Apéndices

Apéndices

Apéndice A

Símbolo de los Apóstoles

Credo in Deum, Creo en Dios,
Patrem omnipotentem, Padre todopoderoso,
Creatorem caeli et térrea, Creador del cielo y de la tierra.
Et in Iesum Christum, Y en Jesucristo,
Filium eius unicum, Su único Hijo,
Dominum nostrum, Nuestro Señor,
qui conceptus est de Spiritu Sancto, que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
natus ex Maria Virgine, nació de Santa María Virgen,
passus sub Pontio Pilato, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
crucifixus, fue crucificado,
mortuus, muerto
et sepultus, y sepultado
descendit ad infernos, descendió a los infiernos,
tertia die resurrexit a mortuis al tercer día resucitó de entre los muertos,
ascendit ad caelos subió a los cielos
sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
inde venturus est iudicare vivos et mortuos Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Credo in Spiritum Sanctum, Creo en el Espíritu Santo,
sanctam Ecclesiam catholicam, la santa Iglesia católica,
sanctorum communionem comunión de los santos,
remissionem peccatorum, el perdón de los pecados,
carnis resurrectionem la resurrección de la carne
et vitam aeternam y la vida eterna.
Amen. Amén.

 Apéndice B

DISPOSICIONES ANTIHERÉTICAS EN hispania HACIA EL 400

En el Primer Concilio de Toledo (entre el 397y el 400) se lan­za toda una serie de condenas contra distintas herejías, y especial­mente contra los errores de Prisciliano, ejecutado en Treveris en el 385.

  1. Si alguno dijere o creyere que este mundo y todas sus cosas no fueron hechas por dios Omnipotente, sea anatema.
  2. Si alguno dijere o creyere que Dios Padre es el mismo Hijo o el Paráclito, sea anatema.
  • Si al­guno dijere o creyere que Dios Hijo es el mismo Padre o el Paráclito, sea anatema.
  1. Si alguno dijere o cre­yere que el Paráclito es el Padre o el Hijo, sea anatema.
  2. Si alguno dijere o creyere que el Hijo de Dios tomó solamente carne sin alma, sea anatema.
  3. Si alguno dijere o creyere que Cristo no pudo nacer, sea anate­ma.
  • Si alguno dijere o creyere que la divinidad de Cristo era mudable o posible, sea anatema.
  • Si al­guno dijere o creyere que el Dios de la antigua ley es otro que el de los Evangelios, sea anatema.
  1. Si algu­no dijere o creyere que el mundo fue hecho por otro Dios y no por Aquel de quien está escrito: «En el prin­cipio hizo Dios el Cielo y la tierra», sea anatema.
  2. Si alguno dijere o creyere que los cuerpos humanos no re­sucitan después de la muerte, sea anatema.
  3. Si algu­no dijere o creyere que el alma humana es una parte-cita de Dios o sustancia divina, sea anatema.
  • SÍ al­guno dijere o creyere que deben tener autoridad o ser veneradas otras escrituras fuera de las que recibe la Iglesia católica, sea anatema.
  • Si alguno dijere o creyere que en Cristo sólo hay una naturaleza de la di­vinidad y de la carne, sea anatema.
  • Si alguno di­jere o creyere que hay alguna cosa que pueda exten­derse más allá de la Trinidad divina, sea anatema.
  1. Si alguno juzga que debe creerse en la astrología o en las matemáticas, sea anatema.
  • Si alguno di­jere o creyere que los matrimonios de los hombres que se reputan lícitos según la ley divina son execrables, sea anatema.
  • Si alguno dijere o creyere que debe uno abstenerse de las carnes de las aves o de los ani­males que nos han sido dados para alimento, no por mortificar el cuerpo, sino por ser execrables, sea ana­tema.
  • Si alguno sigue o profesa en estos errores de la secta de Prisciliano, de modo que al administrar el bautismo de salvación procede de otra manera dis­tinta y en contra de la sede de San Pedro, sea anatema.

Referencia: «Concilio de Toledo I», en Concilios visigóticos e hispano-romanos, ed. J. Vives, C.S.I.C, Barcelona-Madrid, 1963, págs. 26-28.

