El rico y Lázaro

Lucas 16:19-31

 

Características de esta parábola

Acerca de:

Cierto

Falso

la naturaleza

las costumbres familiares

los incidentes de la vida diaria

los acontecimientos recientes

los acontecimientos ocasionales

eventualidades improbables
un acontecimiento típico

Enumera a los protagonistas y sus características:

Enumera los objetos o animales referidos:

La enseñanza principal de esta parábola consiste en:

¿Cómo actuaría yo en circunstancias análogas?
Reflexiones y conclusiones secundarias:

Antecedentes

El relato es una parábola y, por lo tanto, no necesariamente da una información literal sobre las condiciones en la muerte. La parábola da a entender que el rico de hecho no hizo nada para aliviar la absoluta miseria del mendigo o su condición degradada. El mendigo encontró un lugar de honor junto a Abraham, el padre del pueblo judío, y amigo de Dios. El rico se encontró en el Hades, en tormentos y agonía. Clamó a Abraham como “padre” pidiendo misericordia pero, aunque se dirigió a él como “hijo” no le ofreció esperanza. Los perros de la calle eran animales impuros y por lo tanto especialmente desagradables. Debemos inferir que Lázaro (“el que Dios ayuda”) era una persona piadosa.

…Había un hombre rico…

¿Quién es este hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez? ¿Está Jesús solamente hablando de alguien que usa sus riquezas en cosas superfluas o está pensando en alguien en particular? Vamos a examinar los detalles.

  1. Había un hombre en Israel que se vestía en púrpura y lino fino. En Éxodo 28:5 encuentra que era la vestidura de los sacerdotes.
  2. Más tarde en la parábola el hombre rico menciona sus cinco hermanos (v.28) y sabemos por Josefa (un historiador, quien vivió poco después de los días de esta parábola) que Caifás, el principal sacerdote, tenía cinco cuñados quienes también habían sido principales sacerdotes y por eso probablemente eran ricos y necesitaban la enseñanza de la parábola.
  3. Los líderes religiosos en los días de Jesús, incluyendo el principal sacerdote, habían crecido en riqueza por medio de la opresión de los pobres y Jesús les condenaba: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casa de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones… (Mateo 23:14). Los líderes religiosos eran ricos en forma diferente también porque tenían la ley de Dios y debían haber enseñado a la gente en lugar de conseguir más y más riquezas.
  4. En Lucas 16:14 aprendemos que había fariseos en el grupo escuchando a Jesús. Los fariseos eran un grupo de líderes religiosos en aquel tiempo. Aunque normalmente eran rivales de otro grupo, los saduceos (el grupo a que pertenecía el principal sacerdote), esta vez estuvieron unidos con los fariseos contra Jesús (Juan 11:47-53).

…Había también un mendigo llamado Lázaro…

¿Quién era este mendigo a la puerta del rico? Si el hombre rico representa al principal sacerdote y los líderes religiosos, Lázaro debe representar la gente ordinaria, los pobres en Israel que querían servir a Dios pero no recibían las palabras de Dios las cuales los líderes guardaban seguramente en su posesión. ¿Pero por qué recibe el nombre de Lázaro? Ninguna otra parábola contiene el nombre de una persona. Quizá sea para recordanos al hombre llamado Lázaro y de lo que sucedió a él. Porque fue poco tiempo después de que esta parábola fue relatada cuando Lázaro murió y Jesús le resucitó de la muerte. Pero después de este milagro los sacerdotes y fariseos no creían y trataron de matar tanto a Jesús como a Lázaro (Juan 11:53; 12:10-11).

Jesús había dicho: “Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31). Leemos lo que pasó después de la resurrección de Lázaro (Juan 11:45-53).
¡Todavía no creían!

Según esta parábola ¿qué pasa cuando morimos?

  1. ¿Que inmediatamente después de la muerte, la gente con cuerpos y dedos y lenguas (vs.23, 24) van a otra existencia a otra parte?
  2. ¿Qué todos los pobres van a un sitio de gozo y los ricos a un sitio de tormento?
  3. ¿Qué aquellos en el ‘seno de Abraham’ podían estar gozando mirando a otros en tormento por la eternidad?
  4. ¿No fue duro para Jesús resucitar a Lázaro si estaba en un lugar de gozo?

La Biblia nos enseña claramente lo que pasa después de la muerte:

“…pues polvo eres y al polvo volverás.” (Génesis 3:19).
“Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?” (Salmo 6:5).

 

El lugar de los muertos

El concepto popular acerca del infierno (gr. Gehenna) es el de un lugar de castigo para las ‘almas inmortales’ de los inicuos inmediatamente después de la muerte, o el lugar de tormento para aquellos que sean rechazados en el juicio. Infierno es la versión castellanizada de la palabra latina ‘Infernus’ que significa ‘lo que yace debajo’, ‘la región inferior’.

