El Libro de Jueces. Capitulo 10:1-5 Tola y Jair Juzgan a Israel

Los cinco “jueces menores” (10:1–5; 12:8–15) se llaman así porque los pasajes sobre ellos son breves. La narración acerca de Samgar (3:31) es más corta aún, y tiene algunas semejanzas con la de los jueces menores, pero su iniciativa liberadora lo vincula más con los jueces mayores.

¿Por qué el autor incluye a los jueces menores? 

Tal vez no quería omitir a ningún juez. Sin embargo, si la autoridad de los jueces fue solamente regional, probablemente hubo jueces que no aparecen en el libro. Tal vez el autor quería incluir exactamente doce jueces, con representación del mayor número de tribus posible, indicando así que los jueces representan a Israel.

¿Cuál fue la función de los jueces menores? 

Solo Tola es identificado como libertador.

Los párrafos sobre los jueces menores siguen un formato muy semejante: 

1) Se anuncia que el juez llegó a la prominencia “después de” otro personaje relevante. Lo mismo se dice acerca de Samgar (3:31). Curiosamente, después del personaje anterior Samgar “vino” (3:31), Tola y Jaír “se levantaron” (10:1, 3), e Ibzán, Elón y Abdón “juzgaron” (12:8, 11, 13). No se dice que

Jehovah levantó al líder (2:16, 18; 3:9, 15). De hecho, Jehovah ni se menciona en estos relatos. 

(2) Se da algún dato sobre la tribu y/o ciudad del juez. 

(3) Se informa el número de años que gobernó a Israel. Solo una de las cinco cifras es redonda (ver en contraste 3:11, 30; 5:31; 8:28; 15:20; 16:31). 

(4) Se cuenta la muerte del juez y dónde fue sepultado. Los elementos 2, 3 y

4 también están presentes en la historia de Jefté (11:1; 12:7), y el elemento 4 en las historias de Gedeón y Sansón (8:32; 16:31).

Jueces 10:1-2. Liberación a través de Tola

Tola y Fúa (10:1) tienen los mismos nombres que dos hijos de Isacar (Gén. 46:13; Núm. 26:23; 1 Crón. 7:1). En los caps. 10–12 hay tres personas más con nombres de ancestros famosos:  Jaír (10:3), Galaad (11:1) y Elón (12:11).

Si el límite septentrional de la región montañosa de Efraín era el valle de Jezreel, Tola gobernó fuera de su tribu, tal vez porque Isacar no logró conquistar su territorio (comp. Gén. 49:14, 15). La ubicación de Samir se desconoce. Es posible que la liberación por Tola haya sido del caos social y religioso después de la muerte de Abimelec. Sin embargo, a la luz de las otras liberaciones en Jueces, es más probable que haya sido de alguna nación opresora.

Jueces 10:3-5. Gobierno de Jaír, 

Jaír tenía el nombre de un famoso tataranieto de Manasés (ver 1 Crón. 2:23; Núm. 32:41 y Deut. 3:14 lo llaman “hijo de Manasés”, pero en el sentido de “descendiente”). 

Después de él no necesariamente significa “después de la muerte de Tola”. Puede significar “después que Tola se levantó”. Como ejercieron su autoridad en lugares distintos, es posible que Tola todavía gobernaba cuando Jaír “se levantó”. Aquí Galaad es la parte de Manasés al este del Jordán (ver exposición de 5:17; comp. Núm. 32:39, 40; Jos. 17:5, 6); incluía la ciudad de Camón (10:5). Jaír gozó de un gobierno largo (10:3) y una vida próspera (10:4). 

Sus 30 hijos implican varias esposas. Cada hijo tenía su propio asno, señal de prosperidad, y autoridad sobre una ciudad. Estas ciudades fueron nombradas por el antepasado Jaír (ver la nota; Núm. 32:41; Deut. 3:14), pero en los días del autor el nombre también honraba al juez Jaír. Tal vez éste agregó siete aldeas a las 23 de su antepasado (comp. 1 Crón. 2:22).

El número de hijos de Jaír, Ibzán (12:9) y Abdón (12:14), juntamente con la omisión de referencia alguna a Jehovah, sugiere que estos gobernantes llevaban un estilo de vida más característico de los potentados paganos que de un siervo de Jehovah.

