Salutación

Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo:
Misericordia, paz y amor os sean multiplicados.

El autor se presenta a sí mismo como siervo (griego doúlos significa esclavo). Está conforme con ocupar un segundo lugar subordinado a Jesucristo. El uso de doúlos significa que era un “esclavo” más que siervo o servidor. Pero no fuese considerado en absoluto en su sentido negativo. Es uno que sirve con alegría de corazón y de buena voluntad. En esta palabra se nos ofrece una señal de su humildad indispensable. Pero añadimos una idea más cuando descubrimos la misma frase en las siguientes epístolas:

Epístola ¿De quién está hablando?
Filipenses 1:1
Tito 1:1
2 Pedro 1:1
Santiago 1:1
Apocalipsis 1:1

Observamos que cada Apóstol se describe a sí mismo como un siervo. Por eso concluimos que la misma frase en la carta posiblemente indica que Judas también era un Apóstol.

Judas era hermano de Jacobo. Encontramos seis hombres del Nuevo Testamento con el nombre Judas :

  1. Un hermano del Señor (Mateo 13:55; Marcos 6:3) que se tituló a sí mismo “hermano de Jacobo”
  2. Hermano de Jacobo y uno de los Doce (Lucas 6:16). Judas es también llamado Lebeo y Tadeo (Mateo 10:3; Marcos 3:18). Es el hijo de Alfeo. Hizo una pregunta a Jesús en el aposento alto (Juan 14:22). Algunos creen que se trata del autor de la Epístola de Judas.
  3. Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús (Juan 12:4-6; Lucas 22:21).
  4. El galileo que fomentó una rebelión contra los romanos (Hechos 5:37).
  5. Un judío en cuya casa en Damasco se alojó Saulo después de su conversión (Hechos 9:11).
  6. Profeta apodado Barsabás, que junto con Silas, fue elegido por los dirigentes cristianos de Jerusalén para acompañar a Pablo y a Bernabé a Antioquía, a comunicar la decisión de los apóstoles con respecto a la circuncisión (Hechos 15:22–23).

Quizás el autor de “La Epístola de Judas” era uno de los dos primeros nombrados en la lista. Jacobo estaba al frente de la iglesia en Jerusalén (Hechos 12:17) y es el autor de “La Epístola de Santiago”. En Gálatas 1:19 a Santiago se le identifica como el hermano del Señor. Esto demuestra que Judas era uno de los cuatro hermanos del Señor Jesús mencionado en Marcos 6:3, quienes crecieron con Él en Nazaret. Salmo 69:7-8 también menciona los niños en el hogar de Maria.

Una digresión – ¿Quiénes fueron los hermanos de Jesús?

“Maria fue siempre virgen. Este ha sido siempre el sentir de la Iglesia desde un principio.” dice Flaviano Amatiulli V. (Diálogo con los Protestantes, pág. 76). Encontramos otra declaración de los católicos romanos en una pagina web: “…Profesamos al mismo tiempo que Jesús no tuvo hermanos naturales. La Santísima Virgen María fue SIEMPRE VIRGEN.” La tradición católico-romana se ha visto en la necesidad de clarificar este tema, ya que creen en la virginidad perpetua de María.

La evidencia bíblica se presta a diferentes interpretaciones. Los hermanos de Jesús son:

  1. Hijos de José y María: A Jesús se lo llama el primogénito de María (Lucas 2:7), y se nos dice que José conoció a María, es decir, tuvo relaciones sexuales con ella después del nacimiento de Jesús (Mateo 1:25). Por lo tanto, la conclusión más lógica parecería ser que los hermanos de Jesús proceden de José y María. Es más, no existen claras indicaciones en los Evangelios de que José era viudo antes de casarse con María o que había tenido hijos en un matrimonio previo.
  2. Primos de Jesús: Esta interpretación está fundamentada en el argumento de que la palabra “hermano” podría designar a un pariente cercano, un primo. Entre otras cosas, esta teoría enseña que la madre de Santiago y de José no fue la madre de Jesús (Mateo 27:56; Marcos 15:40), sino su hermana, María, la esposa de Cleofas (Juan 19:25). Su hijo Santiago es el mismo llamado como el hijo de Alfeo o Cleofas (Marcos 3:18).
  3. Medio hermanos de Jesús: Varios argumentos han sido utilizados para fundamentar esta posición. Primero, en ningún lugar del Nuevo Testamento los “hermanos de Jesús” son mencionados como los “hijos de María”. El pasaje que se acerca más a esta idea es Mateo 13:55: «No es éste el hijo del carpintero? No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?». Pero Jesús es el único mencionado específicamente como hijo de María. Se podría argumentar que el texto está diciendo implícitamente que María era la madre sólo de Jesús, no de sus hermanos mencionados en este versículo.

