Después de recibir los mensajes para las 7 iglesias (capítulos. 2 y 3), Juan oyó de nuevo la voz (como de trompeta) de Apocalipsis 1:10 diciendo, “sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”. Cuando Juan “estuvo en el espíritu” él estaba receptivo y consciente de la dimensión celestial—en la vida cotidiana. 1En 2 Reyes 6 hay un ejemplo muy bueno. El profeta Eliseo y su sirviente están rodeados del ejército de los sirios. La situación les parece imposible. Eliseo oró que los ojos del sirviente fueran abiertos a “la dimensión celestial”. En visión apareció “el monte lleno de gente de a caballo, y de carros” del Señor.Y tenía el privilegio de estar en la cámara del consejo de Dios y escuchar lo que estaba pasando, para luego reportarlo a su pueblo en la tierra, como Micaías ben Imla (1Reyes 22: 19-22). Y ver a Dios mismo, sentado en su trono, con “todo su ejército” a su alrededor, y al tanto de sus discusiones y planes.

En el espíritu, Juan subió y entró por la puerta abierta en el cielo (Apocalipsis 4:1) y al instante vio algo espléndido:

  • Un trono con uno sentado (el Dios Todopoderoso “que era, el que es, y el que ha de venir”) Apocalipsis 4:8 y 11 igual en 1:8.
  • Junto al trono y alrededor del trono cuatro seres vivientes (Apocalipsis 4:6)
  • 24 tronos con ancianos sentados y con coronas de oro en sus cabezas y vestidos con ropas blancas.

¿Entonces, qué tenemos aquí en el capítulo 4? Por supuesto, una representación de la gloria de Dios en su trono en los cielos; se lee como una de las visiones de Dios en el Antiguo Testamento (ej. Isaías 6; Ezequiel 1). Encontramos a Dios sobre Su trono en el mismo centro del cielo, rodeado de seres vivientes y ancianos que le dan su adoración merecida como creador. Así, al principio de estas visiones celestiales vemos a Dios firmemente en control del universo. Aunque no se vea Dios no obstante el sentido de su presencia y majestad llena todo el episodio.2No se describe a Dios porque esto es imposible, porque El habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. (1 Timoteo 6:16) Y “alrededor del trono un arco iris semejante…a la esmeralda” (v.3). Difícil de imaginar, pero nos recuerda el relato de Noé (Genesis 9), donde el gran arco en el firmamento había sido puesto como la promesa de jamás destruir la tierra con inundación. Un símbolo de misericordia, en contraste con los de poder “relámpagos y truenos y voces…y siete lámparas de fuego” (v.5). La descripción de los cuatro seres vivientes (semejantes a león, becerro, hombre y águila) viene directo de Ezequiel 1, cuya visión termina diciendo “Esta fue la visión la semejanza de la gloria de Jehová”, o sea tres etapas figurativas de cómo es Él en realidad… tanto Ezequiel como Apocalipsis son una visión. Como en otras visiones antiguas, aquí Juan ve en el consejo de Dios: veinticuatro ancianos, sentados en tronos separados, vestidos de blanco y con coronas de oro. Estos ancianos menudos han sido interpretados como representantes de Israel y de la iglesia (la gente de los antiguos y nuevos pactos). En 1 Crónicas 24:4, sin embargo, leemos de 24 órdenes sacerdotales y en 1 Crónicas 25:1 de 24 órdenes de levitas señalados para profetizar y alabar con arpas y címbalos†† (Ver el ANEXO 3). Y aquí también hay himnos de adoración; “Y (los 24) rendían sus coronas delante del trono exclamando”:

“Digno eres, Señor y Dios nuestro de

recibir la gloria, la honra y el poder,

porque tú creaste todas las cosas;

por tu voluntad existen

y fueron creadas.” (Apocalipsis 4:11 NVI)

¿Y la reacción de Juan a semejante gloria y alabanza? Curiosamente en el capítulo siguiente lo encontramos muy triste, y con lágrimas. En vez de estar feliz, encontramos a Juan “llorando mucho” (Apocalipsis 5:4). ¿Por qué estaba Juan tan triste, tan frustrado? Porque él vio sobre la mano derecha del Dios Todopoderoso un rollo sellado con 7 sellos “y ninguno (Apocalipsis 5:3) ni en el cielo ni en la tierra, podía abrir el rollo ni aún mirarlo.” No es posible que Juan estuviese viendo una visión final del reino, porque si hubiera sido así, él habría estado supremamente contento, sin duda.