El Libro de Jueces. Capítulos 10:6–12:7

Liberación a través de Jefté

Así como empezamos el estudio del libro (Jueces 2:11), llegamos otra vez al mismo refrán: “los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.” (Jueces 10:6). Dios es capaz de multiplicar los castigos de los hombres conforme al número de sus pecados e ídolos. Pero hay esperanza cuando los pecadores claman al Señor pidiendo socorro y lamentan su impiedad como asimismo sus transgresiones más flagrantes. Necesario es que, en el verdadero arrepentimiento, haya una plena convicción de que no pueden ayudarnos las cosas que hemos puesto para que compitan con Dios. Reconocen lo que merecían, aunque rogaron a Dios que no los tratara conforme a sus méritos. Debemos someternos a la justicia de Dios con esperanza en su misericordia. El verdadero arrepentimiento no es sólo por el pecado sino del pecado. 

De nuevo, los hijos de Israel entraron a una adoración idólatra de los dioses de las naciones paganas que los rodeaban. Las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés (la cual no entró en la tierra prometida) estaban oprimidas por los amorreos en Galaad, al este del Jordán. Durante muchos años, mientras que las tribus del norte eran presionadas por el enemigo, Judá y Benjamín habían sido librados, pero ahora estaban incluidos en el castigo.

El Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno explica: 

“En su nivel más profundo, la historia de Jefté es sobre las trágicas consecuencias que siguen cuando la religión degenera en un negociar con Dios. Nos muestra cuán profundamente los israelitas del tiempo de Jefté, incluyendo al mismo Jefté, habían empezado a interpretar equivocadamente su relación con Dios. Ciertamente fue sólo por las grandes misericordias del Señor que no fueron abandonados a la suerte que abundantemente merecían (Lamentaciones 3:22).” Hermanos, ¡En verdad tenemos que reflexionar si es así!

Jueces 10:6–16. Apostasía, opresión y clamor 

El diálogo en este episodio inicial toma la forma de una confrontación entre Israel y el Señor. Aquí se explica la apostasía más que en las otras historias (Jueces 3:7, 12; 4:1; 6:1; 13:1). Al enumerar siete grupos de dioses, el autor implica que la infidelidad a Jehová fue completa (Mateo 18:21-22).

Los Baales y las Astartes:

  • Los dioses de Siria eran dioses cananeos, adoptados por las tribus arameas cuando penetraron en Siria. Incluían también a la estrella Venus. 
  • Los dioses de Sidón también eran los mismos dioses cananeos (1 Reyes 11:5, 33; 2 Rey. 23:13). 
  • El principal dios de Moab era Quemós (Números 21:29; 1 Reyes 11:7, 33; 2 Reyes 23:13; Jeremías 48:7, 13, 16).
  • El dios de los amonitas, Moloc (1 Reyes 11:5, 7, 33; 2 Reyes 23:13). 
  • Los filisteos adoraban a su manera a los dioses cananeos, incluyendo a Dagón (Jueces 16:23; 1 Samuel 5:1–7) y Baal-zebul (a quien los israelitas llamaron Baal-zebub  (2 Reyes 1:2).

Ya que los israelitas han optado por servir a los dioses de los amonitas y de los filisteos (v. 6), Jehová los “entregó” (hebreo: makar  = vender) para servir a esas mismas naciones (v. 7). 

Jehová de nuevo toma un papel activo en la opresión de su pueblo. Esa opresión toma la forma de dos verbos:”castigaron” (hebreo: ra’ats = “romper en pedazos”) y “oprimieron” (hebreo ratsats = “desmenuzaron”). Expresan gráficamente el sufrimiento de Israel a manos de los amonitas durante 18 años. 

 

El libro no ha explicado si el clamor era solamente un ruego para liberación, o si también incluía arrepentimiento… Ahora por primera vez se aclara que involucraba la confesión de infidelidad (v.10). Al decir “nuestro Dios”, Israel reconoce su pacto con Jehová

El arrepentimiento

Es necesario examinar bien nuestros corazones para constatar que el arrepentimiento es genuino.

  • Dios sabe si nuestra confesión es sincera (vs. 11–14).
  • Dios espera que demos frutos verdaderos de arrepentimiento.

