El primer día – Juan 1:1 – 3:21

“y Dios separó la luz de las tinieblas”

Luz 1:4

Luz 1:7

Luz 1:8

Luz 1:9

Luz 3:19

Luz 3:20

Luz 1:5

Luz 1:8

Luz 1:9

Luz 3:19

Luz 3:20

Luz 3:21

Lea Juan 1:1-18

Su primer día de la creación es el capítulo inicial del Evangelio donde el tema es la primera luz, presentando un paralelo con la primera luz en el día uno de la creación. Juan el Bautista es llamado un testigo de la primera luz (Juan 1:8), Jesús. Donde Cristo va, la primera luz comienza a brillar, especialmente en el llamado de los primeros testigos, los discípulos (Juan 1:19-51).

Como hemos registrado en la Introducción, la lectura de Génesis relacionada con el evangelio de Juan introduce a Jesucristo, “el verbo hecho carne”, con la metáfora de “luz” (Juan 1:4, 5, 9):

(v.4) “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
(v.5) “La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.”
(v.9) “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.”

En el prólogo de Juan está la referencia a Juan el Bautista como “un hombre enviado por Dios” (v.6) es un eco de la descripción de Moisés, “el hombre” también enviado por Dios (Éxodo 3:14; 11:3; Números 12:3). Moisés vio “una llama de fuego” – luz – y sabemos que esta luz fue el “ángel de Jehová”. Por eso mientras continuamos nuestro estudio del evangelio de Juan, tenemos que ser conscientes de su uso del lenguaje figurado llamado la “tipología”.

 

La tipología

Recordamos que el uso de los “tipos” es otra clase de lenguaje figurado. Algunas personas, lugares, objetos, eventos e instituciones de los tiempos antiguos fueron preparados por el Señor para representar alguna realidad espiritual futura. Aquellos eran figuras o tipos de estas realidades. En este caso de “la llama de fuego”, Dios se manifiesta a los hombres por medio de Su ángel.

La experiencia de Moisés y la luz que le apareció, entonces, sugiere el uso de tipos en el relato de Juan 1. Por eso, debemos estar listos para identificar esta forma de lenguaje figurado durante el estudio presente. La primera mención de “luz” después de Génesis 1 (aparte de una referencia incidental – Génesis 44:3) es Éxodo 10:23:

“Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.”

Este hecho es significativo. Durante la plaga de las tinieblas sobre la tierra de Egipto, el ángel de Jehová dio la luz a los israelitas. Este mismo ángel había aparecido como una luz a Moisés en la zarza que ardía y luego a los israelitas para librarles de Egipto (Éxodo 3:2).

? Identifique otros hechos del ángel de Jehová como la “luz” para los israelitas durante sus experiencias en el desierto.

Éxodo 13:21

Éxodo 14:19-20;

Números 14:14

Éxodo 40:38;

Números 9:15;

Deuteronomio 1:33

 

 

Moisés era “el hombre”, “enviado por Dios” quien vio la “luz”. Es exactamente lo que encontramos en Juan 1. Juan el Bautista es “el hombre”, “enviado por Dios” para testificar de la “luz verdadera” quien es Jesucristo (Juan 1:8-9). Mas tarde en Juan 8:12, vemos una relación con la experiencia de las tinieblas en Egipto:

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

La “luz” vino al mundo para que los hombres no vivan en las tinieblas (Juan 3:19; 12:46).

 

Punto de reflexión

Con este ejemplo de la manera en que estudiamos la Palabra de Dios, queremos mostrar la importancia de identificar el significado del uso del lenguaje figurado en la Biblia. Verdaderamente nos revela que La Biblia es el libro inspirado por Dios.

Continuamos con más referencias a las experiencias de Moisés. Lo que explica el ángel de Jehová en Éxodo 32:9-10 señala su perspectiva de los acontecimientos en el desierto:

“Continuó diciendo Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es un pueblo muy terco. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; pero de ti yo haré una nación grande.”

El ángel advierte que percibe su trabajo para Dios como uno de “hacer una nación”. Era una obra creativa.

? Apunte ejemplos de otras obras creativas del ángel de Jehová.

