El diablo y el cuerpo de Moisés

Pero cuando el arcángel Miguel luchaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: «El Señor te reprenda».

Hay que admitir que varias son las explicaciones e interpretaciones de este texto que sigue los ejemplos de la apostasía colectiva del Antiguo Testamento en los versículos 5, 6 y 7. Se puede considerar el versículo 9 como un resumen de las tres marcas de apostasía en el versículo 8: mancillar la carne, rechazar la autoridad y blasfemar de las potestades. Estos falsos maestros mencionados en los versículos 3 y 4 son rebeldes, arrogantes y ofensivos. Rechazan la autoridad en la iglesia y por eso son ignorantes espirituales. Este pasaje (v.9) contiene una seria reprensión para aquellos falsos maestros.

Reconociendo las dificultades de interpretación, nuestra línea de investigación será dirigida por la respuesta de la siguiente pregunta:

¿Se nos presenta Judas 9 con verdades ya conocidas del Antiguo Testamento como en el caso de las ilustraciones de los versículos 5, 6 y 7?

Admitimos que somos inclinados a responder: “Sí”. Y por eso, escudriñaremos las Escrituras para una explicación bíblica. Sin embargo, hay algunos estudiosos de la Biblia que dicen enfáticamente “No”. Entonces es justo, también, investigar lo que presentan como explicaciones alternativas.

Un bosquejo del contenido

Arcángel es una palabra que se encuentra sólo aquí y en 1 Tesalonicenses 4:16 en el Nuevo Testamento donde se usa de Miguel, que en Daniel 10:13 recibe el nombre de uno de los principales príncipes,

Daniel 10:21 vuestro príncipe y Daniel 12:1 el gran príncipe. También en Apocalipsis 12:7 se encuentra la palabra Miguel. La designación uno de los principales príncipes ciertamente sugiere que hay otros seres celestiales de este rango. Se nota también otro ángel nombrado, el ángel Gabriel en Lucas 1:8-20.

El vocablo Diablo significa acusador” o “calumniador”. Es una palabra ordinaria y no es un nombre propio. Sin embargo, a diferencia de satanás, siempre se usa en un sentido malo. Jesús dijo: «¿No os he escogido yo a vosotros los doce [discípulos], y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote.» (Juan 6:70), el cual era un hombre mortal y común. No estaba hablando de un ser personal con cuernos, o de un supuesto ‘ser sobrenatural’. Aquí la palabra diablo sencillamente se refiere a un hombre inicuo. 1 Timoteo 3:11 suministra otro ejemplo. Las esposas de los ancianos de la iglesia no habían de ser “calumniadoras”; aquí la palabra griega original es diabolos, que es la misma palabra traducida en otros pasajes como diablo. Así también Pablo advierte a Tito que las ancianas creyentes no deberán ser “calumniadoras” o “diablos” (Tito 2:3). Y también dijo a Timoteo (2 Timoteo 3:1-3) que “en los postreros días… habrá hombres… calumniadores [diablos]”. Esto no significa que los seres humanos se convertirán en seres sobrehumanos, sino que serán cada vez más inicuos. Por todo esto debería ser totalmente claro que las palabras diablo y satanás no se refieren a ‘un ángel caído’.

Moisés era el gran líder y legislador por cuyo medio Dios sacó a los hebreos de Egipto. Los convirtió en nación dedicada a su servicio y los acercó a la frontera de la tierra que les fue prometida a sus antepasados. En Éxodo 2:10 se dice que: “…le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué. ” Moisés pertenecía a la tribu de Leví, al clan de Coat, y a la casa o familia de Amram (Éxodo 6:16-20).

En la Concordancia de la Biblia (Strong) se encuentran más de quinientas referencias de Moisés en el Antiguo Testamento. Solamente una se refiere al cuerpo de Moisés.

