Un Resumen Breve Del Libro De Nehemías

El Libro de Nehemías contiene la historia de los judíos que regresaron a Judá después de la cautividad Babilónica. Nehemías, un alto funcionario en la corte persa de Artajerjes pidió el gobierno de Judá, para poder reconstruir los muros de Jerusalén.  Llegó a Judá cerca del 446/5 a.C., casi 100 años después de que el primer grupo de exiliados había regresado.

El poder de la oración

Nehemías era un hombre de oración.  ¡El libro comienza y acaba con oración!  Nehemías confesó sus pecados y los pecados de su gente.  Él también le recordó al Señor, Sus promesas y entonces se ofreció a ser el siervo de Dios para hacer algo respecto al aprieto de Jerusalén.

«¡Aquí estoy yo, Señor, envíame!»

Las manos a la obra

El trabajo para reconstruir los muros fue organizado y dirigido.  Cada miembro de la comunidad tuvo un área específica de responsabilidad.  Nadie puede hacerlo todo, pero toda persona puede hacer algo.  Qué variedad de trabajadores: sacerdotes, gobernantes, mujeres, artesanos, y aun los judíos de otras ciudades.  Algunos estuvieron dispuestos a trabajar extra.

La venida de la oposición

Donde quiera que la gente de Dios comience a hacer la obra de Dios, habrá oposición.  En este caso, fueron Sanbalat, un funcionario público en Samaria; Tobías, el amonita; y Gesem de Arabia, quién es también llamado Gasmu (6:1, 6). Estos tres hombres malvados no pertenecían a la nación de Israel; de hecho, los Amonitas eran definitivamente enemigos de los judíos (Deuteronomio 23:3-4).  ¿Cómo confrontó Nehemías este nuevo ataque?  Él oró y puso guardia de día y de noche.  Los muros fueron terminados en cincuenta y dos días.

La dedicación de los muros

Esdras y Nehemías dividieron a la gente en dos grandes grupos, con Esdras dirigiendo uno y Nehemías el otro alrededor del muro.  ¡Qué día de dedicación!   Cuando la gente dedicada se une festivamente a dedicar el trabajo de Dios, siempre experimentarán la bendición de Dios.

Malas noticias

Nehemías regresó a Babilonia por un tiempo, dejando el gobierno de la ciudad en manos de su hermano. Cuando regresó, descubrió que la gente había vuelto a sus andadas.  Se encontró con que los hombres judíos habían repetido el pecado de casarse con mujeres extranjeras.  De hecho, aun los sacerdotes habían pecado de este modo.  Fue necesario que este valiente líder confrontara el pecado honestamente y lo juzgara.

Otro pecado fue el fracaso de la gente para sustentar a los sacerdotes y levitas.  Nehemías reprochó a la gente y estableció un sistema confiable para que los sacerdotes lo siguieran. Siempre pidió la ayuda de Dios durante todo su ministerio.

La desobediencia acerca del día de reposo fue otro problema. Los trabajadores fueron ocupados en sábado, y los comerciantes realizaban ventas en sábado.

Aplicación personal

Cuatro principios importantes se derivan de Nehemías:

  • la obediencia a la voluntad de Dios nace a menudo de la compasión.
  • se requiere la cooperación con otros para llevar a cabo la voluntad de Dios.
  • la confianza es un fruto de la oración ferviente y de la proclamación de la Palabra de Dios, en la que se revela su voluntad.
  • la valentía debe manifestarse como tenacidad que rehúsa todo compromiso en lo que toca a hacer la voluntad de Dios.

Bosquejo del contenido

I. Nehemías regresa del exilio para reconstruir las murallas de Jerusalén 1:1-7:73

 La primera sección del libro trata de la muralla de la ciudad.  Para mantener su integridad como pueblo, Judá y Benjamín tenían que protegerse de quienes vivían fuera de la ciudad.  En el período en que se edificaba la muralla, los creyentes que trabajaban en la obra bajo la dirección de este dinámico líder, se sobrepusieron al desánimo (4:6), las burlas (2:20), las conspiraciones (3:9), y las amenazas y agresiones físicas (4:17).