Apéndice C

UNA RELACIÓN DE ERRORES HERÉTICOS

Aun advirtiendo las dificultades para definir lo que resulta incurso en el error, san Agustín (354-430) hace un inventario de he­rejías. Entre ellas se encuentran recogidas algunas de fuerte pro­yección social (gnósticos, maniqueos, arríanos, etc…) junto a otras de las que tenemos escasas noticias.

“Los vicios no pueden ser considerados herejías salvo que incurran en algún error [doctrinal]. En mi opinión resulta difícil fijar estrictamente lo que es un herético. Intentaré a lo largo de esta exposición, y con ayuda de Dios, demostrarlo. La utilidad de esta pesquisa, incluso si llegamos a conocer lo que es un herético, puede ser objeto de discusión… Por ello, en la primera parte de este trabajo citaré a los herejes contrarios a las doctri­nas de Cristo, desde su Nacimiento hasta su Ascensión. En la segunda hablaré de lo que constituye un herético. Desde la Ascensión del Señor a los cielos estos han sido los heréticos:

1) Simonianos. 2) Menandrianos. 3) Satuminianos. 4) Basilidianos. 5) Nicolaítas. 6) Gnósticos. 7) Carpocratianos. 8) Cerintianos. 9) Nazarenos. 10) Ebionitas. 11) Va-lentinianos. 12) Secundinianos. 13) Ptolomeianos. 14) Marcosianos. 15) Colorbasianos. 16) Heracleonitas. 17) Ofitas. 18) Cainitas. 19) Setianos. 20) Arconticos. 21) Cerdonianos. 22) Marcionitas. 23) Apellitas. 24) Severianos. 25) Tacianos. 26) Catafrigianos. 27) Pepucianos o quintilianos. 28) Artotritas. 29) Tesarescedecatitas. 30) Alogos. 31) Adamitas. 32) Elcesaítas y Sampseanos. 33) Teo-datianos. 34) Melquisedecianos. 35) Bardesanistas. 36) Noecianos. 37) Valesianos. 38) Cataros o novacianos. 39) Angélicos. 40) Apostólicos. 41) Sabelianos o patripasia-nos. 42) Origenistas. 43) Otros origenianos. 44) Paulianos. 45) Fotinianos. 46) Maniqueos. 47) Hieracitas. 48) Melecianos. 49) Arrianos. 50) Vadianos o antropomorfitas. 51) Semiarrianos. 52) Macedonianos. 53) Aerianos. 54) Aecianos o eunomianos. 55) Apolinaristas. 56) Antidicomaritas. 57) Masábanos o Euquitas. 58) Metangis-monitas. 59) Seleucianos o herminianos. 60) Procliani-tas. 61) Patricianos. 62) Ascitas. 63) Pasalorinquiatas. 64) Acuarios. 65) Colucianos. 66) Florinianos. 67) Los dis­cordantes con la organización del universo. 68) Los que caminan descalzos. 69) Donatistas o donacianos. 70) Priscilianistas. 71) Los que comen aislados. 72) Retorianos. 73) Los que mantienen que la divinidad de Cristo era pasible. 74) Los que creen en tres naturalezas en Dios. 75) Quienes mantienen la coetemidad del agua con Dios. 76) Los que mantienen que el alma no es ima­gen de Dios. 77) Quienes creen que hay innumerables mundos. 78) Los que piensan que las almas se transfor­man en demonios, e incluso en animales. 79) Los que creen en la liberación de todas las almas en los infiernos gracias al descenso de Cristo. 80) Quienes atribu­yen un origen temporal de la Natividad de Cristo desde el Padre. 81) Luciferianos. 82) Jovinianistas. 83) Arábi­cos. 84) Helvidianos. 85) Paterianos o venustianos. 86) Tertulianistas. 87) Abelitas. 88) Pelagianos o celestinianos.»

Referencias: San Agustín, De Haeresibus, ed. de L. G. Müller, en The Catholic University of América. Patristic Studies, vol. XC, 1966, pá­ginas 61-62.

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Bibliografía

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