Lea Deuteronomio 34:5-6 y escriba su resumen de estos versículos:

 

 

 

Una comparación de varias interpretaciones de Judas 9

  • Sugerencia bíblica número 1

La explicación bíblica del versículo 9 se encuentra en el uso de las palabras: “El Señor te reprende.” Esta frase se encuentra en Zacarías 3:2.
Los capítulos 3 y 4 de la profecía de Zacarías contienen las dos visiones centrales de toda la serie de ocho. Ambas se ocupan de dos líderes: el sumo sacerdote y el líder civil (gobernador). Ambas figuras representan el gobierno del Señor sobre su pueblo. El capítulo 3 se refiere a Josué, el sumo sacerdote. Los versículos 1 a 5 describen cómo Josué, el sumo sacerdote, es acusado por el Satán (Recordemos que en hebreo Satán significa “adversario”). Aquí indica un adversario específico. La función del adversario, aquí, es la de acusar a uno de los siervos de Dios.

Josué, como sumo sacerdote, debería haber estado ante el Señor solamente con el ropaje señalado en Éxodo 28. Vestido así representaba la pureza requerida para estar de pie ante el Dios Santo. Cuando se nos dice que Josué estuvo de pie ante el Señor con vestiduras viles señalaba su propia inmundicia (v.4) y, dado que él era el representante de su pueblo ante Dios, señalaba igualmente la condición vil del pueblo también.

Hay que leer la profecía de Zacarías al lado de otros tres libros del Antiguo Testamento – Esdras, Nehemías y Hageo. En el año 538 a.C., Ciro, emperador de Persia, publicó un edicto (Esdras 1:2-4; 6:3-5) permitiendo a los judíos en Babilonia regresar a Jerusalén. Hicieron un esfuerzo para reconstruir el templo, pero el trabajo se paró debido a la oposición de las personas que no habían estado en el exilio y por parte de oficiales locales:

“Entonces la gente del país intimidó al pueblo de Judá y lo atemorizó para que no siguiera edificando.” (Esdras 4:4).

En medio de esta confusión, Dios envió a dos profetas – Hageo y Zacarías – para animar a la gente en su obra de la construcción del templo.

En esta sugerencia bíblica:

  • El cuerpo de Moisés se refiere al pueblo de Dios (1 Corintios 10:2);
  • El arcángel Miguel actúa como el agente de Dios para derrotar los propósitos del diablo contra el pueblo de Dios;
  • El diablo representa a la gente que atemorizó al pueblo de Dios (Esdras 4).

En Zacarías 3:2 Jehová mismo dice: “… Jehová te reprenda…”. Pero en Judas 9 es el arcángel Miguel que dice esto. ¿Cómo se pueden explicar estas dos aparentes ‘contradicciones’? ¿Cómo se explican las referencias a dos seres diferentes? En Éxodo 23:20-22 se encuentra la respuesta. Este ángel es el representante de Dios mismo, ya que el nombre del Señor está presente en él. Es el ángel de Jehová que lleva el nombre de Jehová.

  • Sugerencia bíblica número 2

En Esdras 2 se encuentran listas de las familias laicas (vs.3–35), sacerdotes (vs.36–39), levitas (v.40) y servidores del culto (vs.41–58). También siguen detalles acerca de los que no pudieron establecer su linaje (vs.59–63). La razón teológica principal por incluir esta lista es acentuar nuevamente la continuidad entre la comunidad posterior al exilio y el antiguo pueblo de Israel. Esto lo indican especialmente las observaciones de los vs.59–63 sobre los que no pudieron en ese momento establecer su linaje para la satisfacción pública. Así pues había la necesidad de consultar con Urim y Tumim (v.63) para establecer su verdadero linaje.

Puede ser que la oposición (el Satán) es por parte de las personas que no habían establecido su linaje y por eso aplican el mismo argumento con respecto de Urim y Tumim contra Josué.

En esta sugerencia:

  • El cuerpo de Moisés se refiere al pueblo de Dios (1 Corintios 10:2);
  • Josué como representante de dicho pueblo;
  • El arcángel Miguel actúa como el agente de Dios para derrotar los propósitos del diablo contra el pueblo de Dios
  • El diablo (de Judas 9) representa a la gente que todavía no había establecido su linaje.

En Zacarías 3:2 Jehová mismo dice: “… Jehová te reprenda…” Pero en Judas 9 explica que es el arcángel quien dice esto. En la primera sugerencia bíblica hemos leído Éxodo 23:20-22 donde se puede ver que el ángel es el representante de Dios mismo porque el nombre del Señor está presente en él.