Presentamos un conjunto de ideas:

Encontramos algunos ejemplos de “hermano” utilizado para designar otras relaciones en el Antiguo Testamento: Génesis 14:14; 29:15; Deuteronomio 23:7; 1 Samuel 9:13; 20:32; 2 Samuel 1:26; 2 Reyes 10:13-14; I Crónicas 23:21-22; Nehemías 5:8; Jeremías 34:9; Amos 1:9. Sin embargo, referencias explícitas a “hermanos” de Jesús aparecen en textos del Nuevo Testamento. En todos ellos, la palabra griega empleada es adelphos, la cual se usa en otras partes del mismo Nuevo Testamento con una gran variedad de sentidos, desde hermanos de padre y madre hasta hermanos de religión y de raza. Por el contexto de relación familiar en que aquí aparecen no cabe duda de que se están refiriendo a hermanos de sangre.

Existe un salmo mesiánico que indudablemente describe el hecho de que Jesús tendría hermanos, hijos de María y José. Leemos en Salmo 69:4-9:

“…Por ti yo he sufrido insultos; mi rostro se ha cubierto de ignominia. Soy como un extraño para mis hermanos; soy un extranjero para los hijos de mi madre. El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.”

Jesús lo menciona para referirse a sí mismo, por ende declarando que él era a quién el Salmo se refería. Pero no solamente lo creyó así Jesús, sino que todos aquellos que lo escucharon citar, también entendieron que Él era el Mesías (Juan 2:16-17).

Ahora analicemos brevemente otros versículos:

Mateo 12:46-47:
«Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar. Le dijo uno: –Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.»

Mateo 13:55-56:
«¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca este todas estas cosas?»

Se nota que en ambos versos, si a aquellos a quienes se designan hermanos de Jesús en realidad no son sus “hermanos” (también hijos de María), entonces, ¿quién es la madre de Jesús y quién es este padre que interesantemente resulta ser un carpintero? En otras palabras, aquí, madre claramente designa a María (mencionada por su propio nombre), y el carpintero (no mencionado por su nombre), debió ser José, ¡pues José era carpintero!

Veamos lo que ocurrió cuando Jesús murió en la cruz. Juan 19:26-27

“Cuando vio Jesús a su madre y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: —Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: —He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”

Mateo nos da el nombre de cuatro de los “hermanos” de Jesús: Santiago, José, Simón y Judas. Si fueran sus hermanos de sangre serían hijos de María. ¿Por qué entonces Jesús la entregó a Juan? Encontramos la respuesta en Juan 7:5:

“Ni aun sus hermanos creían en él.”

Es natural entonces que Jesús haya escogido para su madre la ayuda de un creyente en vez de la de sus hermanos escépticos. Es después de la resurrección que leemos que los hermanos están con los apóstoles (Hechos 1:14).

Añadimos otras consideraciones:

Dios manda a los esposos a no negarse sexualmente el uno para con el otro a no ser por breve tiempo, de mutuo consentimiento y para ocuparse de la oración, 1 Corintios 7:3-5. Sin ninguna duda María y José, más que ningún otro matrimonio acataban, la voluntad de Dios sin negarse sexualmente el uno al otro luego del nacimiento de Jesús. En Mateo 1:25 el verbo conocer significa la unión sexual entre el hombre y la mujer. La misma palabra utiliza María para decirle al ángel (mensajero) que no conocía varón (Lucas 1:34). Dios jamás mandó a María a abstenerse de tener relaciones sexuales con su marido. Dios mandó a José que no temiera en recibir a María por su mujer (Mateo 1:20). En el lenguaje bíblico esto significa concretar el acto de unión sexual, tal como lo hizo David (2 Samuel 12:9), al recibir por mujer a la mujer de Urías el heteo.

Lucas escribió alrededor del 70 d.C., unos 40 años después del nacimiento de Jesús. Se sobrentiende que para aquel entonces Lucas ya sabía si María había tenido o no más hijos luego del nacimiento de Jesús. Por este motivo, Lucas (doctor en medicina), utiliza el término griego
prototokos, que significa “el primer nacido”, para referirse al nacimiento de Jesús (Lucas 2:7). Nótese que dice su primer hijo y no su único hijo (unigénito si es que Jesús hubiera sido su único hijo).

