PREPARADOS PARA PRESENTAR DEFENSA DE LA ESPERANZA QUE HAY EN NOSOTROS

El capítulo 7 del libro de los Hechos, nos narra la defensa de Esteban, este momento crucial y difícil en el cual expuso de manera sintetizada y coherente el punto de apoyo de la esperanza que promulgaba, este fundamento en el que se apoyaba Esteban, eran las mismas promesas hechas a Abraham, de las cuales todos los Israelitas sin excepción  eran conocedores y esperaban participar de ellas.  La ferviente manera de exponer su esperanza anulaba todo tipo de contradicciones de los académicos e intelectuales Israelitas de las sinagogas de los Libertos, Cirene, Alejandría, Cilicia y de Asia.  Al no poder hacerle frente decidieron acusarlo falsamente de blasfemia.

Hch 6:9 Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban.
Hch 6:10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.        Hch 6:13 Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; 

En nuestra vida diaria, muchas veces se nos puede presentar la oportunidad de exponer la esperanza que hay en nosotros, aunque las condiciones son totalmente distintas a las  que se enfrento Esteban el cual ofrendó su vida.  Nuestras vidas no corren peligro pero nos detiene una apatía interna que nos pide no hablar, puede ser por pena, por miedo, por no poner en aprietos a un amigo o pensamos que no vale la pena hablar, porque al final nadie nos va a entender, siempre que nos ocurra esto, no dejemos de pensar en Esteban y su valentía, también debemos recordar que Pedro nos recomienda estar siempre preparados para presentar defensa de la esperanza que hay nosotros

1Pe 3:15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;

Hoy en día existen varios grupos de personas , unos que sostienen que la Biblia es un Libro difícil de entender, otros grupos que acarrean doctrinas ajenas a la verdad, pero cuando se lee el capítulo 7 de Hechos encontramos en las palabras de Esteban la línea básica y sencilla para una exposición Bíblica de los cimientos de la verdadera esperanza.

Hch 7:2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán,
Hch 7:3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.
Hch 7:4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.
Hch 7:5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.

En este punto es interesante destacar que Abraham no ha recibido todavía las promesas.

Es importante que todos nosotros, no perdamos la oportunidad de anunciar este hecho fundamental.

Todos los interesados están invitados a ser parte de los herederos de las promesas, para esto es necesario que nosotros nos convirtamos en un Esteban en potencia, que eliminemos todas las barreras que nos puedan impedir el anuncio de las Promesas a Abraham.

El ejemplo de Esteban, nos debe acompañar siempre, para que nos impulse a dar testimonio.  Nuestro Señor Jesús nos hace un enérgico llamado a no avergonzarnos de él y sus palabras.

Luc 9:26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.

El caso de Felipe y el Etíope, es otro ejemplo.  Existen personas que quieren aprender pero necesitan de alguien que les enseñe, pueden estar leyendo sin entender.

Hch 8:30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
Hch 8:31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

Podemos entonces, recapitular y pensar en el momento difícil que le tocó vivir a Esteban a pesar de las circunstancias en las cuales se encontraba no dejó por ningún momento de exponer fielmente las bases de su esperanza, sin temores, ni limitaciones de ningún tipo, teniendo la certeza que nuestro señor Jesús estará pendiente de nosotros asistiéndonos en cada instante, que sus palabras vivan en nosotros y podamos divulgarlas sin avergonzarnos, esperando el momento glorioso de su venida.

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