Juan entendió perfectamente que el propósito de Dios, en la redención de la humanidad, dependerá de la apertura del rollo sellado – y la revelación de los que estaban “sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30).3Mucha ha sido la especulación acerca del contenido del rollo “escrito por dentro y por fuera sellado con 7 sellos”. Obviamente el rollo no contenía las visiones porque hasta el séptimo sello no fue posible abrir el rollo y leerlo. Dos veces en Apocalipsis (13:8 y 21:27) se refiere a “el libro de la vida del Cordero”. Esto perteneció al Cordero porque él lo había recibido de su Padre, y el único libro recibido de Él en Apocalipsis es el rollo con 7 sellos en el capítulo 5. En dos lugares (13:8 y 17:8) Apocalipsis habla de cómo los fieles han tenido sus nombres escritos en el libro de la vida “desde el principio del mundo”.

¿Entonces, qué tenemos aquí en el capítulo 4? En el cielo del capítulo 4, falta algo; es como “un cielo del Antiguo Testamento”, un cielo sin Cristo. Por eso Juan quedó frustrado y lloró tanto, pero uno de los ancianos le dijo: “No llores. He aquí El León de la tribu de Judá4Jesús es la raíz de David, así como descendiente de David (Jeremías 23:5, Zacarías 3:8, 6:12, Mateo 22:41, Apocalipsis 22:16) y esto enfatiza su ascendencia humana y real. Jesús ha triunfado como un hombre. Por lo tanto, es digno de abrir el rollo (v. 9). Él triunfó como hombre (Filipenses 2:8), especialmente en la cruz donde desarmó a los poderes y autoridades (Colosenses 2:15), fue muerto (v. 9) y está ahora sentado con Dios «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío» (Efesios 1:20-21) y por lo tanto es capaz de abrir el rollo del destino del hombre., la raíz de David ha vencido para abrir el libro (el rollo, griego: biblion) y desatar sus siete sellos.” (Apocalipsis 5:5). Juan esperaba ver a un León, miró y vio “en medio del trono un Cordero5Esta es la primera mención del Cordero, que aparece 30 veces en el libro. Esta es una clara referencia a Jesús. Tanto Juan como Pedro se refieren a Jesús como el Cordero de Dios (Juan 1:29, 36, 1 Pedro 1:19).   como inmolado y él vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”.

En el capítulo 5, entonces, se concentra la atención en el Cristo que ha vencido a todos los poderes del mal y que por lo mismo ha ganado el derecho de abrir el rollo del destino de Dios y conocer lo que está escrito en él. Y con la apariencia del Cordero (Apocalipsis 5:6), brota una nueva ola de alabanza, parecida del cantico de Moisés y Miriam (Éxodo 15) se produce la adoración celestial de los cuatro seres vivientes y de los 24 ancianos que tienen arpas y copas de oro llenas de incienso y ellos cantan un cántico nuevo: –

“Digno eres de recibir el rollo escrito

  y de romper sus sellos,

 porque fuiste sacrificado,

 y con tu sangre compraste para Dios

 gente de toda raza, lengua, pueblo y nación.

 De ellos hiciste un reino;

 los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios,

 y reinarán sobre la tierra”. (Apocalipsis 5: 9-10 NVI)

Del cantico nuevo hay que observar lo siguiente: –

(i) Es acerca de los herederos de la vida eterna, o sea acerca de los santos (esto se puede confirmar comparando Apocalipsis 11:16 – 18 y Apocalipsis 14:1 – 3). No es acerca de los 24 ancianos delante del trono como implica en la versión de Reina-Valera.