Dios escucha el arrepentimiento sincero.

  • Cuando confesamos sin poner condiciones (v. 15).
  • Cuando quitamos los dioses falsos de nuestra vida (v. 16).
  • Cuando nos comprometemos a servir a Jehová de todo corazón (v. 16).

Jueces 10:17 a 11:11. Los ancianos contra Jefté. 

El segundo episodio principia con los amonitas cuando estaban a punto de lanzar una nueva ofensiva y los israelitas estaban tomando consejo desesperado unos de otros. Los hijos de Amón, con el único propósito de tomar esas partes del banco oriental que pertenecían a Rubén, Gad y Manasés, se reunieron para el asalto, mientras que los hijos de Israel fueron a Mizpa, que quiere decir una torre de vigilancia o una fortaleza, situada sobre el monte Galaad Entonces Israel buscó un líder para asumir el mando de sus fuerzas en la batalla.

(Mizpa (“atalaya”) era un nombre común, pero esta Mizpa en particular (en Galaad) es de ubicación desconocida. Nuevo Comentario Biblico: Siglo Veintiuno)

 Tiene que ver con la incorporación de Jefté para guiar a los galaaditas en la batalla venidera con los amonitas. Pero Jefté era reservado. ¿Por qué debía confiar en aquellos que lo habían tratado tan mal en el pasado? (11:1-3). La ilegitimidad entre el pueblo de Dios es trágica. Por un lado tenemos a Abimelec, hijo ilegítimo de Gedeón, que se convirtió en un traidor, y por otro lado tenemos a Jefté, que se convirtió en libertador. 

Apunte los detalles de una negociación algo difícil (10:17-11-11): 

Compare las dos respuestas: 

(1) El Señor (10:16): 

(2) Jefté (11:9-11):

Jueces 11:11 ¿Significa que Jefté confirmó su palabra con un juramento, como si estuviera en la presencia del Señor?

Jueces 11:12-28. Jefté entra en un diálogo con el rey de los amonitas 

El tercer episodio ocupa el espacio con un intercambio con el rey amonita. El fracaso de este intercambio diplomático lleva inevitablemente al culminante cuarto episodio (11:29–38), en el cual tiene lugar la batalla. 

El territorio en disputa estaba al sur de Galaad, al norte del río Arnón. Había sido una vez territorio moabita, pero lo habían perdido con los amorreos quienes, a su vez, lo habían perdido con los israelitas en tiempos de Moisés (Números 21:21–31). Para el tiempo de Jefté, los amonitas aparentemente habían tomado Moab, al sur del Arnón (11: 24). El argumento de Jefté era que Israel no había tomado ninguna tierra de los amonitas y que ellos debían seguir el precedente establecido por los antiguos gobernantes de Moab y reconocer el Arnón como la frontera entre sus respectivos territorios (v. 25).

v. 13 El Arnón y el Jaboc eran dos arroyos o valles sobre el lado oriental del río Jordán. Entre ellos quedaba cercado gran parte de Galaad (v. 18). 

v. 16 El mar Rojo (“mar de las cañas”) es probablemente una referencia al golfo de Acaba, como en Números 33:10, 11. Cades-barnea era un asentamiento sobre el extremo sur de Canaán (Números 13:26). 

v. 17 Edom era la tierra ocupada por los descendientes de Esaú, al sur del mar Muerto. 

v. 20 La localización precisa de Jahaz es desconocida. 

v. 24 Quemos era el dios de Moab (1 Reyes 11:7; 2 Reyes 23:13; Jeremías 48:7, 13, 46), pero como los amonitas generalmente gobernaban a Moab, Quemós fue considerado también su dios. Era común para los gobernantes “adoptar” el dios o dioses de los territorios que conquistaban en esta forma.  

v. 25  Balac hijo de Zipor era el rey de Moab en tiempos de Moisés (Núm. 22–24). 

v. 26 Aroer era una ciudad sobre la orilla norte del río Arnón (ver sobre v. 13).

Este episodio revela algo del potencial de grandeza de Jefté. El muestra que es capaz de trascender la esfera de los galaaditas y asumir responsabilidad por los asuntos de Israel como un todo.

Jueces 11:29-40. El voto de Jefté. 

