Jesús y sus raíces en el Antiguo Testamento (5) El nacimiento de Jesús

Lecturas: Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-38; 2:1-20

Un muy conocido versículo dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). Jesús fue dado al mundo por Dios en un sentido muy real.  Dios no decide sus planes en forma improvisada, ideando partes extras para su propósito a medida que se desarrolla la historia humana. Tenía formulado un plan completo desde el principio mismo de la creación. Por lo tanto, su deseo de tener un Hijo estaba en su plan desde el principio. Él amaba ese Hijo antes de que naciera tal como los padres pueden amar a un hijo aún en el vientre materno. La totalidad del Antiguo Testamento revela diferentes aspectos del plan de salvación de Dios en Cristo.

Jesús era el pivote central del evangelio, que Dios “había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje [creado por procreación] de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de Santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Romanos 1:1-4). 

Es difícil para nosotros entender completamente la supremacía de Cristo y su inmensa y fundamental importancia para Dios. Por lo tanto, es correcto decir que Cristo existió en la mente y propósito de Dios desde el principio, aunque él sólo llegó a existir físicamente por medio de su nacimiento de María.

“Deuteronomio 18:15-18 expresamente dice que el Mesías surgiría de una familia de Israel. Se dice expresamente del Mesías en este importante texto Cristológico que no es Dios, sino el agente de Dios nacido de una familia de Israel. Todos los judíos que vieron hacia delante al Mesías esperaron a una persona humana, no a un ángel, ¡y mucho menos a Dios mismo! Aunque los Judíos no habían entendido

que el Mesías nacería sobrenaturalmente, aun este engendramiento milagroso estaba en efecto predicho (Isa. 7:14; Mat. 1:23).”

Ref: Buzzard, A.F. y Hunting, C.F (1998) La Doctrina de la Trinidad – La Herida Auto Infligida del Cristianismo. Págs.89-90 

18El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo. 

19José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 

20Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 

21Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». 

22Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:

23«Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel» (que significa: «Dios con nosotros»).

24Cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. 

25Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús.

El nacimiento de Jesús en realidad no es el tema de esta sección; la palabra griega génnesis (usada también en Mateo 1:1) significa “origen” o “comienzo”. 

(A) ¡Circunstancias difíciles para José!

El compromiso entre los judíos era tan serio como el matrimonio. María se había “desposado” – o había solemnemente prometida en matrimonio – con José. Esta ceremonia entre judíos no debe confundirse con el compromiso matrimonial moderno. El novio y la novia se juraban fidelidad mutua en presencia de testigos. En un sentido restringido, éste era esencialmente el matrimonio. Así también es en este caso, como queda claro por el hecho de que desde aquel momento José es llamado “esposo” (v.19). El carácter de José se evidencia al resistirse a infamar a su prometida repudiándola delante de testigos, según la costumbre. Nótese su prudencia: “Pensando él en esto” (v.20). ¡Cuán importante es ser “lento para la ira” y considerar los asuntos exhaustivamente! (Proverbios 21:5).

De acuerdo a Deuteronomio 22:23–24 María podía haber sido apedreada. Hay evidencias de que los judíos no obedecían esta ley, sino que lo que más permitían era que la parte inocente se divorciara de su cónyuge infiel. José tuvo que tener gran fe para creer el mensaje de Dios en el sueño. Su amor por Dios y por María le hicieron estar dispuesto a “llevar el oprobio” por Cristo. ¡Imagínese cómo habrán hablado los vecinos! En Juan 8.41 hay una sugerencia de que los judíos difamaban del nacimiento de Cristo, dando a entender que había nacido de fornicación. 

(B) Nombre y títulos

Se nota la repetición prominente del título Cristo o Jesucristo (Mateo 1: 1, 16, 17, 18). 

“Cristo” (título griego), traducido de “Mesías” (hebreo), significa ‘ungido’.