En resumen, descartamos las ideas de que los hermanos de Jesús:

  • eran “primos hermanos”, ya que la Biblia nunca utiliza la palabra griega anepsios (Colosenses 4:1) referida a sus hermanos;
  • eran “hermanos” por parte de José, “hijos de otra madre”, ya que la Biblia nunca utiliza la palabra griega suntrophos (“criado con otro”, “hermano de leche” Hechos 13:1) referida a sus hermanos, que habría sido adecuada en el supuesto caso de que fuesen hermanos sólo por parte de padre.

No hay razones bíblicas para dudar que María haya tenido más hijos después del nacimiento de Jesús, ni existe ningún texto que diga tal cosa.

Continuamos con el texto de la epístola

Los términos Llamados, santificados y guardados incluyen un concepto especial de la estructura de esta carta – está en grupos de tres palabras o ideas reunidas.

Haga una lista de ‘otros grupos de tres’ que se puede hallar en la misma carta:

v.
v.
v.
v.
v.
v.
v.
v.
v.
v.

Llamados (griego: kletós significa “invitado”, “nombrado”.)

En el Antiguo Testamento se describe a Israel como un pueblo llamado a ser siervo de Dios (Isaías 41:9; 42:6). De forma similar, el llamado de Dios es ahora ‘en Cristo Jesús’ (Filipenses 3:14). Es un llamado a adoptar el nombre de ‘cristiano’ (Mateo 28:19; Hechos 5:41; 1 Pedro 4:16; Santiago 2:7) y a pertenecer a Dios en Cristo (1 Pedro 2:9).

Jesús llamó a los discípulos, y ellos le siguieron (Marcos 1:20). Los que responden son llamados (1 Corintios 1:24). Por eso el creyente es llamado a una responsabilidad en el servicio de Cristo. Incluye también en este privilegio el llamado a presentarse ante el tribunal de Cristo.

Las palabras de Jesús en Mateo 22:14 permiten distinguir entre los llamados, aquellos que oyen, y los escogidos, los que responden. Nos recuerda la parábola de los convidados a las bodas y el llamamiento para participar en el banquete (Lucas 14:13).

Santificados (Biblia de Jerusalén y La Biblia Latinoamérica: “…amados de Dios Padre…” Nueva Versión Internacional: “…amados de Dios el Padre…” griego: agapetós significa “amado”)

Entonces se encuentra una diferencia en las traducciones. Unas dicen santificados y otras amados. ¿Quiénes son los santificados en Dios el Padre? Encontramos una respuesta en la oración solemne en Juan 17 en que Jesús intercede por si mismo (vs.1-5), por sus discípulos (vs.6-19) y por los que han de creer después (vs.20-26). Hay otras referencias en el mismo evangelio Juan 14:23 y 16:27.

Lea las referencias y escriba su propia respuesta. Los amados son:

 

 

 

Guardados (griego: denota: “vigilar sobre”, “preservar”, “guardar”)

El hecho de ser guardados en Jesucristo es una palabra muy consoladora para el creyente. Se nota la intensidad de esta protección del Señor hacia sus seguidores en lo que leemos en los Hechos. El término original es empleado para describir el encarcelamiento de Pedro (“Pedro estaba custodiado…” Hechos 12:5) y Pablo (“Pablo estaba custodiado…” Hechos 25:4,21). Se usa del poder preservador de Dios y de Cristo, que ejercían sobre su pueblo (Juan 17:11,12,15). También se nota que nuestra herencia está guardada en los cielos para los justos (1 Pedro 1:4).

La palabra guardados no aparece en ninguna de las salutaciones de las demás cartas apostólicas. Tal vez, según la apostasía de la cual leemos en la carta, había una necesidad tan grande de recordar la oración del Señor Jesucristo en Juan 17:11 “Padre santo, a los que me has dado guárdalos en tu nombre.” Los verdaderos creyentes son personas que Cristo guarda, nunca serán abandonados porque él es “…su compañero de viaje.”

La idea de ser guardado es una cuestión recurrente en la Epístola de Judas. Con la Concordancia en la mano, busque cuántas veces aparece la palabra en esta carta. ¡Atención! La palabra en griego para “guardar” no siempre ha sido traducida guardado.

Escriba los versículos con las palabras correspondientes:

versículo palabra

Continuamos con la salutación que forma otro grupo de tres ideas. Es más que palabras de cortesía para encabezar su carta. Es una bendición única en el Nuevo Testamento y más completa que en “Misericordia, paz y amor…” otras cartas.