(ii)En el capítulo 4 son los cuatro seres que inicialmente entonaban la alabanza al Padre; un cantico de la creación. Pero cuando brota el cántico nuevo de redención del capítulo 5 ya la alabanza está dirigida al Hijo y la redención ganada por él y de nuevo son los cuatro seres vivientes que empiezan hasta que “todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar” participan. Es de notar también que son los seres vivientes quienes cierran los cánticos con el “Amén” al final.

(iii)Esta no es una visión del futuro, sino de la realidad presente. La propia visión del futuro la encontramos al final, en los capítulos 21 y 22. Y nosotros podemos participar y contribuir a la alabanza delante del trono celestial porque cuando “..los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos…” (Apocalipsis 5:8).

No hay otra parte en el Nuevo Testamento mejor que en Apocalipsis, en donde podemos captar en qué consiste la verdadera alabanza dirigida al Dios, Creador y al Hijo.6En Apocalipsis hallamos más cosas nuevas: un nombre nuevo (2:17; 3:12); la nueva Jerusalén (3:12; 21:2); un cielo nuevo y una tierra nueva (21:1) y finalmente Dios hace nuevas todas las cosas (21:5).

Entonces Cristo (el León y Cordero) está en el cielo y Él es digno (a causa de su sacrificio) de abrir el libro (rollo) de la vida (Apocalipsis 13:8 griego: biblion). Es como un testamento con los nombres de los fieles de todos los tiempos escritos adentro.  Al igual que Juan, no tenemos que quedarnos tristes si tenemos fe que estamos inscritos en “El Libro”. Debemos seguir velando mientras que el Cordero está desatando, uno por uno, los sellos (capítulo 6).  Y finalmente al tiempo cuando “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo … y el tiempo de juzgar a los muertos y de dar el galardón a tus siervos a los pequeños y a los grandes.” (Apocalipsis 11:15 y 18) Hay los que esperan el León, en su regreso para aplastar los malos, pero debemos entender que la victoria ganada por el León se logra a través del sacrificio del Cordero, y no al revés.

Reflexión final

¿Qué atributo de Dios alaban sin cesar los cuatro seres vivientes?

¿De qué manera adoraban los veinticuatro ancianos al Señor y Dios?

¿Qué impresión de Dios el Padre le da a usted este pasaje?

¿Cómo reacciono Juan al no poder abrirse el rollo?

¿Por qué fue alabado y adorado el Cordero?

¿Cómo podemos servir a Dios como sus sacerdotes?

Notas

Los cuatro seres vivientes están alrededor del trono. Su descripción se toma de la visión de los querubines (Ezequiel 1:5–21). Las principales diferencias son:

Ezequiel Apocalipsis
Cuatro alas Seis alas (como en Isaías 6)
Cada uno tiene cuatro rostros Cada uno tiene un rostro
Ojos en las ruedas Ojos en los cuerpos
Los seres vivientes sirven de apoyo al trono Los seres vivientes están alrededor del trono.

††Hay algo de similitud en la visión de la sala del trono celestial con los detalles del templo en el Antiguo Testamento, incluyendo los 24 ancianos.

Antiguo Testamento Apocalipsis
Lugar Santísimo (Ex. 26:30-35) El trono de Dios (4:2)
Candelero de siete brazos (Ex. 25:31-40) Siete lámparas de fuego ante el trono (4:5)
Fuente de bronce (Ex. 30:18) Mar de cristal (4:6)
Querubines sobre el propiciatorio (Ex. 25:17-21) Cuatro criaturas vivientes (4:6)
Sacerdotes Ancianos (reyes y sacerdotes) (4:4)
Altar del holocausto (Ex. 31:9) Altar (6:9-11)
Capítulo anterior: VISION INICIAL Y LAS CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS (Capítulos 1, 2 y 3)

Continúa leyendo: LA GRAN TRIBULACION (Capítulos 5 – 11)
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