La venida del Espíritu sobre Jefté (v. 29) pone en movimiento una secuencia de eventos que conducen a la victoria decisiva en el v. 33. El centro dramático de este episodio es el diálogo entre Jefté y su hija en los vs. 34–38. 

El voto:

“Entonces Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: «Si entregas a los amonitas en mis manos, cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová y lo ofreceré en holocausto».” (vs. 30-31)

La consecuencia:

Cuando volvió Jefté a Mizpa, a su casa, su hija salió a recibirlo con panderos y danzas. Ella era sola, su hija única; fuera de ella no tenía hijo ni hija.”

El resultado:

Los votos, como tales, no son raros (Números 30; Salmo 22:25; Eclesiastés 5:4-5). Pero este no fue un voto ordinario. Explícitamente prometió una ofrenda quemada (v. 31) pero no especificó la víctima, solamente los medios por los cuales sería identificada: “…cualquiera que salga…”. Los términos eran ambiguos y ponían en peligro a todos los habitantes de la casa de Jefté. Pero ¿llegamos a la conclusión de que el cumplir el voto significa que Jefté ofreció a su hija como sacrificio humano, matándola y quemando su cuerpo sobre el altar?

Un autor escribe: “Jefté honró su voto pagano con el resultado que su hija fue recordada en Israel. Es digno de mención que ella fuera honrada así y no su padre. Su voto ha sido llamado necio, pagano y contrario a la ley de Dios por todos los teólogos y rabinos distinguidos.”

Hoff (p.74) añade:

“Se ha suscitado mucha discusión sobre la naturaleza del necio voto de Jefté. ¿Realmente fue un voto de sacrificar a un ser humano? ¿Se puede ganar el favor de Dios ofreciendo un sacrificio prohibido por la Ley? No cabe duda de que sus motivos eran buenos, pero no es necesario regatear con Dios. Debemos recordar que Jefté era un hombre ignorante de costumbres rudas y jefe de una banda de salteadores. Por esto es excusable en él la ignorancia de la Ley mosaica (Deuteronomio 12:31), y la presencia de algunas ideas cananeas. Dios le dio la victoria, no por su voto, sino por su fe. Hay estudios que piensan que su hija no fue sacrificada en holocausto sino consagrada a una vida soltería (11:37-38), pero en las palabras de Martin Lutero: “El texto es suficientemente claro” (11:39). La hija de Jefté pidió permiso para lamentar su virginidad (11:37) porque en el antiguo Israel tener hijos era la máxima honra para la mujer, y morir soltera la peor desgracia. C.E.Shenk comenta: “La congoja del padre y la valentía de la hija son los únicos aspectos brillantes de este cruel y sórdida concepto de Dios y de la naturaleza del sacrificio.”

Entonces nos deja con la pregunta: ¿Ofreció a su hija en holocausto?

Pensando en Jefté

  • ¿El voto revela la ignorancia de Jefté de la Ley mosaica y la influencia del paganismo en Israel (Jueces 10:6; Salmo 106:34–38), específicamente la influencia moabita y amonita en Galaad?
  • Ofrecer un sacrificio humano al Señor  fue enfáticamente prohibida por la ley de Moisés (Levítico 18:21,:29; 20:2, Deuteronomio 12:31; 18:10).
  • ¿Jefté era hombre fiel o “ignorante”?  Lea la evidencia: Jueces 11:9, 11, 29. [1 Reyes 11:7 – ¿Por qué castigar a los amonitas si este siervo de Dios iba a practicar la misma abominación?]
  • Jefté es mencionado en Hebreos 11:32: “¿Y qué más digo? El tiempo me faltaría para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas.” El Apóstol sabía la historia que Jefté creyó y la fe con la cual conquistaron a través de Dios. ¡Esto es lo que le da su lugar a Jefté en la “gran numero de testigos”!

Pensando en el voto

Reina-Valera 1995: 

“Entonces Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: «Si entregas a los amonitas en mis manos, cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová Y lo ofreceré en holocausto».” (vs. 30-31)

Reina-Valera 1960: 

“Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, 31 cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, Y lo ofreceré en holocausto.”

La Biblia de las Américas 

:“Y Jefté hizo un voto al SEÑOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amón, 31 sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amón, será del SEÑOR, O lo ofreceré como holocausto”. .

