El “tercer día” de Jesucristo

  • Cristo fue ejecutado mediante crucifixión, uno de los métodos más crueles y horribles de ejecución que han sido ideados.
  • El cuerpo de Cristo fue enterrado en una tumba de roca sólida.
  • El cuerpo de Cristo fue envuelto en una gran cantidad de especias en conformidad con las precisas costumbres judías de sepultar.
  • Fue colocada una piedra frente a la tumba que pesaba unas dos toneladas.
  • Se colocó una guardia de seguridad romana, una unidad combativa de extrema eficiencia, delante de la tumba para guardarla.
  • La tumba fue sellada por completo con la autoridad oficial y sello de Roma.

“No está aquí, sino que ha resucitado.” (Lucas 24:6)

La resurrección predicha

Cristo predijo realmente que resucitaría el tercer día. Sus afirmaciones se pueden demostrar en todos los evangelios:

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.” (Mateo 16:21)

“Comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del hombre padecer mucho, ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, ser muerto y resucitar después de tres días.” (Marcos 8:31)

“Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto y resucite al tercer día.” (Lucas 9:22)

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo y en tres días lo levantaré.” (Juan 2:19-21)

Al menos diecisiete apariciones de Cristo ocurrieron después de su resurrección. El número de estas apariciones, la gran variedad de circunstancias y las evidencias que confirman todo lo que rodea a estas apariciones, constituyen la más poderosa calidad de evidencia histórica de que Cristo se levantó de los muertos.

Más adelante, el libro de los Hechos testifica del poder divino del Espíritu Santo en los discípulos después de la resurrección de Cristo y el poder del Evangelio el cual ellos proclamaron. El día de Pentecostés es otra prueba importante, ya que hubiera sido imposible haber convencido a tres mil personas de la resurrección de Cristo, quienes habían tenido oportunidad de examinar la evidencia, si hubiera sido una mera ficción.

 

El apóstol Pablo explica:

“Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres. Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho…” (1 Corintios 15:16-20)

Unas explicaciones de la resurrección de Jesucristo
(Ref: McDowell,J. (1988) El factor de la resurrección. Terrassa:CLIE)

Se han sugerido muchas teorías intentando mostrar que la resurrección de Jesucristo fue un fraude. Aquí están unas:

Teorías que la tumba estaba vacía – una explicación natural

  • La teoría del robo del cuerpo (1)
    los discípulos falsificaron la resurrección robandoel cuerpo.
  • La teoría del robo del cuerpo (2)
    las autoridades robaron el cuerpo.
  • La teoría del avivamiento (o el desmayo)
    pareció que murió en la cruz pero fue reavivado por el aire fresco de la tumba.
  • La teoría del “complot de Pascua”
    Cristo falsificó el cumplimiento de la profecía sobre el Mesías judía y sólo debía parecer que moría en la cruz.

 

Teorías que la tumba de Cristo estaba ocupada

  • La teoría de la tumba desconocida – los verdugos probablemente echaron el cuerpo en una fosa común.
  • La teoría de la tumba equivocada – los discípulos tomaron una tumba por otra, una que estaba vacía y no era la de Cristo.
  • La teoría de la leyenda – los relatos de la resurrección de Cristo no aparecieron hasta muchos años después.
  • La teoría de la resurrección espiritual – la resurrección de Cristo sólo fue “espiritual”. Su cuerpo se corrompió en la tumba.
  • La teoría de las alucinaciones – todas las apariciones de Cristo después de la resurrección fueron simplemente alucinaciones.
  • La teoría de otra persona – un hombre que se le parecía fue puesto en el lugar de Jesús.

 

La tumba estaba vacía –
una explicación SOBRENATURAL –
la resurrección corporal de Cristo
El Señor Resucitado no era una visión, ni la fantasía de ninguna imaginación exaltada,
ni la aparición de un fantasma:
¡Era Jesús, que había conquistado la muerte y había vuelto vencedor!
¡HA RESUCITADO!

