APENDICE Número Tres

Seres humanos y animales

Salomón razonó que el destino de los hombres al morir es igual al de los animales (3:19). 

En lugar de «respiración» (R-V60) o «aliento de vida» (BJ, VP, RVA, R-V95), tradúzcase rúaj aquí por «espíritu» (la traducción del mismo vocablo en el v. 21, donde sólo BJ y BDLA insisten en traducir  «aliento de vida»; tal vez traducen así para no atribuir espíritu a los animales). Salomón concluye que en la muerte el espíritu humano no difiere del espíritu animal. 

El vocablo traducido «más» es de la misma raíz que la palabra traducida «provecho» en 1:3 (la cual sería mejor traducida “ventaja”; ver  la nota allí). Salomón ya ha dicho que el ser humano que se esfuerza no tiene ventaja sobre el que no se esfuerza (2:22; 3:9).  Aquí su pesimismo se agudiza aún más: el ser humano no tiene ventaja ni sobre los animales. ¡Con razón concluye que todo es vanidad!

Ese destino común es la pudrición material (3:20). Los vocablos «va», «lugar» y «volverá» hacen eco de la exposición en 1:5-7 de los procesos cíclicos en la naturaleza. Ahora se entiende mejor porque el 1:4 relaciona con ese proceso cíclico el venir e ir de las generaciones. El ser humano viene del polvo y vuelve al polvo sin avanzar más que el sol, el viento y los ríos en sus constantes movimientos cíclicos. 

En cuanto al espíritu, nadie sabe si los destinos del espíritu humano y del espíritu animal difieren (3:21). Por «arriba» Salomón ha de querer decir «a la morada de Dios», y «abajo a la tierra» ha de significar «a la sepultura». 

Salomón concluye que a la luz de la inseguridad acerca de la vida después de la muerte, lo mejor para el ser humano es disfrutar su trabajo (3:22). 

Sobre la interpretación de 3:22a, ver las notas sobre 2:24-26; 3:12-13. La conclusión expresada en estos pasajes, especialmente en 2:24-26 y 3:22, se asemeja bastante a la de Pablo en 1 Corintios 15:32. 

El método de los sabios era de descubrir sus verdades mediante la observación y reflexión sobre la naturaleza y la conducta humana. Utilizando ese método Salomón no hallaba evidencia clara de vida significativa después de la muerte, pues no había quien mostrara al hombre lo que había de ser después de su muerte (3:22b). 

Sin embargo, poco a poco Salomón, de manera indirecta y soterrada, va construyendo de sus observaciones y reflexiones un argumento a favor de un juicio y una vida significativa después de la muerte, pues de otra manera, concluye él repetidas veces, la vida debajo del sol no tiene sentido.

La energía divina o principio de vida que anima a los seres humanos. 

Mientras la palabra hebrea “nefesh”, «alma», denota individualidad o personalidad, “rûaj” , «espíritu», se refiere a la chispa de energía vital que es esencial para la existencia individual. “Rûaj” aparece 377 veces en el Antiguo Testamento, y en la mayoría de los casos se traduce como «espíritu», «viento» o «aliento» (Génesis 8:1). También se lo usa para indicar vitalidad (Jueces 15:19), valor (Josué  2:11), mal genio o ira (Jueces 8:3), disposición (Isaías 54:6), carácter moral (Ezequiel 11:19) y el asiento de las emociones (1 Samuel 1:15). 

En el sentido de aliento, el rûaj de los hombres es idéntico al de los animales (3:19). El rûaj de los hombres deja el cuerpo en ocasión de la muerte (Salmo 146:4) y vuelve a Dios (12:7; Job 34:14).

Con frecuencia rûaj se usa para designar al Espíritu de Dios (Isaías 63:10). Pero con referencia al hombre, nunca se la usa para denotar una entidad inteligente y consciente capaz de existir separada de un cuerpo físico. El equivalente de rûaj en el NT es pnéuma. Como ocurre con rûaj , no hay nada inherente a la palabra pnéuma que indique una entidad en el hombre que pueda tener una existencia consciente fuera del cuerpo, ni que el uso del NT con respecto al hombre de alguna manera implique tal concepto. 

En pasajes como Romanos 8:15, 1 Corintios 4:21, 2 Timoteo 1:7 y 1 Juan 4:6, pnéuma describe «actitud», «disposición de ánimo» o «estado de sentimientos». También se usa para varios aspectos de la personalidad (Gálatas 6:1; Romanos 12:11). 

Como ocurre con rûaj, el pnéuma vuelve al Señor al morir (Lucas 23:46; Hechos 7:59). Como rûaj, pnéuma también se usa para designar al Espíritu de Dios (1 Corintios 2:11, 14; Efesios 4:30; Hebreos 2:4; 1 Pedro 1:12; 2 Pedro 1:21.). De Mateo 14:26 y Marcos 6:49 se suele extraer el concepto erróneo de ser espiritual, cuando en realidad el vocablo gr. fántasma, «fantasma», «espectro», claramente se refiere a lo que se cree ver -soñando o despierto- ya sea real o imaginario.

Eclesiastés 3:21 no es un discurso de la supervivencia de un espíritu personal  Todas vidas animales las cuales incluyen seres humanos tiene dos características en común: Cuerpo físico y un principio de vida que infunde vida al cuerpo. El cuerpo es muy frágil somos mejores que los animales. Hay que aprovechar las oportunidades en la vida.

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Estudios del Libro de Eclesiastés

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APENDICE Número Cuatro

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