El buen samaritano

Lucas 10:25–37

 

Características de esta parábola

Acerca de:

Cierto

Falso

la naturaleza
las costumbres familiares

los incidentes de la vida diaria

los acontecimientos recientes

los acontecimientos ocasionales

eventualidades improbables

un acontecimiento típico

Enumera a los protagonistas y sus características:
Enumera los objetos o animales referidos:
La enseñanza principal de esta parábola consiste en:

¿Cómo actuaría yo en circunstancias análogas?

Reflexiones y conclusiones secundarias:

Antecedentes

Es muy patente que esta parábola se halla únicamente en el Evangelio de Lucas. Sin embargo, la introducción de la parábola (Lucas 10:25-28) sigue inmediatamente después de un pasaje muy parecido a las citas en Mateo 22:34-40 y Marcos 12:28-34. En los tres casos hay mención de doble mandamiento del amor: el amor para Dios y el amor para el prójimo.

Es un escriba, un doctor de la ley, un teólogo, el que aborda la cuestión del mandamiento mayor. Puede ser que lo que el escriba quería era que Jesús diera su interpretación en torno a un debate religioso en boga. El escriba le preguntó a Jesús para probarlo (Lucas 10:25); ya que el mismo contestó su propia pregunta con una referencia a Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18. En esta fusión de dos textos era el doble concepto de amor para con Dios y para con el prójimo. ¿Entendería el escriba en esta combinación de amor un solo amor? ¿Es lo mismo amar a Dios que amar al prójimo?

El maestro de la ley quedó en desventaja al recibir la respuesta de Jesús y trató de recuperar el terreno perdido pidiendo una definición más precisa de la palabra “prójimo”. La parábola que surgió como respuesta es muy notable. Podríamos esperar una parábola explicándonos cómo un judío podía mostrar amor a cualquiera, aun a un samaritano, pero de hecho Jesús demuestra cómo un samaritano puede estar más cerca del reino que un judío piadoso pero carente de amor. Porque, aunque el maestro preguntó: ¿Y quién es mi prójimo? (o sea, la persona a la que debo ayudar), Jesús sugiere que la pregunta verdadera es más bien: “¿Me comporto como un buen prójimo (esto es, una persona que ayuda a otros)?”
Jesús no nos informa en cuanto a quién debemos ayudar; los errores que pueden surgir durante nuestra vida, al esforzarnos por cumplir un mandamiento, surge no de falta de información sino por falta de amor. No era un nuevo conocimiento de la ley lo que necesitaba el maestro era una actitud diferente en su corazón, lo que en nuestro idioma llamamos una conversión.

 

Resumen del contenido

Lucas 10:30
Un camino con mucha pendiente de 27 Km. de longitud desciende una altitud de 1.200 m. desde Jerusalén a Jericó, que era una zona habitada por sacerdotes cuando no estaban en funciones en el templo. Jerusalén es la ciudad del gran Rey, la ciudad de paz. Por eso la ciudad tuviera otra clase de ‘altitud’; no tan sólo estaba situada sobre montes, sino que por su significado religioso se le tenía por la ‘cima’ del mundo.

Recordamos lo que Josué dice de Jericó (6:26; 7:1,15). ¡El viajero está caminando hacia esta ciudad!
No hay modo de saber si el hombre era rico o pobre. Lo que si se describe es la condición lamentable en la que los ladrones lo dejaron. El viajero estaba medio muerto. (Puede ser que representa personas sin una verdadera fe en Cristo como moribundos sin esperanza a causa del pecado.)

Lucas 10:31-32
Según la narración de Jesús, pronto llegó un sacerdote judío quien, viendo al viajero herido, no se molestó en ayudarlo. El sacerdote puede haber temido la contaminación al tocar al moribundo, pero no se expresa motivo alguno para su conducta. No quería ni podría ayudarle. El sacerdote descendió desde Jerusalén hacia Jericó implica que ya había terminado su periodo de servicio en el templo. Esto descarta la necesidad de mantenerse sin contaminación (Levítico 21:1).