A:    Autorización de Artajerjes I para reconstruir la muralla 1:1-2.8

B:    Planificación, motivación y organización de los trabajadores 2:9-3:32

C:    Oposición y defensa 4:1-23

D:    Con su buen ejemplo, Nehemías resiste la extorsión y la usura 5:1-19

E:    La muralla se completa a pesar de las conspiraciones 6:1-7.3

F:    Se restablece la población de Jerusalén 7:3-73

II. Esdras y Nehemías trabajan juntos para reinstalar al pueblo 8:1-10:39

La segunda sección del libro está dirigida a la gente de dentro de la ciudad.  El pacto fue renovado, y los enemigos de adentro fueron denunciados y contenidos rigurosamente.  Para guiar a su pueblo, Dios escogió a un hombre de corazón recto y clara visión, lo colocó en el lugar preciso en el momento preciso, lo dotó de su Espíritu y lo envió a realizar prodigios.

A:     Lectura de las Escrituras 8:1-12

B:     Celebración de la Fiesta de los Tabernáculos 8:13-18

C:     Confesión de pecados personales y colectivos 9:1-37

D:     Compromiso de guardar la Ley y sostener el templo 9:38-10:39

III. El verdadero arrepentimiento da frutos de justicia 11:1-13:31

En la última sección, el pueblo ha sido restaurado para obedecer la Palabra de Dios, en tanto Nehemías trabaja como líder laico y Esdras como sacerdote.  Durante este período Nehemías, en su condición de gobernador, emplea su influencia para apoyar la labor de Esdras y guiar al pueblo. Se trata de un hombre enérgico que reflexiona antes de actuar.

A:     Censo en Jerusalén y en las villas de alrededor 11:1-12.26

B:     Dedicación de las murallas y provisión para las finanzas del templo 12:27-13:3

C:     El segundo término de Nehemías como gobernador: otras reformas y oración final 13:4-31

 El Imperio Medo-Persa

La deportación de Israel a Asiria en 721 a.C.                                        La deportación de Judá a Babilonia en  587/6 a.C.

Así como había sido política de los reyes de Asiria y Babilonia la deportación en masa – sacar de su propios tierras a los pueblos subyugados y esparcirlos en otros países – la política de los reyes persas fue repatriarlos o devolverlos a sus propios tierra.

Persia era la gran meseta montañosa al este del extremo inferior del valle Eufrates-Tigris.  El Imperio persa fue mayor en extensión que sus antecesores.  Se extendía al este hasta las fronteras de la India y al oeste hasta las de Grecia.  Tuvo por capitales Persépolis y Susa.  A veces residían sus reyes en Babilonia.

Imperio Medo-Persa

 

Ciro el Grande                                   539-530 a.C.

Darío el Medo                                    539-524 a.C.

Cambises II                                         530-522 a.C.

Guataza                                                       522 a.C.

Darío I (Histaspes)                           522-486 a.C.

Jerjes I  (Asuero)                               486-465 a.C.

Artajerjes I  (Longímano)                465-424 a.C.

Jerjes II                                                       424 a.C.

Sogdiano                                                   424 a.C.

Darío II (Nothio)                                 423-404 a.C.

Artajerjes II                                         404-359 a.C.

Artajerjes III                                        359-338 a.C.

Arses (Jerjes III)                                338-336 a.C.

Darío III  (Codomano)                      336-330 a.C.

 Como imperio mundial, duró unos 200 años.

Alejandro Magno conquistó Persia (333 a.C.) y Egipto (331 a.C.) (Se encuentra entre los estudiosos diferentes opiniones de estas fechas.)

El Periodo de la Restauración

A:     Rey Ciro de Persa, un personaje principal.

