ANEXO 11

DANIEL Y Apocalipsis

El libro que tenemos en nuestras manos, llamado Daniel, es como una catedral magnifica… sobreviviendo milagrosamente a través de siglos, pero mostrando signos de bastantes ataques a su forma original.  Esto puede explicar en parte ciertas características notables del libro. En todos los manuscritos disponibles el texto aparece en dos idiomas; hebreo en el principio y al final, entre Daniel 2:4 y 7:28, en arameo (el idioma común del Imperio entre el sexto y segundo siglo antes de Cristo); además los primeros siete capítulos no vienen directo de la mano de Daniel, él habla directamente (primera persona) solo en los últimos cinco capítulos; también el orden de los capítulos no es estrictamente cronológico porque, después del capítulo 4, la secuencia debe ser 7,8,5, 9, 6, 10-12. El capítulo 11 en especial demuestra la mano de los tiempos de Antíoco Epifanio, presentado como profecía, pero escrito después del evento (“vaticinia ex eventu”). Como escribió un hermano en la fe (Harry Whittaker) “Durante 38 años, la profecía es demasiado detallada, demasiado exacta, demasiado específica e inútil. Una historia de las relaciones entre los seléucidas de Siria (el rey del norte) y los Ptolomeo de Egipto (el rey del sur). Todos los comentaristas están de acuerdo en que esta es la única forma posible de considerar este notable capitulo. Si esta sugerencia es correcta, una profecía (de la mano de Daniel) de tal vez 5 o 10 versículos ha sido expandida de acuerdo con la fantasía de algún comentarista, probablemente del periodo de Antíoco Epífanes.”

La razón porque el capítulo 9:24-27 de Daniel (de las 70 semanas) fue asociado tan temprano con el gran perseguidor de los judíos Antíoco Epífanes (175-164 a. C.) no es difícil de entender. Al final de la profecía uno lee que alguien “suspenderá los sacrificios y las ofrendas…y con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador…” Palabras casi iguales a las que uno encuentra en Daniel 11:31 que habla de uno que iba suspender “el sacrificio continuo” y en su lugar poner “la abominación desoladora”; esto hizo Antíoco (el rey del norte) durante su persecución de los judíos…” Por eso tal vez fue relativamente tarde, con Ireneo (180 d.C.), cuando hay la primera referencia cristiana clara a Daniel 9: 24-27 relacionado con los tres años y medio de la última semana de las 70, al regreso de Cristo.

Ahora debemos evaluar lo que dice Daniel 9, comparando con las conclusiones tentativas indicadas en la página 41 del capítulo 5 (LA IRA DE DIOS) de nuestro estudio. No hay menor duda que la profecía se extiende hasta los últimos días porque el versículo 24 dice: –

“Se ha concedido a tu pueblo y a la santa ciudad un plazo de setenta semanas para poner fin a sus pecados y transgresiones, para que expíen su iniquidad y establezcan la justicia de manera perdurable, y para que sellen la visión y la profecía, y unjan al Santo de los santos.” (RVC, mientras el NVI termina el versículo: “y consagren el lugar santísimo”)

Los versículos 25 hasta 27 expande en más detalle y divide las 70 semanas de años en la siguiente manera (ver el diagrama siguiente)

A hasta C——-Cubre las 7 semanas y las 62 semanas de Daniel 9:25; un periodo de 69 x 7 = 483     años (suponiendo que son años de 365 ¼ días y no de 360 días, como en Apocalipsis). El problema siempre ha sido decidir si el punto A se refiere a la orden de Ciro en 538 a.C. (Esdras 1:1 y Isaías 44:28); en otro punto, o en el tiempo de Nehemías en    444 a.C (Nehemías 2:1-8)?.

D hasta G——–La última semana usualmente div.idida en dos mitades de tres años y medio.

Fuera de los problemas de fechas, había incertidumbre, sobre todo entre los judíos, si la referencia del Príncipe elegido (NVI) o Mesías Príncipe (RVC) era la misma persona en versículos 25 y 26 aunque era la misma palabra en hebreo. Para nosotros los cristianos, con la copia de Apocalipsis en la mano, es más bien cuestión de si “le quitará la vida al Mesías Príncipe” al principio de la séptima semana (punto C versículo 26), o cuando “a la mitad de la semana suspenderá los sacrificios y las ofrendas.” (punto E, versículo 27). ¿Es el sacrificio de Cristo que ha suspendido “los sacrificios y las ofrendas” (v. 27), o es “un príncipe (“un futuro gobernante” NVI) que viene para “destruir la ciudad y el santuario” (v.26)?  En vista de nuestro estudio en Apocalipsis es mucho más probable que “le quitó la vida al Mesías” (v.26) en el punto C, total de que la última semana de la profecía divide así: –

C—————– La crucifixión

D hasta E——–Los 3 ½ años de la guerra de los judíos. Cuando la mujer en Apocalipsis 12 está preservada por 1260 días durante el tiempo de la destrucción de Jerusalén por los Romanos (dC 66-70). Los sacrificios y las ofrendas suspendidos.

F hasta G——- Cuando la mujer (Israel / o una iglesia corrompida?) está montada sobre la Bestia combatiendo ella contra los seguidores del Cordero durante los 3 ½ años de tribulación inmediatamente antes del regreso de Cristo. Apocalipsis 17

En el libro, Contra las herejías 5.25.3, Ireneo claramente relacionó la profecía del cuerno pequeño de Daniel 7 con el Anticristo de Mateo 24:15 y 2 Tesalonicenses 2; además él indicó que el Anticristo estará en el poder por los tres años y medio indicado por Daniel 9:27.

Apocalipsis capítulos 9, 12 y 13 también incorpora detalles de 2 Tesalonicenses 2 y en versículo 16 Pablo nos parece está citando Daniel 9:27 cuando él dice: – “Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador.” (R-V 1960).

Daniel, en el capítulo 12 seguía perplejo después de las visiones recibidas y pidió más información al respeto. Dos periodos diferentes le fueron señalados: –

1290 días (3 ½ años + un mes intercalaría de 30 días) “desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora”; y,

1335 días (3 ½ años +45 días) “Bienaventurado el que espere—para recibir—heredad al fin de los días”

Mientras la cifra (3 ½ años) se refiere al tiempo en el 1er siglo cuando los Romanos sitiaron a Jerusalén (d.C. 67-70), acabando con el poder del pueblo de Dios (los judíos), y quitando para siempre el continuo sacrificio con la destrucción del templo. La segunda cifra (3 ½ años +45 días) claramente se refiere al tiempo del fin, cuando de verdad se acabe la dispersión del poder del pueblo santo (al final de la gran tribulación) y los del Cordero recibirán su heredad juntamente con Daniel al fin de los días.

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