielo porque:

“Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo.” (Juan 3:13)

“…los ángeles …no pronuncian juicio de maldición…” (2 Pedro 2:11)

“Pero él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma, cae.” (Lucas 11:17).

Por eso una división entre Dios y sus seres celestiales no es posible.

“Él les dijo: Cuando oréis, decid: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Lucas 11:2).

¿Cómo es posible orar por la voluntad en la tierra cuando existe un desacuerdo y maldición en el Cielo?

Es cierto que la “conversación” no sucedió en el cielo. Tampoco se produjo durante una reunión celestial en contraste con esas inocentes celebraciones familiares.

A primera vista se cree que existe un dialogo, pero existe una frase clave en Job 2:13: “así pasaron siete días y siete noches, y ninguno le pasaba palabra…”. Es decir, durante todo este tiempo permanecieron en completo silencio. Las supuestas expresiones son, a la postre, sus pensamientos, sus reflexiones íntimas. Este es un principio literario para identificar sus meditaciones durante la reunión religiosa. Dios conocía sus pensamientos tan claramente como si hubieran sido dichos en voz alta. Las palabras de Dios no son oídas por los amigos. En otros términos “el satán” no es consciente que está “conversando” con Dios. Esta explicación satisface el hecho esencial de que los tres amigos no saben nada de lo que pasa en el prólogo.

La “conversación” en Job es una recapitulación poética del progreso de los hechos mientras Dios responde a los pensamientos que descubre en los corazones de los hombres orgullosos. Esta interpretación determina que Dios está en el Cielo mientras que los tres hombres están en la tierra (De todos modos, están donde “el satán” da cuenta de su presencia, en la tierra – Job 1:7.

¿Cómo es posible que los tres amigos pretendan establecer las causas de la aflicción de Job? Lo que leemos en el prólogo del Libro de Job es una forma adecuada de revelar como Dios trabaja en las vidas de los seres humanos. Nos trae experiencias que son necesarias en la formación de discípulos piadosos y roza los bordes escabrosos que no reflejan su Dios.

El drama se desarrolla de esta manera:

  • Los tres amigos ven a Job y piensan: “La única razón por la que Job adora a Dios es porque de Él ha recibido todos los bienes materiales.”
  • Dios responde (Pero ninguno oye nada): “Yo entiendo lo que piensan. Consideran que si Job pierde todas sus posesiones materiales, me maldecirá. Tengo algo para enseñarles. Comprenderán por medio de la justicia permanente de mi siervo Job que clase de Dios soy. También entenderán lo último que quiero realizar.”

Esto demuestra que Dios causó la aflicción pero “el satán” tuvo la culpa. Dios explica los dos puntos en Job 2:3:

“Jehová dijo a Satanás: ¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? ¡Todavía mantiene su integridad, a pesar de que tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa!”

¿Cómo se puede explicar la condolencia de los tres amigos?

Al recibir noticias del mal que le había sobrevenido a Job, ¡los amigos vinieron para consolarlo! ¿Cómo es esto posible cuando los amigos piensan que el mismo Job es el único responsable? El ser humano es muy complejo. Puede guardar amargura contra una persona pero, en vista de sus sufrimientos; también manifestar compasión genuina. Es decir, no puede guardar en el corazón sentimientos contradictorios.

Santiago aprueba esta idea en su epístola (Santiago 3:9-12)

“Pero ningún hombre puede domar la lengua… con ella bendecimos al Dios y Padre y con ella maldecimos a los hombres.”

El punto fuerte de “el satán” es como el orgullo de los tres amigos.

 

La duda acosa a los tres amigos

Los tres amigos son llevados a la salvación por medio de los sucesos relatados en el Libro de Job. Nos permite interpretar la razón del porqué Dios entró en “conversación” con “el satán”. Tuvo la intención específica de llevar a la salvación a aquellos que eran estimulados por “él”. Demuestra el amor de Dios hacia los seres humanos.

Todos los caracteres principales están presentes en el drama. Según la interpretación de “el satán” como un ángel rebelde se nota que desaparece desde el capítulo 2 y nunca más se lo menciona. Al contrario, los pensamientos íntimos de cada uno de los amigos están presentes bajo la nomenclatura de “el satán”. Igualmente, en el debate con el hombre justo, “el satán” está en todo el libro.

En Job 42:7-8 “el satán” es regañado. Con otra interpretación de un ser maligno, “el satán” sale libre a pesar del desprecio de Dios.

“El satán” representa el carácter de la mente humana que resiste el mandato de reflejar a su Creador (Génesis 1:26). La evidencia de que el corazón del hombre es el opositor último de Dios existe en toda la Biblia, desde Génesis 6:5, en los días de los profetas (Jeremías 17:9) y en el Nuevo Testamento (Marcos 7:20-23).

Las características de “el satán” son completamente humanas.

  • “El satán” es celoso de la riqueza de Job. Es evidente que su crítica a Job se centra en las riquezas como la razón de su adoración a Dios. Este es un indicio de que “el satán” no es un supuesto poderoso ángel maligno. No se puede imaginar a un ángel maligno que se irrite por la cantidad de camellos que Job posee. Tener envidia de las posesiones materiales de otra persona es una reacción emocional de seres humanos (y no de los supuestos ángeles caídos).
  • El argumento de “el satán” lo hace aparecer como que es mucho más sabio que Dios. Sugiere que, mientras Dios únicamente observa el carácter superficial de que Job es un hombre justo, “el satán” puede identificar la supuesta razón por la que Job aparenta ser un hombre bueno. “El satán” considera que Job es bueno porque recibe muchos bienes materiales de la mano de Dios. Es “un ángel arrogante” del Señor que piensa que es mucho más sabio que Dios.
  • “El satán” describe su lugar de acción en Job 1:7 “Dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella.” En Zacarías 1:10-11 los ángeles se expresan de forma similar, afirman haber recorrido la tierra y dan cuenta del resultado de su observación. Además, sabemos que los ángeles “…no pronuncian juicio de maldición” (2 Pedro 2:11). La frase “De rodear la tierra y andar por ella” habla de una experiencia mundana y por eso, con este aparente conocimiento superior de la vida, está en condiciones de hacer un juicio de los demás. (Si el Libro de Job es contemporáneo con el tiempo del viaje de los israelitas en el desierto, ellos también rodearon la tierra y anduvieron por ella.)
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