  • Isaías profetizó que Ciro haría precisamente lo que hizo (Isaías 44:28).
  • Lea Esdras 1-2 para captar el escenario del primer retorno.
  • Totalmente invirtió las pólizas de reyes anteriores y les dio a los cautivos una oportunidad de regresar a su tierra natal. (Su decreto específico se encuentra en Esdras 1:2-4.)

B:     Cuatro edictos relacionados con la reconstrucción de Jerusalén

  1. El primero – El decreto de Ciro el Grande en aproximadamente 538 a.C. (Esdras 1-6).

a:  Los líderes principales fueron Sesbazar, Zorobabel y Jesúa.

b:  Bajo Ciro, todos los que desearan podían regresar y aproximadamente 50,000                                                                        regresaron.

c:  Ciro proveo fondos del tesoro real para la reconstrucción del templo y también regresó algunas de las vasijas               del templo que habían sido tomadas cuando Jerusalén cayó.

d:  La reconstrucción del templo fue iniciada y después terminada en 516 a.C. después de una interrupción de                   algunos años debido a interferencia por los samaritanos.

e:  Sacrificios fueron ofrecidos de nuevo y la Fiesta de los Tabernáculos (enramadas) se volvió a celebrar.

  1. El Segundo – El decreto de Darío en aproximadamente 529/528 a.C.

a:  El rey Darío I promulgó una orden dirigida a Tatnai, gobernador de Judá quien deseaba saber qué derecho                 tenían los judíos para recobnstruir el templo.

b:  Esdras 5-6 demuestran que Darío investigó los anales persas y leyó el decreto de Ciro el Grande

c:  Después de la lectura de dicho decreto, Darío solamente confirmó se validez.

  1. El Tercero – El decreto de Artajerjes I a Esdras en 459/8 a.C. (Esdras 7-10).

a:  De nuevo, todos los que quisieran regresar fueron permitidos hacerlo, pero solo 1,800 se aprovecharon de la                  oportunidad

b:  Fondos se proveeron de nuevo del tesoro real, y se les permitió tener sus propios oficiales a los Israelitas que                regresaron.

c:  Durante este tiempo, los judíos tuvieron serios problemas debido a que muchos se habían casado con                             mujeres extranjeras (los culpables fueron listados en Esdras 10 – ¡ahora eso es duro!).

d:  El decreto trata solamente de la reconstrucción del templo.

  1. El Cuarto – El decreto de Artajerjes I a Nehemías   en el año 444 a.C. (Nehemias 1-13).

a:  El rey dio una orden permitiendo a Nehemías ir a Jerusalén para dirigir la reedificación de la ciudad

b:  La muralla fue construida en 52 días, a pesar de la oposición de parte de Sanbalat, Tobías y Guesén.

c:  Las murallas fueron dedicadas y la Ley se leyó al pueblo desde la madrugada hasta el mediodía mientras                        que todos escuchaban atentamente (Nehemias 8:1- 9).

Un resumen breve de los libros históricos de Esdras y Nehemías

Los libros de Esdras y Nehemías son la continuación de los dos libros de Crónicas. Pasando por alto los cincuenta años del destierro en Babilonia, estos escritos retoman la narración en el momento en que Ciro, rey de Persia, promulgó un decreto autorizando el retorno de los judíos a Jerusalén para reconstruir el templo que aún se encontraba en ruinas (538 a.C.).

La información que suministran es de capital importancia para conocer la etapa de la restauración judía después del exilio en Babilonia. Más aún: dada la escasa documentación acerca de aquel periodo histórico, sin estos escritos se sabría muy poco sobre la época en que los repatriados restablecieron el culto (Esdras 3:1-7), reconstruyeron el templo (Esdras 3:8-13; 6:13-15), restauraron los muros de la ciudad (Nehemías 2:11–7.4) y se organizaron para formar una comunidad regida enteramente por la ley de Dios (Nehemías 8–10).