¿El levita también descendía? Queda claro que el sacerdote si, en cuanto al levita, no se explica su sentido. Este era una especie de ayudante en los cultos del templo (un funcionario del templo) pues no participaba en los sacrificios como lo hacía el sacerdote. Al igual que su compañero en el rito judío, optó mejor por no involucrarse en problema ajenos.

Ahora leemos lo que dice:

  • La Ley: Deuteronomio 22:1-4
  • Los profetas: Isaías 58:7.
  • El Nuevo Testamento: 1 Juan 3:17.

Lucas 10:33
El relato explica que los oyentes posiblemente esperaban que el tercer personaje (el samaritano) fuera un laico judío, planteando así un punto anticlerical. El escriba estaría pendiente de una especie de incriminación, pero cuando Jesús, en lugar de un laico judío, pone como ‘buen’ a un samaritano, esto era el colmo.

Los samaritanos eran odiados terriblemente por los judíos por:

  • cuestiones raciales – Los judíos se consideraban los únicos descendientes de Abraham que no se habían mezclado en casamiento con gente de otras naciones. Los samaritanos son una mezcla de antiguos hebreos con otras razas. (No es que los judíos fueran racistas porque el racismo se basa en la idea de que una raza es inferior a otra.)
  • cuestiones históricas – Los samaritanos habían ofendido a los judíos en ciertos momentos durante el retorno de exilio babilónico.
  • cuestiones religiosas – Los samaritanos sólo aceptaban la Torá como autoritativa. No recibían como inspiradas los profetas y los otros escritos que tenemos en nuestro Antiguo Testamento. Para no tener que participar en las festividades en la ciudad de Jerusalén, habían edificado su propio lugar de cultos en el monte Gerizim.

¡El que un samaritano resultara el héroe de la historia era intolerable!

Lucas 10:34-35
Jesús pinta la acción del samaritano misericordioso:
…venda las llagas, alivia el sufrimiento, pone el herido en su cabalgadura, le lleva al albergue, le confía al posadero, paga los primeros gastos y promete que pagaría el resto cuando vuelva…

Lucas 10:36
Al terminar la parábola, Jesús preguntó: ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
No le quedaba más remedio al escriba sino admitir que era el samaritano.

Lucas 10:37
No obstante, observamos su respuesta: Él que usó de misericordia con él… El intérprete de la ley quizá no podía llegar por sí mismo a contestar a la pregunta diciendo “el samaritano”. Se negó a usar la palabra. Sin embargo, es interesante notar que el escriba describe el comportamiento del samaritano con palabras del Antiguo Testamento que explican el perdón de los pecados (Miqueas 7:18; Daniel 9:4; Números 14:18; Salmo 86:5; 103:8-10).

 

En conclusión

El escriba había preguntado al principio de la conversación respecto a la identidad del ‘prójimo’. Jesús nunca contesta la pregunta. Jesús responde a la pregunta describiendo para él lo que significa SER un prójimo. En la parábola tenemos el ejemplo del sujeto (el samaritano) del amor, o sea el que obra como un compañero. El sujeto del amor es el que ignora todas las posibles barreras. Para Jesús el prójimo, el objeto de amor, es aquel que necesita ayuda, no importa las barreras raciales, sociales o nacionales.

¿Qué es la lección para nosotros? Ve, y haz tú lo mismo. (Lucas 10:37)

¿El samaritano de la parábola representa a Jesús? Recordamos que los judíos habían llamado a Jesús ´samaritano´ como insulto (Juan 8:48).

Jesús está dispuesto para llevar nuestros dolores (1 Pedro 2:24). Siempre nos cuida. ¿Con qué curó nuestras heridas? ¿Con su propia ropa hizo las vendas? (Isaías 61:1; Salmo 147:3).

¿Hay otras conexiones?

…Otro día al partir… Jesús ascendió a los cielos.
…dos denarios… Equivale a la ofrenda de expiación (Éxodo 30:16).
…cuídamele… Jesús nos perdona los pecados pasados y nos muestra la gracia para el futuro.
…lo pagaré cuando regrese. Es una promesa de la segunda venida de Jesús (Hechos 1:11).

El ‘samaritano’ no tan sólo se expuso a las necesidades ajenas, su compasión no se limitó a emociones sino se convirtieron en acciones positivas.

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