Éxodo

4:11

Éxodo 14:21

Éxodo 15:25

En Juan 1:6, el apóstol habla de Juan el Bautista, diciendo que él no era la luz, sino el testigo de la luz. El Bautista se presentó con el fin de que todos aquellos que le oyeran creyesen en Jesús. Juan se propone con esto, derrumbar todo intento de exaltación a la persona de Juan el Bautista, quien sólo testificó de Jesús y no de sí mismo. Lo esencial es la verdadera luz (Jesús), “que alumbra a todo hombre que venía a este mundo”.

Juan nos aclara que con la predicación de Juan el Bautista se hacía evidente que el mundo pasaba por un período crucial de su historia. ¡La luz del mundo estaba por llegar! Esta es la luz que alumbra a todo hombre, es decir, a todos aquellos que oyen el evangelio y que en cierta medida reciben conocimiento sobre el camino hacia la salvación. Pero lo más extraño es la manera en que esto ocurre.

El v.10 repite en forma enfática lo que estaba sucediendo, y esto era que la verdadera luz estaba en el mundo; aquel mundo que era su propia creación, en donde, sin embargo, el hombre no le conocía. No reconoció en esa luz, la luz verdadera de Dios, el único camino que conduce a la salvación.

“En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció.”

Antes de que Jesucristo viniera al mundo, el Verbo (la Palabra) había estado activo en el mundo desde el principio del tiempo. La Palabra creadora y dinámica de Dios había hecho que el mundo llegara a existir al principio. Por último, el Verbo, la Palabra creadora y ordenadora de Dios se hizo carne en la persona del hombre Jesús. Ahora en Juan 1:10 comprendemos que la creación fue hecha por medio de él. ¿Cómo se puede entender éste? Es una referencia a la creación espiritual. Se nota lo que dice Pablo en 1 Corintios 5:17:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.”

Más aún, su propio pueblo Israel (los suyos) no le recibió. Para la gran Comisión de Jesús, esto fue motivo de mucha decepción, ¿acaso su llegada fue en vano? Desde luego que no había motivo de frustración, ya que Dios mismo le dio un pueblo, aquellos que le recibieron en fe, reconociendo el tremendo significado de su nombre (Salvador); ellos recibieron el gran privilegio de ser hechos hijos de Dios (así traduzco la palabra `potestad’ v.12). De inmediato Juan nos dice que la fe (= creer en su nombre) y el privilegio de ser hijo de Dios provienen directamente de Dios, de modo que también la fe es obrada por Dios. “Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios” (v.13), por consiguiente, el nuevo nacimiento es obra de Dios y no tiene nada que ver con la descendencia natural humana, como muchos judíos pensaban. Ellos creían que por ser hijos de Abraham, eran hijos de Dios; no entendieron que el nuevo nacimiento depende solamente de la voluntad de Dios.

“La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció. A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.” (Juan 1:9-10)

Jesús vino a “lo suyo” y la posesión de su pueblo es un eco de Éxodo 6:7. El propósito de Dios fue ahora revelado: el faraón sería forzado a someterse ante la mano poderosa de Dios (v.1). Para reasegurar a Moisés, Dios le recordó las promesas que fueron parte del pacto previamente establecido con Abraham, Isaac y Jacob (vs.2–8). Por medio de su liberación de Egipto los israelitas conocerán que Jehová es realmente su Dios y que ellos son su pueblo (v.7). La triple repetición de la frase “Yo soy Jehová” en los vs. 2, 6 y 8 enfatizan que es Jehová quien lo hará. Más tarde en el desierto, el pueblo rechazó a Jehová e hizo un becerro de oro para adorar. Sin embargo, los levitas permanecieron fieles (Éxodo 32). Así es lo que pasó en los días de Juan. Los que creyeron en Jesús recibieron el poder de ser hijos de Dios (Juan 1:12) y la verdadera Luz “habitó” con esta nueva nación de creyentes para la gloria de Dios.

Debemos notar que cuando Juan usa la palabra “mundo” (Juan 1:9-10), está queriendo decir algo más que el mundo creado. El término es usado con amplitud para abarcar tanto a la gente como a los seres creados que se oponen a Dios. De hecho, en este Evangelio hay una distinción entre los que creen y el mundo que no cree. La afirmación de que “el mundo no lo conoció” (v.10) muestra que en la mente de Juan la responsabilidad moral recae en aquellos que rechazan la luz.