Misericordia (griego: éleos significa “compasión”) Dice Vine:

“…es la manifestación externa de la compasión; da por sentado la necesidad en aquel que la recibe, y recursos adecuados para afrontar la necesidad de parte de aquel que la exhibe. Se usa:

(a) de Dios, que es rico en misericordia (Efesios 2:4), y que ha provisto salvación para todos los hombres (Tito 3:5), para los judíos (Lucas 1:72), y gentiles (Romanos 15:9). Es misericordioso para con aquellos que le temen (Lucas 1:50), porque ellos están rodeados de debilidades y solo Él puede socorrerlos. Por tanto, ellos deben orar confiadamente en pos de misericordia (Hebreos 4:16) y, si para sí mismos, es justo que también pidan misericordia unos para otros (Gálatas 6:16; 1 Timoteo 1:2). Cuando Dios traiga su salvación a su manifestación en la venida de Cristo, su pueblo obtendrá su misericordia (2 Timoteo 1.16; Judas 21);

(b) de los hombres; por cuanto Dios es misericordioso con ellos, Él quiere que ellos muestren asimismo misericordia unos a otros (Mateo 9:13; 12:7; 23:23; Lucas 10:37; Santiago 2:13).”

Paz (griego: eirene significa por implicación “prosperidad, paz”) La palabra hebrea correspondiente es shalom. Recordamos lo que dijo Jesús durante la última cena en Juan 14:27

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.”

La palabra paz aparece en cada uno de las salutaciones del Nuevo Testamento, a excepción de la primera carta de Juan.

Describa lo que dice con respecto a la paz en las siguientes referencias:

Referencia Descripción
Mateo 10:34
Lucas 11:21
Juan 14:27
Hechos 12:20
Hechos 24:2
1 Corintios 14:33
1 Corintios 16:11
Romanos 8:6
Efesios 2:1´

Amor (griego: “ágape” significa “afecto, benevolencia, amor”) Se usa esta palabra en el Nuevo Testamento para:

  • describir la actitud de Dios hacia su Hijo (Juan 17:26); hacia la raza humana, en general (Juan 3:16; Romanos 5:8); y hacia aquellos que creen en el Señor Jesucristo, en particular (Juan 14:21).
  • expresar su voluntad a sus hijos con respecto a la actitud que tienen que mostrarse mutuamente (Juan 13:34), y hacia todos los hombres
    (1 Corintios 16:14; 1 Tesalonicenses 3:12; 2 Pedro 1:7).
  • expresar la naturaleza esencial de Dios (1 Juan 4:8).

El amor tuvo su perfecta expresión entre los hombres en el Señor Jesucristo (2 Corintios 5:14; Efesios 2:4; 3:19; 5:2).

¡Anímese y nunca olvide lo que dice “…os sea multiplicados”! Esta experiencia continua de misericordia, paz y amor es la que continúa sosteniendo al verdadero creyente en medio de cualquier prueba a la que tenga que enfrentarse.

Pregunta: ¿Y qué significa este estudio de estas salutaciones para nosotros?
Respuesta: “…El que practica la verdad viene a la luz.” (Juan 3:21)

El llamamiento de Cristo es un privilegio, el desafío y la inspiración de la vida cristiana.

Es condición indispensable para nosotros poner a nuestro Señor en el primer lugar en la vida. Jesús vino para sanar y salvar, dijo: “…los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos… no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Mateo 9:12-13).

Por eso, su llamamiento “Sígueme” se dirige a los que sienten la necesidad de curarse de la grave enfermedad del pecado. A tales personas, Jesús les dice: “…Venid a mí…llevad mi yugo…y aprended de mí…” (Mateo 11:28-29).

De Jesús hemos de aprender cómo puso siempre a Dios en el primer lugar de su vida.

Por eso describa lo que el término sígueme quiere decir para usted:

 

 

 

Al recibir el llamamiento, tenemos que medir el costo. Los discípulos de Jesús lo hicieron dejando todo – trabajo, familia… – para servirle (Marcos 10:28).

Escriba lo que considera el costo para usted:

 

 

 

¿Qué le ocurre cuando lee las frases siguientes? Comparta sus ideas con un compañero de estudio.

  1. El amor cristiano tiene a Dios como su principal objetivo, y se expresa ante todo en una implícita obediencia a sus mandamientos (Juan 14:15, 21, 23; 15:10).
  2. La propia voluntad, esto es, complacer los propios deseos, es la negación del amor debido a Dios.
  3. El amor cristiano, sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la inclinación de los sentimientos, ni se derrama solo sobre aquellos con los que se descubre cierta afinidad.
  4. El amor:
    • busca el bien de todos (Romanos 15:2);
    • no busca el mal de nadie (Romanos 13:8-10);
    • busca la oportunidad de hacer el bien a todos, y mayormente “…a los de la familia de la fe…” (Gálatas 6:10).
Volver al índice de:
La Epístola de Judas

Continúa leyendo:
Falsas doctrinas y falsos maestros

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com