Según es.wikipedia.org:

E. W. Bullinger (Ref: Great Cloud of Witnesses in Hebrews 11” (Gran Nube de Testigos en Hebreos 11, Kregel Publications 1979, pp. 324-331) explica que el prefijo hebreo «ו« que es traducido en el verso 31 como «y» también podía significar «o» para los hebreos, comenta que hay abundantes versos bíblicos donde dicho prefijo es traducido como «o». (Ejemplos de la traducción del prefijo como «o»: Génesis 41:44, Éxodo 20:4, Números 16:14, Deuteronomio 3:24, 2 Samuel 3:29, 1 Reyes 18:10, etc.)

De esta manera el texto explicaría que la niña sería dedicada a Jehová y no ofrecida en holocausto, pues Jefté elegiría entre dos opciones. Este verso apropiadamente traducido sería: 

Jueces 11:31. “…será de Jehovah o lo ofreceré en holocausto…”

De esta manera cobraría más sentido el final del relato donde sólo se indica que la hija de Jefté nunca conoció varón, y no muestra indicios de un asesinato o de holocausto:

Jueces 11:39. “Pasados los dos meses volvió a su padre, quien cumplió el voto que había hecho. 

La hija de Jefté nunca conoció varón. 

Hay fuentes, como por ejemplo la Enciclopedia Católica, que interpretan que tal comportamiento sería normal dado el salvajismo de la población y la falta de respeto a la ley mosaica por parte de la mayoría de los judíos en ese momento, además de apuntar la existencia de otros votos contemporáneos al Dios de los judíos de similar carácter bárbaro.

La explicación más aceptada por los creyentes actuales es que Jefté sólo ofreció la vida de su hija al servicio de Yahveh, para lograr entender la Biblia con el entendimiento actual de barbarismo.

Según la explicación extraída de estudios bíblicos para los creyentes está perfectamente claro que Jefté no prometió matar y quemar a nadie, sino dedicarla al servicio de Yahveh, el Dios de los Judíos, por lo tanto, entre las normas establecidas por éste y la actitud de Jefté, se supone no hay controversia.”

Partain (www.waynepartain.com) añade más: “La palabra traducida “y” se traduce “o” en Éxodo 21:17 en las Versiones Reina-Valera 1960, 1995; es decir, los traductores de esta versión reconocen que esta palabra se puede traducir “o”. Este punto de gramática es importantísimo en este estudio porque si “o” es traducción correcta, el voto dice que, si sale persona a recibirlo, será dedicada al Señor en servicio perpetuo, “o” si es animal, será ofrecido en holocausto.

Pero hay otro problema. Si se traduce “y” o si se traduce “o”, se trata de “cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme”, y la Biblia no habla de animal alguno que salga de la casa para recibir a una persona. Sin embargo, tomando en cuenta que “o” puede ser la traducción correcta, de esta manera Jefté dejaría el asunto en manos del Señor, si saliera persona sería dedicada al servicio del Señor o si saliera animal sería ofrecido como holocausto al Señor.

Lo más obvio es que Jefté prometió ofrecer a Dios a la persona que saliera de su casa para recibirlo, pero lo muy difícil es imaginar a quién tuviera en mente: salió su hija, pero ¿si hubiera salido a recibirlo su esposa? Nos gustaría saber cuántas personas vivían en esa casa, pero la Biblia no fue escrita para satisfacer nuestra curiosidad.”

La piadosa hija de Jefté.

Partain continua: Ella era “su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija” (Jueces 11:34).  “Entonces ella le dijo: Padre mío, has dado tu palabra al Señor; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el Señor te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.” (Jueces 11:36). Estaba muy resignada a la voluntad de Dios. No expresó ni una sola queja. No dijo, “Pero no es justo. ¿Por qué me estás castigando?” Estaba muy agradecida con Dios por la victoria de su padre sobre los amonitas.

Ella hizo una sola petición: “Déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras”. ¿Qué lamentaba? ¿Su muerte? No lamentaba su muerte sino su virginidad. Si hubiera estado bajo sentencia de muerte, ¿por qué lamentar su virginidad?

