APENDICE Número Cuatro

¿Añadidas, Sí o No?

Utley (pág. 109) presenta: “Un análisis de la inspiración”

Eclesiastés 12:8. Esto parece una afirmación de resumen de conclusión, igual al 1:2. Uno piensa cuantas conclusiones eran originalmente parte de Eclesiastés y cuantas fueron añadidas más tarde. Antes de tratar de contestar esta pregunta, déjenme decirles que esto es un asunto Hermenéutico no un asunto de inspiración. Cuando uno aborda textos del Antiguo Testamento tal como son ahora (900 AC, ejemplo el texto Masorético) estamos tratando con textos editados. La fecha y las cantidades de ediciones son inciertas. Es una preposición de que la Biblia tal como existe es inspirada. El mecanismo exacto de esta inspiración no se sabe. El Espíritu estuvo activo en los autores originales y también en los editores tardíos o compiladores del Antiguo Testamento. Para añadir a esta incertidumbre el asunto textual. El texto que tenemos ahora no era el texto original (como demuestra claramente los diferentes manuscritos de los rollos del Mar Muerto). Aunque no tenemos las palabras exactas de los autores originales ¡creemos que el espíritu estuvo activo en la preservación de verdades esenciales! Por lo tanto el preguntar cuantas conclusiones hay en el Eclesiastés no es un ataque contra la inspiración, sino un esfuerzo de tratar con lo que parece como 2, 3, 4 conclusiones:

1. Verso 8 (Conclusión de Qohelet igual al 1:2)

2. Versos 9-10 (un proscrito positivo)

3. Versos 11-12 (un proscrito negativo)

4. Versos 13-14 (un proscrito tradicional)

(La Biblia de estudio Judía tiene dos divisiones: versos 9-11; versos 12-14 [16:21]).

Ladeira Veras explica (pág. 17): Algunas características del epílogo sugieren a los estudiosos la posibilidad de que se trate de un añadido. El lugar ocupado por el encuadramiento, inmediatamente anterior a él, refuerza esta hipótesis. También refuerza esta hipótesis la referencia a Qohélet hecha en la tercera persona y la existencia de temas y vocabulario nuevos en el epílogo. Pero los comentaristas no son unánimes en considerarlo como un añadido posterior. Algunos consideran como propio de Qohélet, otros lo atribuyen a un solo autor que sería un redactor final. Hay también quién defiende la existencia de dos e incluso de tres autores del epílogo.

La primera perícopa (12,9-11) podría tratarse de un añadido al libro porque habla, respecto a Qohélet en tercera persona e introduce un nuevo vocabulario. Pero, en otros pasajes del libro, Qohélet es mencionado en tercera persona (1,2; 7,27; 12,8) y, también en otros pasajes existe un vocabulario diferente al resto del libro (1,4-7; 2,4-8; 3,1-8; 7,1-8; 9,11-12; 10,1-7.8-11.16-20; 11,1-6). En cuanto a la segunda perícopa (12,12-14), los que argumentan en favor de la hipótesis del añadido, alegan la existencia de temas nuevos, además de un nuevo vocabulario. Pero también se puede argumentar que los temas nuevos encuentran su correspondencia en el resto del libro. Uno de ellos, el oficio de escribir libros como “tarea interminable” (v.12), recuerda la tarea sin fin del rico que acumula sus bienes sin tener a quién dejárselos (4,9). Otro, la ocupación de estudiar mucho, como tarea pesada, recuerda las palabras de que el hombre no es capaz de hacerlas todas (1,8). La mención a los mandamientos de Dios (v.13), recuerda el consejo de guardar el precepto para no caer en desgracia (8,5), aunque el contexto indica que se trata de mandatos civiles y no de mandamientos divinos. El miedo a Dios (v.13) y su juicio (v.14) recuerdan temas tratados por Qohélet (3,14.17; 5,5.6; 7,18; 8,12-13; 11,9). De esta manera, aunque sea probable que el epílogo sea obra de otro autor, no se puede afirmar con certeza la existencia de ese redactor.

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