Interpretamos la palabra “luz” con el significado de “entendimiento” o “comprensión”

Un entendimiento sugiere lo siguiente:

  • Luz = lo bueno
  • Tinieblas = lo malo

Pero ¿Habita Dios en luz o habita Dios en oscuridad? 1Timoteo 6:16 dice: “Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible…” Y así vemos una y otra vez que Dios es luz. No hay oscuridad en él en absoluto. Sin embargo, en 1 Reyes 8:12 leemos: “Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad”. 1 Samuel 22:12 dice: “Se envolvió en un cerco de tinieblas oscuridad de aguas y densas nubes”. Así que Dios vive en luz. Dios vive en oscuridad.

¿Describen estos versículos una imagen contradictoria en cuanto a Dios?

Primero, la Biblia usa los términos “luz” y “oscuridad” y/o “tinieblas” en varias formas en una variedad de contextos. El lugar de morada de Dios en el cielo de los cielos está lleno de “luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16) ya que “la gloria de Dios la ilumina” (Apocalipsis 21:23). Dios creó la luz en el Universo físico durante los seis días de la Creación, y “llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Génesis 1:5). Hizo el Sol, la Luna y las estrellas el cuarto día de la Creación, por ende es el “Padre de las luces” (Santiago 1:17). Jesús fue transfigurado milagrosamente delante de tres de Sus apóstoles, y “resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” (Mateo 17:2).

El salmista hizo referencia a la luz en el sentido de instrucción divina: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmo 119:130). A la inversa, el salmista hizo referencia a los que “no saben, no entienden” como personas que “andan en tinieblas” (Salmo 82:5).

El apóstol Juan usa los términos “luz” y “tinieblas” simbólicamente: “Dios es luz [santo], y no hay ningunas tinieblas [pecado] en él” (1 Juan 1:5). Este mismo apóstol hizo referencia a Jesús como “la Luz” en todo su evangelio (1:4-9; 8:12; 9:5; 12:34-36,46), y Mateo registró que Jesús hizo referencia a Sus discípulos como “la luz del mundo” (5:14-16), aquellos que reflejaban Su santidad.

Segundo, el pasaje en 1 Reyes 8:12 (“Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad”), no está abordando el lugar de morada de Dios en el cielo de los cielos. 1 Reyes 8:12-13, juntamente con 2 Crónicas 5:13-14, abordan la presencia de Dios en el templo físico en Jerusalén. Así como “una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo” en el tiempo de Moisés (Éxodo 40:34), “la casa [el templo] se llenó de una nube, la casa de Jehová” (2 Crónicas 5:13).

De igual manera, la expresión poética en el Salmo 18 y 2 Samuel 22 (una referencia del Salmo 18) describe a Dios, no en Su trono majestuoso y glorioso en el cielo, sino como Aquel que “descendió” del cielo (Salmo 18:9), “voló sobre las alas del viento” (v.10) y libertó a su siervo David de sus enemigos mientras ponía “tinieblas por su escondedero” y “por cortina…oscuridad de aguas” (v.11).

¿Cómo es posible que “Jehová habita en la oscuridad” cuando interpretamos las tinieblas/oscuridad como algo malo, como el pecado? Está claro, que debemos revisar nuestro entendimiento. Los salmos y los proverbios nos ayudan:

Salmo 78:2. “Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos…”

La historia que sigue es una parábola, un “dicho obscuro” o enigma, y para entenderlo se requerían sabiduría y atención.

Últimamente es el entendimiento que trae la vida porque nos ayuda responder en una manera apropiada al amor de Dios. Por ejemplo, consideramos el significado de nuestro bautismo. La idea de que inmersión completa en el agua traería la oportunidad de una vida nueva en Cristo está acompañada con un entendimiento del significado de la muerte de Cristo, nuestro *deseo de que el hombre natural muera y nuestra aspiración a caminar en una nueva vida dirigida por Cristo.