En el Antiguo Testamento se ungía a las personas y las cosas, para significar santidad, o separación para Dios: había columnas o piedras (Génesis 28:18); el tabernáculo y sus muebles (Éxodo 30:22); escudos (2 Samuel 1:21; Isaías 21:5: probablemente para consagrarlos para la “guerra santa”, véase Deuteronomio 23:9). Recordamos también los oficios notables de: 

  • reyes (Jueces 9:8; 2 Samuel 2:4; 1 Reyes 1:34); 
  • sacerdotes (Éxodo 28:41); 
  • profetas (1 Reyes 19:16). 
    • Jesucristo es Sumo Sacerdote, Profeta y Rey

Fundamentalmente el ungimiento era un acto de Dios (1 Samuel 10:1), y la palabra “ungido” se usaba metafóricamente para significar el permiso del favor divino (Salmo 23:5; 92:10) o la designación para ocupar un lugar especial o cumplir una función especial en los propósitos de Dios (Salmo 105:15; Isaías 45:1). Más aun, el ungimiento simbolizaba capacitación para el servicio, y se asocia con el derramamiento del Espíritu de Dios (1 Samuel 10:1, 9; 16:13; Isaías 61:1; Zacarías 4:1–14). 

“…le pondrás por nombre JESÚS…” (v.21)

Jesús es la forma griega del nombre Josué del hebreo Yeshua o Yehoshua, y significa “el Señor salva” o  “Jehová es salvación”.

¿A quiénes salvará? El ángel mismo explica. No a todos, sino a “su pueblo” (Juan 3:16), “sus ovejas” (Juan 10:11). 

Es siempre Dios, solamente Dios, quien en Su Hijo y por medio de él, salva a su pueblo. Aunque algunos confían en carros, y otros en caballos (Salmo 20:7), en la fortaleza física, el conocimiento, la reputación, el prestigio…y más, ninguna de estas cosas, operando solas o en conjunto con todas las demás, puede librar al hombre de su enemigo, a saber, el pecado. Limpiar corazones y vidas requiere nada menos que la muerte redentora de Jesús y el poder santificadora de su espíritu.

(C) El nacimiento de Cristo mediante una joven virgen (v.23)

La profecía del nacimiento virginal ha sido una fuente de notable controversia debido al uso de la palabra hebrea ´almah que puede ser traducida indistintamente como “joven mujer” o “virgen”. Isaías utilizó ´almah bajo la inspiración del Espíritu porque el Señor estaba haciendo una profecía doble en este pasaje. Jehová le estaba avisando al rey Acaz de la concepción y el nacimiento de alguien, como se registra en Isaías 7 y 8. Pero el Espíritu Santo también se refería al Mesías que vendría, y ese niño nacería de una virgen. El hecho de que Cristo nació de una virgen es algo indisputable, de acuerdo con el uso de la palabra griega parthenos en Mateo 1:23 y Lucas 1:27, donde definitivamente se refiere a una “virgen”.

Esta señal profética fue dada a Acaz como una confirmación de la esperanza de Judá en medio de la adversidad, y tuvo una consumación histórica inmediata. La ambigüedad de la palabra hebrea era algo esencial para que la profecía anunciara, tanto el futuro nacimiento del Mesías, como otro más próximo dentro de la línea real. Un hijo para los lectores de Isaías hubiese sido un heredero no identificado de la casa de Acaz, quizás su hijo Ezequías. En sentido mesiánico, la profecía se cumplió en Jesucristo. Emanuel (“Dios con nosotros”) fue el título que se le dio para confirmar la participación de Dios en la liberación de Judá de la coalición sirio-israelita; también desde el punto de vista mesiánico se convirtió en un término clave que marcó el nacimiento de Cristo.

 (D) María la madre de Jesús

Los relatos del evangelio frecuentemente indican el carácter humano de María. Cristo tuvo que reconvenirla por lo menos tres veces por su falta de percepción espiritual (Lucas 2:49; Juan 2:4); ella no entendió todo lo que él decía (Lucas 2:50). Esto es exactamente lo que esperaríamos de una mujer que era de naturaleza humana cuyo hijo era el Hijo de Dios y por lo tanto más espiritualmente perceptivo que ella. José tuvo relaciones con María después del nacimiento de Cristo (Mateo 1:25), y no hay razón para pensar que ellos no tuvieran de ahí en adelante una relación marital normal.