Observamos la correspondencia literaria dentro de Judas y Zacarías en la siguiente tabla:

Judas Zacarías 3
El cuerpo de Moisés Josué, el sumo sacerdote
El Señor te reprenda. Jehová te reprenda
Miguel el arcángel El ángel de Jehová
El diablo Satán
Disputando Estaba a su mano derecha
Arrebatándolos del fuego (v.23) Un tizón arrebatado del incendio
Mancillan la carne (v.8) Cubierto de vestiduras viles
Presentaros sin mancha delante de su gloria (v.24) He quitado de ti tu pecado (v.4)
  • Sugerencia bíblica número 3

Ahora examinaremos otra sugerencia bíblica no bien conocida. En el estudio bíblico se puede proponer dos tipos de interpretación, literal o figurada. Vamos a considerar una interpretación literal del versículo 9 de Judas.

Hasta ahora hemos identificado al arcángel Miguel como el gran príncipe en Daniel 12:1. En esta última profecía de Daniel entendemos que Miguel se levantará en el tiempo final de parte de los hijos del pueblo de Daniel (los judíos). También observamos que será un tiempo de angustia. En Daniel 10:13, Miguel está identificado como el ángel príncipe que protege y representa la nación judía durante la época de Ciro el Grande, el rey de Persia (539/536 a.C.). Ciro mostró una gran simpatía hacia el pueblo judío. Su edicto permitía a los judíos regresar de cautividad y edificar el templo en Jerusalén. Esta actividad de Miguel anunciado en Daniel 12 está separada por más de dos mil años de ella en Daniel 10.

Nuestra atención está ahora dirigida a unos acontecimientos suscitados aun antes de la época de Daniel. Vamos a Josué 5, al tiempo cuando los israelitas pusieron en sitio la ciudad de Jericó. Un ángel se presentó delante de Josué y se identificó como Príncipe del ejército de Jehová (Josué 5:14). La palabra príncipe, recordamos, aparece también en Daniel 10:13. Este ángel que se le apareció a Josué, se nota que es llamado Jehová en Josué 6:2. Entonces es razonable asumir que este príncipe es el ángel que llevaba el nombre de Jehová y que guiaba a los israelitas durante todo su viaje en el desierto. Más tarde, en la profecía de Isaías 63:9, está descrito como el ángel de su faz. Planteamos la sugerencia que este ángel es Miguel mencionado en Daniel.

La sugerencia literal de Judas 9 nos lleva a la muerte actual de Moisés el gran líder del pueblo judío. En Éxodo 4:16, Jehová dice que Aarón hablaría por Moisés; sin embargo, Moisés ocuparía “…el lugar de Dios.” Naturalmente, el pueblo de los judíos tenía gran respeto por Moisés.

Lea la referencia de la muerte y sepultura de Moisés de Deuteronomio 34 y haga un resumen del capítulo.

 

 

 

¡Ninguno conoce el lugar de su sepultura! ¿Por qué lo hizo Dios así?

Escriba una sugerencia abajo. Puede ser que una lectura de Números 21:1-9 y 2 Reyes 18:4 le ayude.

 

 

 

Imaginamos el deseo de un grupo de los israelitas de descubrir el lugar de la sepultura de Moisés para darle el honor digno de un gran líder del pueblo de Dios. Eso conduciría a Israel a tener gran reverencia a ese lugar y haría que se convirtiera en un centro de idolatría.

Imaginamos la consternación de ese grupo (los calumniadores – el diablo de Judas 9) y de su contención contra el ángel de su faz para indicar la exacta localización de la sepultura. Es cierto que se convertiría el sepulcro de Moisés en objeto de culto idólatra como lo hicieron con la serpiente de bronce.