 

La esperanza para los fieles

La totalidad de 1 Corintios 15 trata en detalle acerca de la resurrección; una cuidadosa lectura será siempre provechosa. 1 Corintios 15:35-44 explica que así como una semilla se siembra y luego emerge de la tierra para que Dios le dé un cuerpo, así también se levantarán los muertos para que se les recompense con un cuerpo. Como Cristo se levantó de la tumba y su cuerpo mortal fue transformado en un cuerpo inmortalizado, también los verdaderos creyentes compartirán su galardón (Filipenses 3:21).

Pero ¿qué día fue crucificado Jesús?

1. ¿Cristo fue crucificado el jueves?

Juan 19:31 aclara que el sábbat próximo era el “sábbat especial” que siempre ocurre el día después de la Pascua. Así que una crucifixión el jueves tendrá tanta validez.

jueves viernes sábado domingo
Crucifixión Pascua Sábbat especial Fiesta de los Panes sin levadura Sábbat Resurrección

2. ¿Cristo fue crucificado el viernes?

¿Cómo puede haber permanecido en la tumba tres días y tres noches (las 72 horas) si fue crucificado el viernes y se levantó el domingo?
Tres días y tres noches era un modismo judío para expresar un periodo que abarcaba partes de tres “días y noches” de 24 horas (1 Samuel 30:12-13; 1 Reyes 22:1-2; 2 Reyes 18:9-10; Ester 4:16–5:1).

Viernes: todo el tiempo que queda antes de la 6 de la tarde = un día y una noche
Sábado: todo el tiempo después de las 6 de la tarde del viernes al sábado a las seis de la tarde = un día y una noche
Domingo: todo el tiempo después de las 6 de la tarde del sábado hasta el domingo en que Cristo resucitó = un día y una noche

División del tiempo en la época bíblica
(Ref: Biblia de estudio, Reina-Valera (1995))

Sistema

Nomenclatura

Horas

Referencias

Judío

Inicio del día; sacrificio de la tarde (en el AT)

6 p.m.

1 Reyes 18:36;

Hechos 3:1

Primera vigilia

6 a 10 p.m.

Lamentaciones 2:19

Segunda vigilia (de la medianoche)

10 p.m. a 2 a.m.

Jueces 7:19; Lucas 12:38

Tercera vigilia (de la mañana o última)

2 a 6 a.m.

Éxodo 14:24;

Lucas 12:38

Sacrificio de la mañana

6 a.m.

Éxodo 29:39

Hora primera

7 a.m.

Hora tercera

9 a.m.

Marcos 15:25

Hora sexta

12 m.d.

Mateo 27:45; Juan 19:14

Hora novena

3 p.m.

Mateo 27:45

Hora de la oración; sacrificio de la tarde (en el NT)

3 p.m.

Hechos 3:1

¿Con qué cuerpo fue levantado Cristo?

Creemos que la Biblia enseña claramente la resurrección, literal, física, corpórea de Cristo. Sin embargo hay un grupo de creyentes que enseña:

“No puede ser que el hombre Jesús sea el segundo Adán, el nuevo padre de la raza en lugar de Adán, porque el hombre Jesús está muerto, muerto para siempre.” (Russell, Estudios en las Escrituras, volumen V, página 453)

“La resurrección de Jesús no fue con el mismo cuerpo; simplemente materializó carne y sangre para ser visto y creído.” (Asegúrese de todas las cosas, página 314)

“En su resurrección ya no fue más humano. Fue levantado como una criatura espiritual.” (El reino está a mano, página 258)

Parece que enseñan que Jesús resucitó, pero que lo hizo «como espíritu». En forma más específica, enseñan que en la resurrección Su cuerpo permaneció muerto, pero que la tumba quedó vacía porque Dios escondió el cuerpo en otro lugar.
Biblia de estudio, Reina-Valera (1995)

¿Fue levantado simplemente como espíritu, o fue resucitado con un cuerpo literalmente físico?
Note el contraste entre la enseñanza de Cristo

«Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho» (Juan 2:19-22).