Esdras y Nehemías no son los autores de todo el contenido de los libros que llevan sus nombres, sino sus principales protagonistas. De la persona del autor no ha quedado constancia, pero algunos indicios sugieren que fue el mismo que compuso la vasta síntesis histórica de 1 y 2 Crónicas. En estos libros se manifiesta un gran interés por todo lo relacionado con el templo, el sacerdocio, el culto, los objetos sagrados y las ofrendas. Otro indicio significativo es la conclusión de 2 Crónicas, que coincide con el comienzo de Esdras. El autor muestra la continuidad histórica entre el Israel anterior al exilio y el posterior a él, y la repetición de las mismas frases al término de una etapa y al comienzo de la otra lo pone de relieve. Por lo tanto, la fecha de composición de Esdras y Nehemías debió ser la misma que la de Crónicas (entre fines del siglo IV y mediados del III a.C.).

El libro de Esdras consta de dos partes:

  • Los capítulos 1–6 ofrecen información muy valiosa sobre los dos primeros grupos de exiliados que volvieron a Jerusalén, uno bajo la dirección de Sesbasar y el otro al mando de Zorobabel. Esta sección explica las dificultades que afrontaron los israelitas al reconstruir el templo de Jerusalén, y culmina con el relato de la dedicación del santuario, en el 516 a.C.
  • Los capítulos siguientes (7–10) se refieren a la reforma de Esdras. Este sacerdote de alto rango, descendiente de Aarón y de Sadoc, recibió un mandato especial del soberano persa para ir a Jerusalén y hacer que se cumpliera todo lo establecido por la ley de Dios

En el cumplimiento de su misión, Esdras debió afrontar dos problemas principales: muchos israelitas se habían casado con mujeres paganas, y esto les impedía cumplir estrictamente la ley; además, los sacrificios, el culto y la pureza ritual dejaban mucho que desear. Esdras actuó con firmeza y llevó a cabo una severa reforma religiosa y moral, destinada a preservar la fe de Israel de toda posible contaminación.

El libro de Nehemías recoge las “memorias” de este alto funcionario de la corte de Artajerjes I, que obtuvo del rey la autorización para ir a restaurar la muralla de Jerusalén. En ese relato autobiográfico, Nehemías narra cómo aquel trabajo se llevó a cabo con gran rapidez, a pesar de la hostilidad de las poblaciones vecinas, y cómo se repobló la ciudad. También se refiere a su segunda misión en Jerusalén y a las medidas que se vio obligado a tomar para acabar con los abusos que allí se cometían.

En medio del libro de Nehemias (capítulos 8–10), Esdras vuelve a ocupar el primer plano, con su solemne proclamación de la ley ante el pueblo reunido frente a la puerta del Agua.

Para componer estos escritos, el autor recurrió a distintas fuentes. Además de las ya mencionadas “memorias” de Nehemías, utilizó varios documentos, muchos de ellos contemporáneos de los hechos. Por eso cita documentos oficiales en hebreo y arameo, correspondencia diplomática, listas de repatriados y de la población de Jerusalén y, sobre todo, el informe en que Esdras dio cuenta de su misión. La diversidad de fuentes podría explicar por qué en el libro de Esdras se emplean dos lenguas diferentes, el arameo en , y el hebreo en el resto del libro.

La cronología de Esdras y Nehemías es una cuestión difícil. Nehemías llegó a Jerusalén en el año vigésimo de Artajerjes I, rey de Persia, es decir, en el 445 a.C. Pero no puede determinarse con la misma precisión la fecha en que Esdras dio cumplimiento a su misión. Algunos sitúan su llegada a Jerusalén en el séptimo año de Artajerjes I (458 a.C.); otros, en el séptimo año de Artajerjes II (398 a.C.); otros, finalmente, modificando el texto hebreo, piensan en el trigesimoséptimo año de Artajerjes I (428 a.C.). Todas estas propuestas tienen sus ventajas y sus inconvenientes, pero aún no se ha encontrado una solución definitiva.