Resumimos entonces la referencia a:

  • Miguel, el arcángel que les había guiado a los israelitas a través del desierto;
  • El diablo era un término colectivo para un grupo de rebeldes en el campamento de Israel que exigió el cuerpo físico de Moisés. Porque él había hablado por su cuenta, Dios negó a Moisés la satisfacción de entrar en la Tierra Prometida. Pero había un grupo del campamento que quiso manifestar su respeto a su gran líder agregando su cadáver a la comitiva de los patriarcas que viajó con ellos.
  • El hecho de guardar el cuerpo hubiera sido una expresión visible de que Moisés había retenido su fe en la perspectiva de resurrección a la herencia de la Tierra.

Ahora es oportuno considerar otras explicaciones de aquellos estudiosos que creen en el dogma de los ‘ángeles rebeldes’ o ‘ángeles caídos’.

Sugerencia número 1

Según Coder (1981, pág. 65-67) “Judas 9 no se nos presenta como recordándonos verdades conocidas como en el caso de las ilustraciones mencionadas anteriormente. Es una revelación nueva, nunca descrita antes por pluma inspirada…No tenemos los medios para saber cuándo ocurrió el incidente relatado en Judas 9, dónde tuvo lugar o el por qué sucedió…En primer lugar, Satanás se propone hacer fracasar el proyecto de Dios mediante el engaño, En segundo lugar, Miguel es instrumento escogido por Dios para desbaratar los planes satánicos contra Israel…”

Coder continua con unas sugerencias:

  1. Moisés era un respetado gran líder del pueblo judío. Fue enterrado en un lugar secreto. Satanás siempre ha intentado destruir el verdadero culto a Dios. Por eso había logrado engañar a la gente incitándole a la veneración de Moisés y también del lugar donde fue enterrado. Por tanto la disputa sobre el cadáver de Moisés tuvo lugar inmediatamente después de haberlo enterrado.
  2. En el Tárgum de Jonatán comentando Deuteronomio 34:6, se dice que la sepultura de Moisés fue puesta bajo la custodia de Miguel. Existe una tradición judía mencionando otra disputa entre Miguel y Satanás por causa del alma de Moisés en el momento de su entierro.” (Coder, pág.68).

En el fin de su estudio de Judas 9, Coder resume “…Aunque la Palabra de Dios nos ha dejado a oscuras en cuanto a los detalles y propósitos de esta contienda referida por Judas, el ejemplo del príncipe de los ángeles debería ser tomado muy en serio y como una terrible admonición contra quienes hablan mal en nombre de Dios y juzgan a sus contrarios…Es aleccionador observar cómo las palabras de Miguel fueron dirigidas personalmente a Satanás y solamente a su enemigo…” (pág.69).

Sugerencia número 2

Unos eruditos bíblicos piensan que Judas se estaba refiriendo aquí a un ejemplo del libro apócrifo, La Asunción de Moisés. Cuenta cómo el arcángel Miguel fue enviado a enterrar a Moisés. El diablo se le opuso reclamando que:

  • el cuerpo, como objeto material, le pertenecía y,
  • Moisés era un asesino (Éxodo 2:11). Por eso Satanás tenía derecho a su cuerpo.

Barclay (1995, pág.211) explica así:

“…La lección que Judas ve en esto es que Miguel estaba ocupado en una tarea que le había asignado Dios; el diablo estaba tratando de impedírselo, presentando unos derechos que en realidad no tenía. Pero, hasta es un conjunto de circunstancias así, Miguel no habló mal del diablo, sino simplemente respondió con las palabras de Zacarías 3:2 El Señor te reprenda…”

Y la lección del incidente, ¿cuál es?

Barclay continúa con una explicación sorprendente: “… Si el más importante de los ángeles buenos se negó a hablar mal del mayor de los ángeles malos, hasta en circunstancias tales, no hay duda que ningún ser humano puede hablar mal de ningún ángel (v.8).” ¡Imagínese Barclay dice…se negó a hablar mal del mayor de los ángeles malos…! Recordemos que está hablando de un supuesto ser angélico de gran poder e influencia, uno de los personajes principales en la escena del universo de Dios. Es muy difícil aceptar esta explicación.

¿Encontramos en las cartas de Pedro y Judas un apoyo a una creencia en ´ángeles caídos´?