Ese hubiera sido el momento oportuno para explicar: «El fue resucitado espiritualmente, luego Dios tomó Su cuerpo y lo escondió». La doctrina falsa de que el cuerpo de Cristo no resucitó de entre los muertos, sino que fue sacado y escondido, se originó en la mente de hombres y contradice la Palabra de Jehová.

Tomás no estuvo presente cuando Jesús mostró a los discípulos Su cuerpo resucitado, y él no creyó en el testimonio de ellos. Incluso, a los que habían estado allí, les dijo que él no creería a menos que pudiera tocar las heridas. Jesús visitó otra vez a los discípulos y, lo que le dijo a Tomás, le ayudará a usted también:

«Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron» (Juan 20:27-29).

Ver el cuerpo y las heridas de Cristo convenció a Tomás; sin embargo, por medio de este pasaje, Jesús también nos habla a nosotros: «Felices son los que no ven, y creen».

“la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”

Todas las personas tienen un cuerpo natural. El cuerpo con que nacemos y el cuerpo en el que vivimos durante nuestro peregrinaje terrenal. Pero, puesto que nuestro cuerpo actual es mortal (estando sujeto a muerte) y corruptible (regresa al polvo) debe ser transformado para entrar en el reino de Dios (1 Corintios 15:51; Filipenses 3:21; 1 Juan 3:1´3). En la resurrección nuestros cuerpos serán hechos semejantes al cuerpo de Cristo. Esto es lo que se da a entender por un cuerpo espiritual.

Pero Pablo dice en 1 Corintios 15:50

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”

Hay que observar como se usan las palabras “carne” y “sangre” en esta forma cuatro veces en el Nuevo Testamento:

  1. En el versículo ya citado.
  2. Mateo 16:17 “Entonces le respondió Jesús: —Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”
  3. Efesios 6:12 “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
  4. Gálatas 1:16 “revelar a su Hijo en mí, para que yo lo predicara entre los gentiles, no me apresuré a consultar con carne y sangre.”

Cada una de estas referencias muestra que la expresión “carne y sangre” solamente significa el hombre natural, la naturaleza humana.

Continuamos con el mismo pasaje: «No todos dormiremos; pero todos seremos transformados… Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción…» (1 Corintios 15:50-53). ¡Transformados! Nuestro cuerpo corruptible se vestirá de incorruptibilidad. El versículo ni siquiera infiere que el cuerpo de Cristo se sustituyó con un nuevo cuerpo materializado, o que ese pudiera ser nuestro destino. El cuerpo será transformado, vestido de incorruptibilidad.

 

Una llamada

Por medio del bautismo tomamos parte en la muerte y resurrección de Cristo, mostrando nuestra creencia de que también compartiremos el galardón que él recibió por medio de su resurrección (Romanos 6:3-5). Al compartir ahora sus sufrimientos, también compartiremos su galardón: “Llevando en el cuerpo [ahora y] siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (2 Corintios 4:10). “El que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu” (Romanos 8:11). Con esta esperanza, por lo tanto, esperamos “la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23), cuando ese cuerpo sea inmortalizado.

Desde tiempos remotos el pueblo de Dios ha entendido esta esperanza en un galardón corporal literal. A Abraham se le prometió que él, personalmente, heredaría la tierra de Canaán para siempre, tan seguro como cuando él la recorrió de un extremo al otro (Génesis 13:17). Su fe en esas promesas habría requerido su creencia de que de, algún modo, su cuerpo, en una fecha futura, sería revivificado y hecho inmortal, de manera que esas promesas fuesen posibles.

Palabras muy similares se hallan en el relato de la muerte de Lázaro, un amigo personal de Jesús. En vez de consolar a las hermanas del hombre, diciendo que su alma se había ido al cielo, el Señor habló del día de la resurrección: “Tu hermano resucitará”. La respuesta inmediata de Marta, una de las hermanas de Lázaro, muestra cuánto apreciaban esta esperanza los primeros cristianos:

“Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero” (Juan 11:23,24).

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El “tercer día” de Pablo

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