Por lo tanto, la mención acerca de la “madre y sus hermanos” de Cristo en Mateo 12:46,47 implicaría que María tuvo otros hijos después de Jesús. Jesús fue sólo “su primogénito”. Por consiguiente, la enseñanza de que María siguió siendo virgen y que luego ascendió al cielo no tiene absolutamente ningún apoyo bíblico. Sin embargo, el día 8 de diciembre 1854, el papa Pio IX proclamó que “… la Santa Virgen María…fue preservada libre de toda mancha del pecado original…”. Casi un siglo después de este pronunciamiento, Pio XII, hablando ex cathedra, eso en modo infalible, decretó, el 1 de noviembre 1950 que “…la Inmaculada Madre de Dios, María siempre virgen, al terminar su vida terrenal, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma…”. ¡No se aseguró su asunción a los cielos hasta 1950! 

Como ser humano de naturaleza mortal, María debió haber envejecido y fallecido; aparte de esto leemos en Juan 3:13 que “nadie subió al cielo”. El hecho de que Cristo tuvo naturaleza humana (Hebreos 2:14-18; Romanos 8:3) significa que su madre debe haberla tenido también, ya que su Padre no la tuvo. Ella se consideró a sí misma como “la sierva [sirviente femenina] del Señor” (Lucas 1:38; Salmo 86:16) – no como ‘la madre de Dios’.

El caso contra la doctrina de “la virginidad perpetua” de María se ve fortalecido por las siguientes consideraciones:

  • En el Antiguo and Nuevo Testamentos, la relación sexual en la pareja casad tiene la aprobación divina (Génesis 1:28; 9:1; 24:60; Proverbios 5:18; Salmo 127:3; 1 Corintios 7:5, 9). Pero no se atribuye una santidad especial a la continencia total o al celibato.
  • Se nos dice claramente que Jesús tuvo hermanos y hermanas, evidentemente miembros de la misma familia con él (Mateo 12:46-47; Marcos 3:31-32; 6:3; Lucas 8:19-20; Juan 2:12; 7:3, 5, 10; Hechos 1:14).

(D) ¿Cuándo nació Jesús?

La Biblia dice en Lucas 2:1-3

1Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuera empadronado., 2Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.”

El mayor problema es que Cirenio no llegó a ser gobernador de Siria hasta el año 6 d.C. (Flavio Josefo Antigüedades 18,1,1), época en la que ciertamente impuso un tributo que provocó una grave rebelión (Hechos 5:37). Sin embargo, Jesús nació antes de la muerte de Herodes en el 4 a.C.

Durante el reinado de Augusto (31 a.C.- 14 d. C.) los romanos reorganizaron su administración en varias partes del Imperio, y realizaron varios censos para el cobro de los impuestos. La ejecución de ese decreto imperial en Siria (con la cual estaba asociada la zona de Judea) hizo viajar a José y a María a Belén, que mucho antes había sido profetizada como lugar de nacimiento del Mesías. 

Cirenio era Gobernador de Siria cuando nació Jesús, según Lucas 2.2. Empezó su carrera política como cónsul en Roma en 12 a.C. Desempeñó varios puestos y murió en 21 d.C. La Biblia dice: “Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.” Datos históricos prueban que Cirenio fue gobernador de Siria entre 6 y 9 d.C. y que Judea pertenecía a esta provincia. Josefo (Antigüedades XVIII, i,1) registra un censo en esta época, y Hechos 5.37 menciona este censo en relación con la rebelión de Judas el Galileo. 

Herodes es el nombre de varios príncipes de una dinastía que ejerció el poder en Palestina durante la época del Nuevo Testamento. Los herodianos eran oriundos de Idumea y practicaban la religión judía, pero siempre permanecieron en estrecha dependencia de los romanos. Herodes El Grande  era fundador de la última dinastía judía y rey de Judea del 37 al 4 a.C., era descendiente de una rica familia idumea. En el Imperio Romano, tenía el rango de «monarca aliado». No dependía del gobernador de la provincia de Siria, sino directamente del emperador. Tenía la obligación de defender las fronteras del imperio contra las incursiones de los árabes. En la administración interna era independiente. Herodes murió en 4 a.C.