Pedro y Judas declaran dos veces que los falsos maestros en la iglesia estaban insultando a los seres celestiales, a saber, a los ángeles [A y C]. Sin embargo, se nota que Miguel NO formuló acusaciones insultantes contra tales seres ni al diablo [B].

2 Pedro 2: Judas:
A y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en placeres e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y obstinados, no temen decir mal de los poderes superiores,

 

No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de los poderes superiores.
B mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Señor. Pero cuando el arcángel Miguel luchaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: «El Señor te reprenda»

 

C Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición,

 

Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.

 

Judas y Pedro declaran (dos veces) que los falsos maestros en la iglesia estaban insultando a los poderes superiores. Por ejemplo, “…no temen decir mal…” (2 Pedro 2:10, 12) y “…rechazan la autoridad y blasfeman…” (Judas 8, 10). Estos insultos implican dos conclusiones12 :

  • Que estaban acusando a los poderes superiores de cometer algo malo;
  • Que sus acusaciones eran infundidas.

El impacto de los dos versículos es que las alegaciones de los falsos maestros eran mentiras, que los ángeles no pecaron y que todo el relato acerca de los ángeles que pecaron es una calumnia. Si estas acusaciones de los falsos maestros eran “blasfemias” entonces difícilmente pueden usarse como prueba que las acusaciones eran verídicas.

Ahora comparamos las referencias de las dos epístolas de los apóstoles con el Libro de Enoc:

Capítulo 9

  1. Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella.
  2. Considerando esto, los cuales fueron y se dijeron: “el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hastalas puertas del Cielo”.
  3. Y dijeron a los santos del Cielo: «Es ahora a vosotros a quienes las almas de los hijos de los hombres suplican diciendo ‘llevad nuestra causa ante el Altísimo, nuestra destrucción ante la gloria majestuosa y ante el Señor de todos los señores’ en cuanto a majestad».
  4. Y Rafael, Miguel, Sariel y Gabriel dijeron al Señor del mundo: «Tú eres nuestro gran Señor, el Señor del mundo, el Dios de dioses, el Señor de señores y el Rey de reyes; los cielos son el trono de tu gloria por todas las generaciones que existen desde siempre; toda la tierra es el escabel ante ti para siempre, y tu nombre es grande, santo y bendito por toda la eternidad.
  5. «Eres tú quien todo lo ha creado y en ti reside el poder sobre todas las cosas; todo es descubierto en toda su desnudez ante ti; tú lo ves todo y nada se te puede esconder.
  6. «Tú has visto lo que ha hecho ‘Asa’el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos;
  7. y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros.
  8. «Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado.
  9. «Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia.
  10. «Y ahora mira que las almas de los que han muerto gritan y se lamentan hasta las puertas del cielo y su gemido ha subido y no puede cesar debido a la injusticia que se comete en la tierra.

Así que según el Libro de Enoc,

– fue Miguel y otros tres ángeles los que acusaron a ‘Asa’el y a Shemihaza.

Pero según Pedro (2 Pedro 2:11),

– “…los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Señor.”

Judas (v.9) añade que,

¬- “…el arcángel Miguel …no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él.”

En otras palabras, el relato en que Miguel hace una acusación contra los ángeles en Enoc 9 es falsa. Si el relato de la acusación es falso, entonces también ¿lo es el relato acerca del pecado de los ángeles?

Un resumen de nuestro estudio del versículo 9

Las dificultades en la iglesia en el tiempo de Judas corresponden a lo que había pasado con los Israelitas durante su viaje hacia la Tierra Prometida.

Los falsos maestros compartieron en la reunión central de la fe de los cristianos – el partimiento del pan – pero llevaron con ellos toda la maldad de su manera de vivir. No respetaron a los líderes de la iglesia, tampoco respetaron la autoridad de Cristo con la consecuencia que serán rechazados de la presencia de Dios.

Ni los ángeles de Dios ni los apóstoles actuaron contra tales personas. El Señor mismo les reprendería y esto pasaría pronto. En el primer siglo, los juicios de Dios vinieron sobre el pueblo judío en la destrucción de la ciudad de Jerusalén en 70 d.C.

La lección de un juicio venidero todavía se aplica hoy mientras anticipamos la segunda venida de Jesucristo.