Estudios De La Vida De Elías

Estudios De La Vida De Elías

La muerte de Salomón determinó la finalización de la unidad del reino del imperio de David, que a la postre se dividió en dos reinos:

  • el de Israel, que agrupaba las tribus del norte y del centro, con su capital en Siquem primero y luego en Samaria, y
  • el de Judá, con las tribus del sur teniendo a Jerusalén por capital.

Entre los reyes de Judá podemos encontrar algunos que fueron obedientes a Dios. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de los reyes de Israel.

Elías desarrolló su obra profética en el reino del norte. 1 Reyes 16:30 nos da el punto de vista de Dios acerca del reinado de Acab: “… hizo lo malo […] más que todos los que reinaron antes de él”. Fue fatal porque condujo a Israel rápidamente al mundo de la idolatría, lo que, comparado con la administración de Jeroboam, parecería algo de poca importancia. Se relaciona su adoración al dios Baal con su casamiento con Jezabel, la hija de Etbaal, el sucesor de Hiram, rey de Tiro. Esto sugiere que la deidad en cuestión era el dios patrón de Tiro, Baal-melcart.

El hecho de que Acab edificase un templo a Baal en Samaria (1 Reyes 16:32-33) hace presumir que quiso hacer del culto a Baal la religión oficial de Israel, y esto se confirma por sus intentos de destruir a los profetas de Jehová.

A partir de 1 Reyes 17, se nota un cambio en la forma de la narración con respecto a los capítulos anteriores. En lugar de centrarse en las cronologías de los respectivos reyes de Judá o Israel, ahora se fija la atención en los “profetas”. En estas circunstancias, aparece el profeta Elías, que Dios envió a Israel, el reino del norte. Elí­as (“Dios es Yahweh” o “mi Dios es Yahweh”) es el mensajero especial de Dios al reino norteño de Israel durante la gran apostasí­a bajo Acab (874-853 a.C.) y Jezabel, cuando la adoración a Baal prácticamente habí­a sustituido al culto del verdadero Dios.

Entonces empezamos este estudio con las circunstancias muy claras: Israel no tuvo reyes fieles a lo largo de su historia. Cada uno de los reyes fue malvado, y cada uno condujo al pueblo a la adoración de dioses paganos. Quedaban ya muy pocos sacerdotes de la tribu de Leví, la mayoría se habían ido a Judá, y los sacerdotes designados por los reyes de Israel eran corruptos e ineficaces. Durante los siguientes trescientos años, estos hombres y mujeres jugarían un papel vital en ambas naciones, al alentar al pueblo y a los líderes a que regresaran a Dios.

 

                                                                                                William Rawson España (2010)

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