‘Gehenna’ es el nombre del depósito de basura que estaba en las afueras de Jerusalén, donde eran quemados los desperdicios de la ciudad. Tales depósitos de basura son típicos en muchas ciudades en desarrollo hoy en día. Como nombre propio, es decir, el nombre de un lugar real, debería haberse dejado como Gehenna, sin traducirlo, en vez de verterlo como ‘infierno’. Gehenna es el equivalente arameo del hebreo ‘Ge-ben-Hinnon’ (Valle del hijo de Hinnon). Este estaba ubicado cerca de Jerusalén (Josué 15:8), y en los días de Cristo era el vertedero de la ciudad. Los cadáveres de criminales eran arrojados a las llamas que allí estaban siempre ardiendo, de manera que Gehenna llegó a ser símbolo de total destrucción y rechazo. El Señor Jesús juntó todas estas ideas del Antiguo Testamento en su uso de la palabra ‘Gehenna’. A menudo dijo que aquellos que fueran rechazados en el tribunal a su regreso, irían al “infierno [Gehenna], al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere” (Marcos 9:43,44). La palabra Gehenna habría evocado en la mente de los judíos las ideas de rechazo y destrucción del cuerpo, y hemos visto que el fuego eterno es un modismo que representa la ira de Dios contra el pecado, y la destrucción eterna de los pecadores por medio de la muerte.

Los traductores de la versión Reina-Valera, revisión de 1960, vertieron la palabra hebrea ‘Sheol’ como sepulcro en Eclesiastés 9:10 y Cantares 8:6. En todos los otros casos donde aparece, la transliteraron como ‘Seol’. Seol se usa en el Antiguo Testamento para el lugar de los muertos. El significado de Seol gira en torno a las ideas de la tumba, el mundo inferior, y el estado de muerte.

En el Nuevo Testamento, ‘Hades’ es el equivalente de la palabra hebrea ‘Sheol’. El ejemplo supremo es el de Jesús, cuya “alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción” (Hechos 2:31) porque resucitó. Note el paralelo entre el ‘alma’ de Cristo y su ‘carne’ o cuerpo. Que su cuerpo “no fue dejado en el Hades” implica que estuvo allí por un período de tiempo, es decir los tres días en que su cuerpo estuvo en el sepulcro. Que Cristo fue al Hades debería ser prueba suficiente de que ese no es un lugar adonde van solamente los inicuos.

 

El purgatorio

Se enseña que después de la muerte, las almas del pueblo de Dios pueden ir a un lugar llamado ‘purgatorio’, el cual es un estado intermedio entre el ‘cielo’ y el ‘infierno’. Se dice que es un lugar de purificación, en el cual el alma sufre por algún tiempo antes de quedar apta para ganar la salvación en el cielo. Se supone que las oraciones, el encender velas y las donaciones monetarias a la iglesia, de parte de una persona o de sus amigos, acortará la duración y la liberación de las almas del tiempo que sufren en el ‘purgatorio’.

La Biblia no dice nada referente a la existencia de semejante lugar. El purgatorio es una fábula.

  • Todos los justos recibirán su galardón al mismo tiempo. (Hebreos 11:39,40; 2 Timoteo 4:8).
  • Una completa inconsciencia (el olvido de la memoria) sigue a la muerte (Salmo 6:5).
  • Somos purificados de nuestros pecados por medio del bautismo en Cristo y una fe firme en su obra durante nuestra vida. Por lo tanto, nuestro tiempo para cumplir con la voluntad de Dios es en el presente, en esta vida. Nuestra obediencia a Dios en el bautismo y el desarrollo de un carácter espiritual en esta vida, nos llevará a nuestra salvación (Gálatas 6:8), y no a la permanencia por un período de tiempo en el ‘purgatorio’ como aseguran otras doctrinas.

 

Un principio importante

Uno de los principios de Dios es que el castigo es la muerte (Romanos 6:23; 8:13; Santiago 1:15). La muerte es un estado de completa inconsciencia. El pecado produce una total destrucción, no un tormento eterno (Mateo 21:41; 22:7; Marcos 12:9; Santiago 4:12), tan ciertamente como la gente que fue destruida por el diluvio (Lucas 17:27,29), y como los israelitas que murieron en el desierto (1 Corintios 10:10). En estas dos ocasiones los pecadores murieron, en vez de ser atormentados eternamente. Por lo tanto, es imposible que los inicuos sean castigados con una eternidad consciente con tormento y sufrimiento.

Aquellos que han conocido los requerimientos de Dios resucitarán y serán juzgados al regreso de Cristo. Si son inicuos, el castigo que recibirán será la muerte, porque este es el juicio por el pecado. Por lo tanto, después de comparecer ante el tribunal de Cristo, serán castigados y entonces volverán a morir para permanecer muertos para siempre. Esta será “la segunda muerte”, que se menciona en Apocalipsis 2:11; 20:6. Esta durará para siempre. Permanecer muerto para siempre es un castigo eterno.

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