El Fruto del Espíritu

El discipulado no es un simple programa. Es un proceso con muchas metas que son definibles y de fácil evaluación. Hemos examinado varias señales que indican el grado de progreso de una persona hacia el discipulado. La meta de nuestro Padre celestial es que maduremos y desarrollemos las características de Jesucristo.

Lamentablemente millones de los seres humanos envejecen pero nunca maduran. Cada año se gastan millones de “dólares” para hacer más lento el proceso de envejecimiento, disimularlo o tratar de darle marcha atrás. Sin embargo, hay que aceptar que el envejecimiento es parte de nuestro ciclo vital. No vamos a ser desanimado. La vida es un regalo de Dios y gozamos con el conocimiento de Su Hijo, Jesucristo. Ahora vamos a estudiar el proceso de crecimiento no al envejecimiento sino a una vida hermosa convertida más semejante a la vida de Cristo. ¿Cómo es posible? Pablo nos explica en su carta a los creyentes en Galacia 5:16-26. Dice:

”…Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne, 17porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais. 18Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley.”

Para Pablo era esencial el que la libertad cristiana no se tomara como libertad para complacer a la parte inferior de la naturaleza humana sino para conducirnos en la vida del Espíritu. Primeramente traza una lista de las malas cualidades que caracterizan a la vida sin Cristo. Cada una de las palabras que usa nos presenta todo un cuadro. Luego traza la de las cualidades positivas, que son el fruto del Espíritu.

 

Las cosas malas y las cosas hermosas

Manifiestas son las obras de la carne, que son:, Pero el fruto del Espíritu es:
adulterio amor
fornicación gozo
inmundicia paz
lujuria, paciencia
idolatría benignidad
hechicerías bondad
enemistades fe (fidelidad)
pleitos mansedumbre
celos templanza
iras, contra tales cosas no hay ley
contiendas
divisiones
herejías
envidias.
homicidios
borracheras
orgías
y cosas semejantes a estas
En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No busquemos la vanagloria, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

¡Qué contraste entre las “obras” y el “fruto”!

El cristianismo no es una religión ni una filosofía sino una relación y un estilo de vida, la vida de Jesucristo. Esta vida es caracterizada como fruto, en contraste con las obras. Otro contraste es que, aun cuando las obras de la carne aparecen en plural, el fruto del Espíritu es uno solo e indivisible.

El fruto es un conjunto de gracias, virtudes, o bendiciones que deben estar presentes como cuerpo o carácter, o sello intangible pero perceptible y visible espiritualmente; en toda persona regenerada o nacida de nuevo, y como testimonio al mundo de haberse además bautizado en agua en Jesucristo. Están señalados los valores o virtudes espirituales, es decir, el fruto del Espíritu que llena y equipa espiritualmente al siervo de Dios.

“La carne” se refiere a la naturaleza humana que persiste en el creyente. El cuerpo en sí mismo no es pecaminoso; los apetitos no son necesariamente pecaminosos, pero las tendencias de la vieja naturaleza van a surgir.

Prepare una lista de las “obras” mencionadas en las siguientes referencias.

Marcos 7:20-23

1 Corintios 6:9-10

Efesios 5:3-5

Las cualidades del fruto

Con respecto del “fruto”, se dice lo siguiente:

  • Las primeras tres conciernen a nuestra actitud hacia Dios,
  • La segunda triada tiene que ver con nuestras relaciones sociales, y
  • El tercer grupo describe los principios que guían la conducta cristiana.

Aquí está un breve resumen del fruto:

Amor:
En griego hay cuatro palabras para amor

    1. Erós – Es un amor que incluye pasión. No aparece nunca en el Nuevo Testamento..
    2. Filía – Es algo del corazón, el amor cálido que sentimos hacia nuestros seres queridos.
    3. Storguė –Quiere decir más bien afecto y se usa del amor entre padres e hijos.
    4. Agapė – Quiere decir una benevolencia sin límites. Es la palabra que se encuentra en Gálatas 5:22.