No lamentaba el morir como virgen. Más bien, lamentaba el vivir perpetuamente como virgen.Nunca tendría familia propia (recuerde el caso de Ana, 1 Samuel 1). Y puesto que Jefté “no tenía fuera de ella hijo ni hija”, él no tendría descendientes. ¿Por qué en los montes? Por ser muy modesta buscaba la soledad con sus compañeras.

Si el lenguaje tiene significado alguno, debemos aceptar el hecho de que el lamentar su virginidad tenía relación específica con el voto. Jefté cumplió el voto. ¿Cómo? Lea el v. 39 con cuidado: “Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón”.

 Jefté cumplió su voto.

El voto decía que cualquiera que salga de la casa a recibirme “será del Señor”. Entonces después de lamentar su virginidad en los montes por dos meses con sus compañeras, siendo “del Señor” (v. 31) es razonable concluir que ella entró en el tabernáculo para servir al Señor (1 Samuel 2:22; Lucas 2:36-38). Entonces siendo “del Señor” su vida sería como “holocausto”, ofrecida totalmente al Señor. La hija de Jefté ofreció su vida y servicio como “holocausto” espiritual.

Pero la conclusión de que el cumplir el voto significa que Jefté ofreció a su hija como sacrificio humano, matándola y quemando su cuerpo sobre el altar es conclusión completamente errónea porque no hay nada en el texto que indique desaprobación de parte de Dios y el ofrecer sacrificio humano le hubiera sido abominable. ¡Jamás hubiera aceptado Dios tal ofrenda!

¿Lamentar o conmemorar?

(Reina-Valera 1995) “Por eso es costumbre en Israel que todos los años vayan las doncellas de Israel a llorar (Hebreo: tanah) a la hija de Jefté, el galaadita, durante cuatro días.” 

[Jueces 5:11 “Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos, allí se contarán (Hebreo: tanah) los triunfos de Jehová, los triunfos de sus aldeas en Israel; entonces marchará hacia las puertas el pueblo de Jehová.”]

(Nueva Versión Internacional) “de que todos los años, durante cuatro días, las muchachas de Israel fueran a conmemorar la muerte de la hija de Jefté de Galaad.” 

(La Biblia de las Américas 1997) “que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar a la hija de Jefté galaadita.” 

(La Biblia de Jerusalén) “de que todos los años, las hijas de Israel vayan a lamentarse cuatro días al año por la hija de Jefté el galaadita.” 

(Reina-Valera Gómez 2010) “De aquí fue la costumbre en Israel que de año en año iban las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.” 

(Reina-Valera 1909) “De aquí fué la costumbre en Israel que de año en año iban las doncellas de Israel á endechar á la hija de Jephté Galaadita, cuatro días en el año.” 

¿La palabra traducida “endechar” no significa “lamentar”, sino “celebrar”?. Las sucesivas generaciones de mujeres judías admiraban el sacrificio de la hija de Jefté, o sea, vivir una vida santa para el Señor el resto de sus días.

Jueces 12:1-7. Una confrontación entre Jefté y los hombres de Efraín. 

Después de la victoria sobre los amonitas, los efrateos repiten su petulancia celosa (12:1).  Esta fue su actitud hacia Gedeón (Jueces 8:1), pero ahora en grado mayor. Contra Jefté se alzan en armas. Irónicamente, lo amenazan con lo mismo que él hizo a su hija (11:31). Habiendo desaparecido la amenaza exterior, los celos entre las tribus volvieron a brotar (8:1–4). Es muy claro que los efrateos se consideraban los líderes naturales de Israel y no estaban dispuestos a reconocer como juez a nadie fuera de su propia tribu, mucho menos a un galaadita.

Esta batalla muestra el deterioro en la ética en Israel y en las relaciones entre las tribus. Efraín invade a Galaad como un enemigo opresor, y los galaaditas emplean en su contra una táctica reservada para los opresores (3:28; 7:24). El genocidio constituye la hendidura más profunda entre las tribus que se ha visto en el libro hasta aquí. También pone en evidencia un peligro en la confrontación armada. Las pasiones exaltadas pueden conducir a actos infrahumanos, que bajo circunstancias ordinarias no se cometerían. Brilla por su ausencia alguna referencia a la participación de Jehovah en esta lucha.