El entendimiento siempre ha luchado contra la ignorancia (Juan 1:9). Verdaderamente el mensaje del evangelio de Juan es que:

  • La luz trae la vida (Juan 1:4)
  • La luz vence las tinieblas (Juan 1:5)
  • Cada uno podemos recibir aquella luz (Juan 1:9)

Sabemos que la luz en sentido físico es el medio necesario para el mantenimiento y crecimiento de la vida. Es un dato que la Biblia se complace en recordar (Salmo 56:14; 74:16; Jeremías 4:23). Los hombres ven la luz que les conduce hasta la plenitud de la vida.

 

¿Cuántos días?

Es entonces cuando hace su aparición Jesús, que acude al Jordán a recibir de Juan el bautismo de agua. Esto sucede “al día siguiente” (Juan 1:29), es decir, el día segundo.

“Al día siguiente” (v. 35) -día tercero-, Juan señala a sus discípulos a Jesús como el Cordero de Dios. Su misión está cumplida: él ha de disminuir y Cristo ha de crecer y pasar delante de él. El que tiene a la Novia (la nueva comunidad mesiánica constituida por los discípulos) es el Novio, Jesús. Juan es sólo el amigo del Novio que se alegra de su protagonismo en las bodas de la Nueva Alianza (Juan 1:27-30; 3:29-30). No hay celos ni rivalidad en Juan cuando sus discípulos pasan a ser discípulos de Jesús. Por el contrario, ésa es su alegría.

“Al día siguiente” (v.1,43) -día cuarto-, es Jesús mismo el que llama a Felipe y elige a Natanael.

“Tres días después” (2:1) –día sexto, según el cómputo judío-, Jesús da comienzo a sus señales en Caná, acompañado por su madre y sus discípulos.

Así pues, el evangelista Juan conduce toda la narración de esta sección:

  • hacia el “tercer día”, día de “la hora de Jesús” recordada en 2:4, día de glorificación para Jesús que aconteció en su muerte-resurrección;
  • hacia el día sexto, día de la creación del hombre y de la mujer, según Génesis 1:26-31;
  • y hacia unas bodas nupciales en las que Jesús es, a la vez, el vino nuevo y el nuevo Esposo que inaugura la nueva alianza. La boda, como es sabido, en el Antiguo Testamento era símbolo de la alianza entre Dios-Esposo y el pueblo-Esposa (Oseas 2:16-25; Isaías1:21-23; 49:14-26; 54; 62; Jeremías 2; Ezequiel 16).

La estructura de la narración de Juan 1:19-2:12, según las indicaciones espacio-temporales, sería la siguiente

Tiempo

Acontecimiento

Lugar

Día primero

Testimonio de Juan el Bautista (1:19-28)

Betania, al otro lado del Jordán (1:28)

“Al día siguiente” (1:29)

Bautismo de Jesús (1:29-34)

Lo mismo

“Al día siguiente” (1:35)

Los discípulos de Juan siguen a Jesús (1:35-42)

Lo mismo

“Al día siguiente” (1:43)

Llamada de Felipe y Natanael (1:43-51)

Lo mismo

“Tres días después” (2:1)

Las bodas de Caná-Comienzo de “los signos” (2:1-11)

Caná de Galilea

“Después” (2:12)

Estancia de unos pocos días en Cafarnaúm (2:12)

Caparnaúm

 

La nación y las tinieblas

Lea Juan 1:15-51; 2:12-3:21

Para Juan como para el Génesis y el judaísmo en general, la pareja luz/tinieblas es primordial, pero Dios, por la Palabra, las separó. Impuso un límite a las tinieblas. Para la Biblia, la luz y las tinieblas están en conflicto; incluso este hecho se le atribuye a Dios (Isaías 45:7). Pues bien, he aquí la luz triunfará sobre las tinieblas, pero solamente al final de los tiempos. Tal es la condición terrena del hombre que aquí refleja los primeros versículos de Juan 1. En estos versículos, la creación aparece como una invasión progresiva de la luz sobre las tinieblas, que no consigue detenerla. Lo mismo que tampoco puede detenerla hoy.

Juan presenta delante de sus lectores aquellas personas a quienes Jesús fue enviado. Es un contraste impresionante con la luz del mundo porque Juan describe a la gente en tinieblas. En la siguiente tabla tenemos un grupo de preguntas. Indican que no había comprensión de la verdadera luz. Los hombres estaban en las tinieblas.