Cirenio fue gobernador de Siria entre 6 y 9 d.C. Lucas 2.2 se refiere a otro censo – este primer censo –  implica que había otro censo mientras Cirenio fue gobernador de Siria. Pero ciertamente no había dos censos durante los años 6 a 9 d.C. Por eso sugerimos que Cirenio era gobernador dos veces o que Cirenio tuvo un nombramiento previo en la región, probablemente no la gobernación de Siria, sino cierto tipo de “comisión itinerante” en el oriente del Imperio. Una inscripción antigua parece confirmarlo, aunque no aparece el nombre de Cirenio. Quizás Cirenio haya sido legado especial en Siria entre 10 y 4 a.C. encargado de las relaciones exteriores, especialmente de la guerra contra los homanadenses (revoltosos de Asia Menor Central), mientras otro llevaba el gobierno civil de la provincia. De ser así, es posible también que se hiciera un censo en esta época, ya que Herodes era súbdito del emperador Augusto y se hicieron censos en otras partes del imperio en este período. (Referencia: Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia)

La mayoría de los expositores escoge la fecha del nacimiento de Jesús el 5/4 a.C.  Puede ser un poco más antes (¿alrededor de 7-6 a.C.?). Herodes murió en 4 a.C.; los sabio visitaron a un niño (Mateo 2:9 ´niño´ = griego paidion) no un bebé (Lucas 2:12 …el ´niño´ envuelto en pañales… = griego brephos);  la matanza de los niños fue ordenada por Herodes naturalmente antes de 4 a.C.

 Dios no decide sus planes en forma improvisada, ideando partes extras para su propósito a medida que se desarrolla la historia humana. Dios tenía formulado un plan completo desde el principio mismo de la creación. Por lo tanto, su deseo de tener un Hijo estaba en su plan desde el principio. Él amaba ese Hijo antes de que naciera tal como los padres pueden amar a un hijo aún en el vientre materno. La totalidad del Antiguo Testamento revela diferentes aspectos del plan de salvación de Dios en Cristo.

(E) ¿Nació Jesús en Belén o Nazaret?

La Biblia dice:

Lucas 2:4-5  4También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David, 5para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6Aconteció que estando ellos allí se le cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Se dice (Muy Historia, Número 4/2006, pág. 29):

“Mateo y Lucas nos dicen que Jesús nació en Belén, mientras que los otros dos evangelistas, Marcos y Juan, presuponen que su venida al mundo ocurrió en Nazaret. Es más verosímil que la verdad histórica se encuentre en la segunda tradición: Jesús habría nacido en Nazaret y sólo después, cuando se creyó firmemente que era el Mesías, se compuso la historia de su nacimiento en Belén.”

Nazaret es una ciudad de Galilea donde vivían José y María. Fue el hogar de Jesús por alrededor 30 años, hasta que fue rechazado (Lucas 2.39; 4.16, 28–31). Por consiguiente fue llamado Jesús de Nazaret. 

Nazaret está situada en un valle alto entre los cerros de piedra caliza más meridionales de la cadena del Líbano; corre aproximadamente de SSO a NE. 

Belén (en hebreo, casa de pan) es una ciudad de Judá, situada a unos 8 km al sudoeste de Jerusalén, cerca a la vía que une esta ciudad con Hebrón. En un principio a Belén se le conoció como Efrata, cerca del lugar donde sepultaron a Raquel (Génesis 35.19; 48.7). En el Antiguo Testamento a Belén se le conoce más como la ciudad de David. En tiempos del Nuevo Testamento se menciona como lugar de nacimiento del Señor y de la matanza de los inocentes (Mateo 2.1, 5, 6, 8, 16; Lucas 2.4, 15; Juan 7.42).  

Mateo y Lucas enfocan la persona de Cristo desde perspectivos, aunque complementarias, distintas y bajo la condición del Espíritu Santo eligen aquellos hechos más congruentes con la imagen de cada uno debe dar respectivamente del Señor.

El orden probable es el siguiente:

  • viaje de José y María desde Nazaret a Belén; 
  • nacimiento del niño; 
  • visita de los pastores; 
  • presentación en el Templo; 
  • retorno a Nazaret; 
  • visita de los sabios; 
  • huida de la familia a Egipto; 
  • retorno y residencia en Nazaret.

Por eso leemos:

Marcos 1:9Aconteció en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.”

Juan 1:46  Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Respondió Felipe: Ven y ve.”

Y los enemigos de Jesús hicieron un grave error cuando dijeron:

Juan 7:52Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado un profeta.”

  • Jesús nació en Belén, la ciudad de David.

(F) ¿Nació Jesús el 25 de diciembre?