No requiere fuerza de voluntad para amar a las personas que son encantadoras y amorosas con nosotros. Describe el esfuerzo deliberado de no buscar nada más que lo mejor para los demás. No importa lo que una persona nos pueda hacer.

Gozo
Esta palabra describe el gozo que procede de una experiencia espiritual (Salmo 30:11). No es la alegría que nos producen las cosas materiales como el triunfar sobre otros en una competición. Es el gozo cuyo fundamento está en Dios.

Nuestro Padre celestial nos enseña el verdadero gozo en medio de la tristeza cuando nos volvemos a El. La felicidad depende de las circunstancias externas, pero el gozo está basado en nuestra relación con Dios.

Paz
Esta palabra tiene dos usos interesantes: (1) la serenidad que disfruta un país bajo el gobierno justo y benéfico de un buen emperador. (2) del buen orden de un pueblo o aldea. La palabra corresponde en el Nuevo Testamento a la palabra hebrea “shalom” en el Antiguo Testamento que quiere decir, no solamente ausencia de problemas y de guerra, sino todo lo que contribuye al mayor bienestar humano.

Dios desarrolla la paz verdadera dentro de nosotros no haciendo que las cosas vayan de la manera en que lo habíamos planeado, sino permitiendo tiempos de caos y confusión. Aprendemos la paz cuando escogemos confiar en Dios a pesar de las circunstancias.

Paciencia
Lo que más esclarece el sentido de esta palabra es que es la que se usa en el Nuevo Testamento acerca de la actitud de Dios para con los humanos. En nuestras relaciones con nuestros semejantes debemos reproducir esa actitud amable, doliente, perdonara y paciente de Dios para con nosotros. La paciencia se desarrolla en las circunstancias que nos obligan a esperar, cuando estamos tentados a enfadarnos o a punto de explotar.

Benignidad
Es la benevolencia en la acción, dulzura de disposición, gentileza en el trato con otros, afabilidad. La palabra describe la habilidad de actuar para el bienestar de quienes abusan de su paciencia.

Bondad
Se define como las cualidades más firmes en cuanto que hacer el bien a otros no lo es necesariamente por medios suaves. Puede y debe reprender y disciplinar.

Fe (NVI; La Biblia de Jerusalén: “Fidelidad”)
Esta palabra es con el sentido de “ser digno de confianza”. Es la característica de la persona que es de fiar.

Bondad
Se dice que es una palabra difícil de traducir. En el Nuevo testamento tiene tres sentidos diferentes; (1) sumiso a la voluntad de Dios; (2) dócil, acepta la enseñanza y la disciplina; (3) es el de considerado. Es el dominio propio que solo Cristo puede dar.

Templanza
La traducción preferible: “dominio propio”. Es el espíritu que ha dominado sus deseos y la búsqueda del placer.

 

El símbolo de la vid fructífera

Cuando el fruto moro en el individuo, este se practica en la vida diaria, y quien lo posee, tiene esa generosa dadiva para compartir, como Jesús dice (Juan 15:1-2,7-8):

Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto…
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.
En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.

Cada individuo portador del fruto del Espíritu se convierte en un manantial de vida cristiana. La vida cristiana significa la actitud de seguir a Jesucristo como modelo de acción en todos los aspectos de la vida. Es la dinámica del amor de Dios en nosotros.

Ahora bien, estilo de vida cristiana es la forma de vivir rectamente; en el pensar, en el hablar, en el actuar, siempre con amor delante de Dios y de los hombres. Ahí está la diferencia, y la razón de por qué, los valores morales de la sociedad sucumben, no tienen permanencia ni continuidad en el individuo, más bien son intermitentes, porque provienen del hombre y no de Dios.