  • Escriba las preguntas en estos versículos.

1

Juan 1:19

2

Juan 1:21

3

Juan 1:21

4

Juan 1:21

5

Juan 1:22

6

Juan 1:22

7

Juan 1:25

8

Juan 2:18

9

Juan 2:20

10

Juan 3:4

11

Juan 3:4

12

Juan 3:9

Estas preguntas vienen de los líderes del pueblo judío. Son los Saduceos y los fariseos que tenían un conocimiento de las Escrituras pero no las entendían. Hombres sin Cristo están en las tinieblas. ¿Se nota este énfasis en Juan 3:2? Dice Nicodemo, el dignatario de los judíos, “vino a Jesús de noche”. ¿Por qué?

Es importante saber que la falta de entendimiento de los judíos relacionada con la venida del Mesías constituye un defecto serio de ellos. Habían sido llamados por Dios para ser Sus testigos (Isaías 43:10-11), para declarar Su nombre y para anunciar la venida del Mesías. Los fariseos no cumplieron su obra sino impidieron a otros llegar a la “luz”.

 

Los discípulos y la “luz”

En Juan 1:39 encontramos la primera frase directa de Jesús:

“Les dijo: Venid y ved…”

Aquí tenemos la primera invitación de Jesucristo, “la luz del mundo”, en el evangelio de Juan. Hay dos respuestas que podemos dar – ¡aceptarla o rechazarla!

Aquí en el día uno de nuestro esquema de la creación en el evangelio de Juan somos introducidos a un grupo muy pequeño de hombres fieles. Sus corazones fueron iluminados por la presencia de Jesús:

(Juan 1:41) “Aquel encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías—que significa «Cristo».”

(Juan 1:45) “Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.”

(Juan 1:49) “Natanael exclamó: ¡Rabí, tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!”

 

Luz y tinieblas en Caná de Galilea (Juan 2:1-12)

En este capítulo Juan menciona especialmente que la gloria de Cristo fue vista (Juan 2:11) y esto señala el camino para una comprensión del resto del evangelio.

La descripción de las seis tinajas de piedra para agua en el v. 6 usadas en los ritos de los judíos para la purificación, sugiere que esto quiere representar algún significado simbólico más bien que literal para demostrar la Ley Mosaica. Pero en este relato el punto principal parece ser la superioridad del vino que proveyó Jesús como precursor de lo que será provisto en la fiesta mesiánica. El episodio concluye subrayando el hecho de que éste era el principio de señales (v.11). El comentario de que esta señal fue para que Jesús revelara su gloria sugiere que los seguidores de Jesús vieron en las señales más que los observadores en general. Se necesita fe para discernir la gloria.

Juan 2:8 Sin ceremonia, con la pura fuerza de su divina voluntad, Jesús cambió el agua en vino. Se nota la reacción de los invitados a la boda:

“Cuando el encargado del banquete probó el agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua)…” (Juan 2:9)

  • Tinieblas, falta de comprensión: el encargado del banquete.
  • Luz, comprendida: los siervos

…y el entendimiento trae la responsabilidad. Se nota la reacción de la gente después de ser testigos del ministerio de Jesús.

Lea las referencias y apunte su comentario.

Juan 9:28-29

Marcos 12:37

 

Resumen de unas enseñanzas de Juan 1:1 – 3:21

  • Según el Modelo de la Creación en Génesis 1, Dios dijo: “Sea la luz”. Y fue la luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.
  • Según Juan, una característica de la luz es revelar y proveer de entendimiento y pureza.
  • Jesús es la luz del mundo.
  • Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
  • A quienes creen en el nombre de Jesús, se les da potestad de ser hechos hijos de Dios.
  • Según Juan, una característica de las tinieblas es la falta de comprensión.
  • Aunque la luz vino al mundo, los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas.
  • La Ley fue dada por medio de Moisés.
  • Jesús vino para cumplir la ley.
  • La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
  • Recibimos la gracia por medio de la fe en Jesucristo como el ‘Cordero de Dios’.

La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.
(Juan 1:9)

“No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús, porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”
(2 Corintios 4:5-6)

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