PROPOSICIÓN Número UNO

“Todo es Vanidad”

Eclesiastés 1:1-17

El argumento es breve e incisivo. El autor pide que se preste atención. No implica que el asunto sea simple. Sino que tiene la confianza que mantenga contacto. El sujeto es la vida y todos tienen el interés en la conclusión. Aguántelo y será recompensado suficientemente.

Está una breve introducción seguida por la primera pregunta. Están ocho cuestiones de hechos para considerar en los versículos 3 a 13. Desde el versículo 4 está un sumario que da por terminada la primera proposición y anuncia la próxima.

1:1. “hijo de David.” Este verso y el verso 12 implican que esto está hablando de Salomón. En la Edición de Estudio Reina-Valera (1995, pág. 809) leemos: “…Eclesiastés fuera atribuido a Salomón, el rey sabio por excelencia. Sin embargo, el hebreo característico de su redacción, así como las ideas en él expuestas, corresponden a una época posterior.” Pero todavía identificamos a Salomón como el autor, porque: 

  • a Salomón se le atribuía una sabiduría excepcional (compare 1 Reyes 3:12 y 4:29-34 con Eclesiastés 1:16). 
  • Salomón fue rey en Jerusalén (1 Reyes 4:1 y Proverbios 1:1 comparados con Eclesiastés 1:1). 
  • Salomón fue descendiente (hijo) del Rey David (1 Reyes 3:14 comparado con Eclesiastés 1:1). 
  • la vida del autor de Eclesiastés fue muy similar a la vida del Rey Salomón (compare 1 Reyes 4:20-28, 4:29-34, 10:14-15, 10:21, y 11:1-6 con Eclesiastés 2:4-10).

A pesar de la duda de la identidad del autor, la responsabilidad nuestra es escuchar sus argumentos y tener paciencia. (Vea Apéndice 1)

1:2. “Vanidad de vanidades.” Vanidad traduce una palabra que incluye ideas de brevedad, inseguridad, fragilidad y futilidad, falta de propósito discernible. La palabra significa “vapor”, “aliento” o “rocío”. Enfatiza (1) la nada o (2) lo transitorio de la vida humana. Este es un término clave y recurrente en este libro (1:2,14; 2:1, 11, 15, 17, 19, 21, 23, 26; 3:19; 4:4, 7, 8, 16; 5:7, 10; 6:2, 4, 9, 11, 12; 7:6, 15; 8:10, 14; 9:9; 11:8, 10; 12:8). La frase “vanidad de vanidades” se repite en 12:8. 

“Todo es vanidad.” La frase debe ser entendida como “imposible de entender”. Por lo tanto, comunica la realidad que la vida está llena de preguntas no contestables. Salomón utiliza cinco veces en 1:2 la palabra “vanidad”. La combinación “vanidad de vanidades” es una forma hebrea de formar el superlativo (algo como “El Cantar de los Cantares”, “el cantar más excelente de todos”), por eso “la vanidad más vana de todas las vanidades”. Expresiones semejantes son “Dios de los dioses” y “Señor de señores” (Deuteronomio 10:17).       

¿Pesimismo, desilusión, melancolía y falta de satisfacción? 

El autor corre el riesgo de ofender de sus lectores en la primera afirmación de todas. En este caso, se refiere al “ego” que todos tenemos y que muchas veces no lo reconocemos. Algo innato e inseparable. Ego equivaldría a vanidad, orgullo, autosuficiencia. Aparentemente todos somos humildes y no permitimos que nos digan orgullosos, vanidosos. “Todo es vanidad”, en efecto, por más pequeño o efímero que sea el éxito, todos se envanecen y se creen poderosos y eternos. Sin embargo, no debemos detener el estudio ahora porque no sabemos lo que significa. La frase es demasiada comprensiva. No deja alcance para las cosas que la gente considera buenas y dignas de consideración. Si es verdad, tiene las consecuencias imponentes. El autor empieza con una pregunta. ¿Qué significa la vida? ¿Qué es lo que esperamos como humanos? Salomón investigó estos temas hace unos 3 mil años. Sus respuestas son sorprendentemente “modernas”. 

Ha que demoler para construir. Parece un libro negativo, pero produce positivos metas. En el libro de Proverbios pudimos observar la sabiduría de Salomón y aquí ¿podemos ver la insensatez de aquel hombre?  Eclesiastés es la dramática autobiografía de su vida cuando él se encontraba lejos de Dios. Los argumentos negativos demuestran una verdad profunda. Para aprender la verdadera significado de la vida, primeramente, hay que contemplar la vida sin Dios, en toda su futilidad.

1:3. “¿Qué provecho obtiene el hombre de todo el trabajo?” Es una pregunta que él repitió en el 2:24 y en el 3:9. El rey sabio dedicó una considerable porción del libro para tratar este dilema. “Provecho” es un término usado en el comercio antiguo. Se refiere a un logro substancial, a una muestra evidente de que se ha hecho algo que valía la pena. ¿Es verdad que no se puede hallar progreso significativo? Comparamos el costo con la ganancia en la siguiente fórmula:

“El esfuerzo físico menos el costo medido en dolor y frustración resulta en la ganancia.”

Duro trabajo puede referirse a (2:4–8; Salmo 127:1) o a opresión mental y emocional (2:23; Salmo 25:18). