El primer discurso de Job (Job 3:1-26)

Después de siete días y siete noches, Job rompió el silencio. Capítulo 3 es el principio de un largo poema En este discurso no hay mención alguna al significado del sufrimiento, ni pregunta sobre si es merecido o no, ni cavilaciones sobre su origen. Job no se adjudica la culpa, ni culpa a Dios. Eso vendrá más adelante, pero aquí tenemos sencillamente al hombre Job en la intensidad de su dolor. Job está intentando armonizar su experiencia y su fe a fin de que ésta pueda explicar su terrible situación.

“El satán” le había dicho a Jehová:

“Pero extiende tu mano, toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.” (Job 2:5)

Job maldice el pasado. Es, sin dudas, una maldición completamente inútil porque el pasado no puede ser cambiado. Job maldice el día en que nació. No maldice a Dios, a sí mismo o a otra persona. La palabra hebrea para maldecir tiene el sentido de “despreciar”. Es la palabra que se usa para maldecir a Dios (Éxodo 22:28; Levítico 24:15). Sin embargo, Job no cometió blasfemia.

El capítulo 3 se puede dividir en tres párrafos. (1) vs. 3-10, (2) vs. 11-19, (3) vs. 20-26.

 

Job3:3-10 Job desea no haber nacido.

v.3 presenta el día de su nacimiento.
vs. 4-5 relata el día de su nacimiento.
vs. 6-9 habla de la noche de su concepción.
v.10 Job desea borrar el día de su nacimiento.

En los vs.4-6 identifique los sinónimos que Job usa para referirse a las “tinieblas”.

 

 

 

 

v. 8 Por lo visto, ciertos hechiceros de la antigüedad creían que podían instigar al Leviatán, el monstruo marino (Salmo 104:26; Isaías 27:1) y dragón del caos, que podía tragarse el sol, causando así la oscuridad de un eclipse. Job se refiere a la costumbre de los brujos y encantadores quienes pretendían poseer el poder de hacer despertar al terrible dragón desde su lugar en las profundidades del océano para tragarse el sol o la luna en algún día desafortunado o en desgracia.

 

Job3:11–19 Desea haber muerto al nacer.

Job pasa en este discurso de la desesperación a las preguntas. ¿Por qué? Seguramente todos conocemos a alguien que se ha hecho esta pregunta. También es muy probable que nos la hayamos hecho nosotros mismo.

Escriba las preguntas que se encuentran en este párrafo:
v.
v.
v.
v.
v.
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La muerte ahora se ha convertido en algo más dulce que la vida, y compara la paz silenciosa y el descanso del mundo subterráneo (Seol) con su presente destino lleno de aflicciones y ansiedad (vs.13–19).

Aunque Dios recordará las acciones de aquellos que son responsables ante Él (Malaquías 3:16; Hebreos 6:10; Apocalipsis 20:12;), no hay nada en la Biblia que sugiera que tenemos alguna conciencia durante el estado de muerte. Es difícil disentir de esto en vista de declaraciones tan precisas como las siguientes:

  • “Sale su aliento [del hombre], y vuelve a la tierra; en ese mismo día [momento] perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4).
  • “Los muertos nada saben… su amor y su odio y su envidia fenecieron ya” (Eclesiastés. 9:5:6). “En el Seol… no hay… sabiduría” (Eclesiastés. 9:10) – no hay pensamientos y por lo tanto no hay consciencia.
  • Job dice que en la muerte él sería “como si nunca hubiera existido” (Job 10:8); consideró a la muerte como el olvido, inconsciencia y la absoluta inexistencia que teníamos antes de que naciéramos.
    (Vea también: Eclesiastés 3:18; Salmo 6:4,5; 30:9; 39:13; 115:17; 103: 14-16; Isaías 38:17-19; Daniel 12:13.)

 

Job 3:20–26 Desea morir en aquel momento.

Job sigue con una pregunta más amplia. Ahora no sólo pregunta por qué, ya que nació tiene que seguir viviendo, sino también por qué las personas en general no pueden sencillamente morir cuando están listas (vs. 20–23). El tema del pasaje queda resumido en Job 3:21. Pero cuando viene la muerte, les ofrece la liberación del dolor.

Los gemidos y los clamores son su alimento y su bebida (v. 24) y tiene miedo de ser abandonado por Dios (v. 25). El capítulo concluye prácticamente con cuatro sentidos lamentos que responden a las cuatro puñaladas de dolor que recibió anteriormente.

“No he tenido paz, tranquilidad ni reposo, sino solo turbación.” (Job 3:26)

 

Punto de reflexión

  • Todos hemos tenido experiencias de sufrimiento en algún grado. A veces como Job no entendemos el verdadero origen de este sufrimiento o pérdida. Comparta con el grupo una experiencia de sufrimiento o pérdida que ha sido significativo para usted.
  • Al igual que frente a la muerte, debemos tomar conciencia de la posibilidad de que no estemos exentos del sufrimiento.

¿En qué forma podemos prepararnos para reaccionar del modo en que hizo Job?

¿Qué lugar puede tener la oración, La Biblia, la comunidad y madurez cristiana en esa preparación?

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¿No te has fijado en mi siervo Job?

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Los ciclos del discurso

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