El carácter cristiano en cambio tiene los rasgos y las particularidades que nos identifica, y nos hace santos, repujados, tallados, y diferentes a las gentes del mundo. Esos rasgos que forman nuestro temperamento y nuestra personalidad son el fruto del Espíritu. Provienen de Él, de Su trabajo eficaz en nosotros.

Lea Juan 15:1-17. Identifique las cosas esenciales para mantenernos en Cristo.
versículo Las cosas para las que Jesús nos ha escogido y llamado

El poder de la Palabra

La gente de todos los tiempos ha estado preocupada por elevar su calidad de vida; esto significa vivir mejor, alimentarse mejor, mejor educación, mejor vivienda, mejores servicios públicos; más participación y vida social, más cultura y satisfacciones humanísticas; mejores empleos, mejores vestidos; mejores oportunidades, más reconocimientos personales. Todas estas expectativas de buscar mejores formas de vida no son malas o indebidas, siempre que la posición de Dios frente al ser humano no se pone en un lugar inferior.

La Biblia enfatiza el “poder” de la Palabra para producir “fruto” en la vida de un creyente.
Salmo 119:9, 11, 93
Juan 6:63-64
Juan 8:31-32
Juan 15:3
Juan 17:17

En Mateo 22:37-38: «Jesús les dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.». Dios desea ser tratado como el Dios vivo, todo poder, toda misericordia, todo amor, todo en todo, y siempre en prioridad ante cualquier cosa en la vida de los humanos.

Cuando Dios no es tratado en este sentido, entonces el sistema moral del hombre se convierte en un instrumento de manipulación, de distorsión de la sociedad; al servicio de las apariencias, de los prejuicios, de las idolatrías, de las vanidades, del materialismo, de las desigualdades y de las injusticias sociales.

 

Unas características de la vida llena de Cristo

En el primer capítulo de la primera carta de Pedro nos encontramos enseñanzas del lugar de la obediencia en la vida cristiana. Como una respuesta a la proclamación y el oír de la verdad, tiene un doble efecto:

  • purifica de los pecados del pasado y
  • desarrolla un amor genuino por otros creyentes.

Tal amor es provocado por el hecho de que los cristianos comparten un nuevo nacimiento hecho accesible por medio de la palabra de Dios que vive y permanece.

Lea 1 Pedro 1:14-25 y señale algunas características de una vida santa.

La cita de Isaías 40:6–8 subraya la cualidad perdurable y dinámica de la palabra de Dios. Pedro les recuerda a los creyentes que todo en esta vida —bienes, logros, personas— finalmente se marchitará y desaparecerá. Solo son permanentes la voluntad de Dios, su Palabra y su obra. Debemos evitar la codicia de lo temporal y hemos de concentrar nuestro tiempo, dinero y energías en lo permanente: la Palabra de Dios y nuestra vida eterna en Cristo.

El hombre en su naturaleza meramente terrena: “todo hombre es hierba”. Dicha gloria del hombre la comprenden la sabiduría, la potencia, las riquezas, el honor, la hermosura, arte, virtud y justicia del hombre natural (sinónimo de “la carne”), todo transitorio (Juan 3:6), pero no absolutamente, pues la gloria del hombre, en su verdadero ideal realizado en Cristo, es eterna.

 

Momentos para reflexionar

Un auténtico carácter cristiano

El carácter cristiano además de llevar fruto del Espíritu se distingue por tener una posición firme en cuanto a:


a) Temor de Dios:

“Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia, porque nuestro Dios es fuego consumidor.” (Hebreos 12:28-29)

Esto significa alabanza, adoración, oración, reverencia a Dios en su palabra.


b) Conocimiento de Dios:

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” (Filipenses 3:8)

Este conocimiento de Dios es también saber de su verdad, de su palabra, de sus leyes, de su voluntad y de su amor para nosotros.


c) Amor a Dios:

”¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?…ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Romanos 8:35-39)

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¿Cómo Crecemos?

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¿Crecemos en los valores cristianos?

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