Estos relatos destacan sobre todo las personalidades de Esdras y Nehemías, dos hombres muy diferentes entre sí, pero ambos animados por el mismo deseo de trabajar por la restauración espiritual y material de su pueblo. Esdras, sacerdote y escriba, lleno de celo por la Ley, llevó a cabo con todo rigor la reforma religiosa, sin aceptar ningún compromiso con las poblaciones paganas; Nehemías, laico de extraordinaria energía, se ocupó principalmente de la reconstrucción de la ciudad y de cuestiones administrativas, uniendo a su incansable actividad el ejemplo de su fe, de su oración y de su desinterés. La obra de uno y otro dejó una huella indeleble en la historia del judaísmo, y sigue siendo un modelo para quienes deban afrontar las consecuencias de una grave crisis y tratar de reconstruir lo que hubiere quedado en ruinas.

Esdras fue el dirigente espiritual; Nehemías, el gobernador civil.  Ambos colaboraron en un esfuerzo por enseñar al pueblo la ley de Dios.  Esta enseñanza resultó en un avivamiento y una reforma que cambió la vida de Israel por varias décadas.

SINOPSIS CRONOLOGICA

Los tres libros, Esdras, Nehemías y Ester terminan la parte histórica del Antiguo Testamento. Cuentan la historia del regreso de los judíos de Babilonia, la reconstrucción del Templo y de Jerusalén, y el restablecimiento de la vida nacional judía en su propia tierra. Abarcan unos cien años 536­ a 432 a.C.. Los tres últimos profetas, Hageo, Zacarías y  Malaquías vivieron y trabajaron en esta época de la restauración judía.

539 a.C. El decreto de Ciro

Zorobabel con 42,360 judíos, 7,337 siervos, 200 cantores 736 caballos, 245 mulos, 435 camellos, 6,720 asnos, y 5,400 utensilios de oro y plata que habían sido llevados de Jerusalén. (Esdras 2)

457 a.C. El decreto de Artajerjes (año 7)

Esdras, con 1,754 varones, 100 talentos de oro y 650 de plata, inclusive dones del rey. No se dice si había mujeres o niños. Tardaron 4 meses en el viaje.

444 a..C.  El decreto de Artajerjes (año 20)

Nehemías como gobernador y con una escolta militar, llega para reconstruir y fortificar a Jerusalén, a costos del gobierno.

DOS PERIODOS  DISTINTOS

539-516 a.C., 20 años en los cuales, bajo el gobernador Zorobabel y Josué el sacerdote, se reconstruyó el Templo, centro de la vida nacional, Esdras 3-6. Hageo y Zacarías pertenecen a estos períodos.

457–432 a.C.. 25 años en los cuales, bajo el gobernador Nehemías y el sacerdote Esdras, se reconstruyó el muro y se restableció a Jerusalén como ciudad forti­ficada. Malaquías pertenece a este período.

Esdras da un relato de ambos períodos.  Nehemías cuenta solamente del segundo período.  Los sucesos de Ester transcurrieron entre estos dos períodos

 

Nehemías Sujeto a La Prueba

  1. Ridículo – “Se burlaron y nos despreciaron” (2:19)
  1. Hermanos indiferentes – “No se prestaron a ayudar” (3:5)
  1. Desprecio – “¿Qué hacen estos débiles judíos?” (4:1-3)
  1. Resistencia – “Conspiraron a atacar” (4:8)
  1. Desanimo – “No podremos reconstruir” (4:10)
  1. Sabotaje – “Los matemos” (4:11)
  1. Explotación – “¿Exigís interés a vuestros hermanos?” (5:7)
  1. Amistades falsas – “Ven y reunámonos” (6:2)
  1. Escándalo – “Una carta abierta” (6:5)
  1. Miedo – “Vienen a matarte” (6:10)
  1. Traición – “Tomando mujeres extranjeras” (6:18-19; 13:23-29)

 

“Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, 

prisiones y cárceles…”

(Hebreos 11:36)

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