Salutación

1Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 

2a la amada hermana Apia, a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 

3Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

  1. El nombre Pablo significa “pequeño” – “la presencia corporal débil y la palabra menospreciable”. (2 Corintios 10:10)  “Pues aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento”. (2 Corintios 11:6).  Por este conocimiento hizo que los judíos no usaran la fuerza de argumento sino el argumento de la fuerza. Por eso llegó a ser un prisionero pero no de Roma. Se refiere cinco veces a sus prisiones (vs. 1, 9, 10, 13, 23). Las cadenas de Roma no encadenaron su corazón nunca.  Siempre sin embargo, Pablo fue un prisionero de Jesucristo que quiere decir “por causa de Cristo”. Nunca dijo ser prisionero político de Roma ni de los judíos.

Pablo no se identifica como un apóstol, ni hace ninguna apelación a su autoridad. Encontramos este título al principio de otras de sus cartas. Por eso preguntamos ¿por qué?  Según la naturaleza y propósito de la carta, Pablo tenía que ser muy sensible de las circunstancias.

Pablo asocia a Timoteo consigo en los saludos iniciales no como un coautor, sino porque había estado en la compañía del apóstol por mucho tiempo de su ministerio.  Están al principio de las cartas 2 Corintios, Colosenses, Filemón, 1 y 2 Tesalonicenses. Posiblemente fue añadido por causa de una conexión personal entre Timoteo y Filemón porque Timoteo estaba con Pablo durante los tres años en Efeso (Hechos 19:22). Quizá conoció a Filemón allí. 

Ya sabemos que el destinatario es un creyente llamado Filemón. El nombre Filemón significa “amado”.  Por eso le da un énfasis de su carácter. A Filemón lo describe como “el amado y colaborador nuestro”, términos que indican que era un colega especialmente valorado por el apóstol en el ministerio del evangelio.  Notamos cuantas veces  Pablo usó esta palabra “amado”: vs.1, 5, 7, 9, 16.                                           

Filemón era residente de Colosas (Colosenses 4:9).  Posiblemente había oído el evangelio mientras Pablo predicaba en Efeso (Hechos 19). Era caritativo (vs.5-7). Tenía mucho entusiasmo en el evangelio (Filemón está unido con Tito en el espíritu de 2 Corintios 8:23, con marcos, Aristarco, Demas, Lucas en Filemón 24 con Priscila y Aquila en Romanos 16:3 y Epafrodito en Filipenses 2:25. Todos trabajando para el Señor.) porque en su casa estaba el lugar para las reuniones de la iglesia (vs.1-2). Filemón era más que un creyente pasivo. Estaba involucrado en el ministerio.

  1. La carta está dirigida específicamente a Filemón. Aunque Apia, Arquipo y “la iglesia que está en tu casa” están incluidos en los saludos de Pablo. Esto puede ser una cortesía porque Apia puede haber sido la esposa de Filemón y Arquipo posiblemente su hijo. Sin embargo, notamos que la mayoría del contenido de la carta está dirigido a una persona porque los vs.4–22 están en singular.

Arquipo, como “un compañero de milicia”, aparentemente había desempeñado una importante misión al asistir a Pablo en su trabajo misionero, y había permanecido fielmente a su lado en medio de la persecución y juicio, quizá aun en el encarcelamiento. Hay otra sugerencia acerca de este hermano también.  Unos piensan que residía en Colosas, y le fue dada una exhortación especial a realizar el ministerio que había recibido del Señor (Colosenses 4:17). Otros piensan que tenía responsabilidad de la iglesia en Laodicea (Colosenses 5:15-17).  Los hermanos tienen que ser vestidos de toda la armadura de Dios para estar listos en todas las circunstancias (Efesios 6:13-16; 1 Tesalonicenses 5:8. Compare Epafrodito, Filipenses 2:25 y Timoteo, 2 Timoteo 2:3).

  1. Es un saludo exactamente como Colosenses 1:2. Los saludos de Pablo indican su preocupación por Filemón y los hermanos. Tienen que comprender y apreciar más abundantemente la gracia de Dios en la que están sustentados y la paz que él ha establecido con ellos por medio del perdón de los pecados.  

“Porque por gracia sois salvos” (Efesios 2:8; 2 Corintios 12:9)

“Llevad mi yugo sobre vosotros…y hallaréis descanso” (Mateo 11:29)

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