La fecha del nacimiento de Jesucristo ha sido una tópica de controversia por siglos. Varias teorías intentando de establecer el año de Su nacimiento ponen una fecha desde 6 a.C. hasta 1 d.C. Con respecto la temporada del año, la mayoría creen que Él nació en el invierno. Algunos creen que Él nació en la primavera, mientras otros aseguran que nació en el otoño. Aún otros admiten que no saben y que verdaderamente no importa. Mientras algunos teólogos declaran que no es posible saber cuando Jesús nació, ellos aceptan diciembre 25 como el día de celebrar Su nacimiento. Ellos argumentan que la fecha o la temporada no es tan importante como acordarse del acontecimiento.

En el Evangelio de Lucas leemos acerca del nacimiento de Jesús: 

«Y aconteció que estando ellos allí [en Belén], se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño» (Lucas 2:6-8).

Aquí vemos que el día en que Jesús nació había pastores que pasaban la noche en los campos cuidando sus rebaños. Sin embargo, en esa región, aunque durante el día se podía sentir algo del calor del sol, si se estaba lo suficientemente abrigado, durante la noche el frío calaba hasta los huesos. Por eso, desde diciembre hasta febrero los pastores jamás dejaban sus rebaños en los campos, pues sencillamente la temperatura era demasiado baja (Alexander Hislop, «Las dos Babilonias», 1959, p.2). Este solo hecho nos indica que Jesús no pudo haber nacido cerca del 25 de diciembre.

Otra prueba histórica de que Jesús no nació en diciembre tiene que ver con el censo romano. Leemos en Lucas 2:1: «Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado». Esto no podía llevarse a cabo en invierno debido al clima, porque «habría sido especialmente duro para las mujeres encintas o con hijos que debían viajar también con ellas. Por lo tanto, Cristo no pudo haber nacido en pleno invierno … Y si alguien duda que el viento invernal era especialmente crudo, que recuerde las palabras de Cristo en uno de los evangelios: ‘Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno’» (Hislop, op. cit., p.92).

Los romanos eran conocidos como administradores eficientes y jamás hubieran escogido a propósito una pésima temporada climática para hacer viajar e inscribir a cada hombre, mujer y niño. He aquí otra prueba bíblica de que Jesús no nació durante el frío diciembre.

Lo más probable es que Jesús haya nacido durante el otoño, alrededor de la fiesta bíblica de los Tabernáculos (Levítico 23:34-36), cuando José y María viajaron a Jerusalén para guardar esa fiesta junto con miles de otras familias judías. Esto explicaría por qué en el pueblo de Belén, que quedaba unos pocos kilómetros al sur de Jerusalén, «no había lugar para ellos en el mesón» (Lucas 2:7). El pueblo debió haber estado lleno de viajeros que guardaban aquella fiesta precisamente en esa época.

¿Dónde surge entonces la idea de celebrar la Navidad cristiana el 25 de diciembre? 

En el año 194 d.C., Clemente de Alejandría escribió que Jesús nació el 18 de noviembre del año 3 antes de nuestra era, pero ofreció dos fechas alternativas: el 19 de abril y el 20 de mayo. Un siglo y medio más tarde Epifanio fijó la Navidad el 6 de enero pero ofreció el 20 de mayo como la fecha de la concepción, con fechas alternativas del 21 de mayo y el 20 de junio, lo que supondría que Jesús nació prematuro entre dos y tres meses antes del término. 

En un cálculo del año 243 d.C. se fija el día del nacimiento de Cristo el 28 de marzo, día en el que fue creado el Sol, teniendo en cuenta que para el cristiano el Mesías es, según el profeta Malaquías, el «sol de justicia»

Sólo el año 379 d.C. fue introducida la festividad de Navidad el 25 de diciembre por Gregorio Nacianceno, defensor de la divinidad de Cristo. Pero no fue una decisión pacífica. En Antioquia hubo diez años de resistencia a aceptar tal fecha, y en Egipto la lucha contra la introducción del 25 de diciembre como fiesta de la Navidad duró hasta el año 431. Y hay una iglesia, la de los Armenos, que aún hoy sigue resistiéndose a celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, y siguen celebrándola el 6 de enero. 

En el imperio romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio y la fiesta pagana Hagia Fota (Sol Invencible) eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el año 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha. La verdad es que anteriormente a los romanos, la fiesta del 25 de diciembre era ya celebrada por los celtas. Era la fecha en la que el invierno había llegado a su ecuador.