Desperfectos que corrompen

1. Envidia hacia otros (vs. 1, 2).

2. Enojo no justificado (v. 1).

3. Ingratitud por lo recibido (vs. 2, 3).

4. Prejuicios, utilizando términos despectivos (v. 4).

5. Hipocresía al pretender ser algo que no somos (vs. 5, 6).

6. Ambición exagerada (v. 3).

7. Egoísmo, pensando en sí como más importante de lo que es (v. 6).

El insulto al final del v. 4 menospreciaba a los galaaditas como inferiores a sus tribus vecinas, los hijos de José. Posiblemente implica que algunos clanes de Efraín habían emigrado a Galaad (2 Samuel 17:22 con 18:6).

Jueces 12:5-6. Tu habla te revela (Comentario Bíblico Mundo Hispano. Tomo 4. Josué, Jueces y Rut)

La manera de hablar distingue a personas de ciertas regiones geográficas, y a veces forma la base para burlarse y manifestar prejuicios hacia personas de ese sector. Pero también nuestra manera de hablar nos caracteriza como cristianos. Es desafío utilizar las palabras sanas como cristianos.

1. Nuestra naturaleza se revela en momentos sorpresivos de identificarnos como cristianos.

2. Nuestra naturaleza se revela en momentos inesperados de testificar.

3. Nuestra naturaleza se revela en comportamiento sano.

La nota resumida de Jueces 12:7 hace claras las consecuencias políticas: Las tribus del occidente del Jordán estuvieron bajo control y Jefté juzgó a todo Israel por seis años. En resumen, demostró ser un líder fuerte. No obstante, esta no fue una guerra santa. No hubo consulta con el Señor para decidir el asunto y no hay ninguna sugerencia de que la victoria haya sido dada por Dios (contrastar 11:17, 19, 31).  De hecho, todo el episodio se presenta con un carácter tergiversado como una tribu feudal bastante escuálida que muestra cuán profunda era la división en Israel. Es una señal ominosa de las cosas por venir, especialmente en los capítulos 19–21. Por primera vez no se menciona el reposo de la tierra después de la liberación (3:11, 30; 5:31; 8:28).

Un Repaso

La historia de Jefté nos revela que Dios es un Dios amoroso y paciente, que no requiere que nosotros ‘regateemos’ con El para poder recibir bendiciones. Podemos estar estimulados que Dios usa desterrados para promover Su Reino. De esta historia en Jueces aprendemos:

1) Dios sufre por su pueblo. Aun cuando el pueblo de Israel se le haya volteado una y otra vez, cuando finalmente se arrepiente de su mal andar, Dios escucha y responde. Los libera de sus enemigos una vez más y usa a Jefté para hacerlo.

2) Dios provee bendiciones a pesar de nuestras promesas. Sin importar de lo que le prometamos, Dios es soberano y actuará de acuerdo a su voluntad. No podemos ‘doblar Su voluntad” para nuestro interés no importa lo que hayamos prometido. Si tenemos fe en su comando y ponemos nuestra confianza solo en El, El actuará por nosotros para liberarnos de nuestros enemigos.

3) Dios puede usarnos sin importar cual ha sido nuestro pasado. Aun cuando Jefté fue el producto de una relación ilícita y desterrado social, Dios pudo formarlo y usarlo como líder y liberador. Jefté no fue marcado por sus orígenes, pero por su fe. Hebreos 11:32-40 enlista a Jefté en el “Salón de la Fe”. Esta lista prestigiosa nombra hombres y mujeres de gran fe que alcanzaron mucho por Dios. Podemos alcanzar lo que Dios ha designado para nosotros sin importar cuál ha sido nuestro pasado.

Acción

Pídale al Señor que le revele cuales de los votos que usted ha hecho no han sido de su agrado. 

Pídale al Señor que aumente su confianza y fe para no ser tentado de ‘regatear’ para obtener bendiciones. 

Siéntase estimulado que Dios ha escogido ejercer su voluntad a través de meros hombres y que cada uno de nosotros tiene un propósito en su gran plan. Busque al Señor, El quiere ser encontrado y desea que cada uno alcancemos nuestro potencial.

Quedate un tiempo con nosotros y comenzarás a entender lo que Dios quiere comunicarnos en su palabra. Y si tienes preguntas o comentarios, escríbenos a preguntas@labiblia.zendesk.com