La celebración del nacimiento de Cristo no fue una práctica común hasta el siglo cuarto; de hecho, en el siglo quinto todavía se conmemoraba en el antiguo leccionario armenio de Jerusalén el día de Santiago y David el 25 de diciembre y ahí se señalaba que ‘en otros pueblos se celebra [en este día] el nacimiento de Cristo» (The Oxford Guide to Ideas and Issues of the Bible [«Guía de ideas y temas de la Biblia, de Oxford], 2001, p.95).

Está claro que Jesús no nació el 25 de diciembre, pero ¿es posible que los apóstoles hayan instituido la Navidad en la iglesia después de la muerte y la resurrección de Jesús? En ninguna parte del Nuevo Testamento se puede encontrar la más mínima prueba de que alguno de los apóstoles hubiera guardado la Navidad, o que hubiera enseñado a alguien a participar en esta celebración pagana.

Actualmente, la Navidad ha adquirido un carácter eminentemente comercial, en el que la mayoría de las personas intercambian regalos como recuerdo de una fecha que nunca fue. 

Sumario

  • El nacimiento de Jesús es prometido en el Antiguo Testamento – es decir, en el plan de Dios.
  • Jesús nació por la acción del Espíritu Santo que descendió en la virgen María.  
  • Él fue, por lo tanto el hijo de Dios, creado como una persona física por medio del nacimiento virginal.
  • Jesús nació en Belén, la ciudad de David. 
  • El nombre de “Jesús” significa “Salvador”, y éste fue el propósito de Dios desde el comienzo para proveer una forma de escape de las consecuencias naturales del pecado del hombre.
  • Emanuel (“Dios con nosotros”) fue el título que se le dio para confirmar la participación de Dios desde el punto de vista mesiánico que marcó el nacimiento de Cristo.

Punto adicional

Origen del Nombre Palestina

El nombre Palestina abarca la antigua Tierra Santa y la nación moderna de Israel. Pero no es el nombre original de ese país. Los Romanos asignaron ese nombre como en el segundo siglo d.C. Para poder apreciar la presión que le pusieron a los judíos en Judea y en Jerusalén durante este tiempo, algunos antecedentes historiales son necesarios.

Una sublevación Judía ocurrió un poco antes del 70 d.C., cuando los Romanos saquearon a Jerusalén después de un amargo asedio. La rebelión fue causada por las fuerzas de ocupación Romana. Oficiales Romanos les robaban continuamente a los sacerdotes judíos sus artículos de valor, y después les demandaban que pagaran recompensa si las querían devueltas a ellos. Ellos saqueaban el templo y robaban los trajes decorados—junto con otros tesoros sagrados. Esto sobrepasó el punto final, y la rebelión inevitable comenzó (Guerras de los Judios, Josefo, Libro 2, capítulos 14-16).

Los sobrevivientes de la rebelión del año 70 d.C. fueron sometidos a provocaciones similares que causaron otra rebelión en el año 132 d.C. Los Romanos vencieron otra vez, y la rebelión terminó en el 135 d.C. El Emperador Romano Adriano (Publios Aelios Adrianos) castigó a los Judíos sobrevivientes.

El renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Jupiter Capitolinos—Aelia Capitolina. El entonces le impuso la penalidad de muerte a cualquier judío que entrara en la ciudad.

Algunos historiadores dicen que en este periodo de tiempo fue posiblemente cuando los Romanos le dieron el nombre a Judea de Palestina. Otros creen que el cambio ocurrió más o menos como un siglo más tarde, después que Constantino estableció la parte del este, o la parte Bizantina del Imperio Romano.

La siguiente cita demuestra esta creencia: “Hasta el periodo de la ocupación Romana esta área del [Oriente Medio después designada como “Palestina”] fue subdividida en provincias independientes o reinos…pero nunca unida bajo una designación colectiva. La extensión del nombre Palestina mas allá de los limites de Filistea apropiadamente no es mas vieja que el Periodo Bizantino” (Enciclopedia Britanica, edición. 11, Vol. 20, pg. 601).

Así que, el termino Romano de “Palestina” llegó a la existencia mucho después que las Escrituras habían sido canonizadas. El término “Aelia Capitolina” no duró para Jerusalén, pero “Palestina” si de alguna forma se le fue arreglado a que le permaneciera a la región incluyendo a Judea y sus alrededores. 

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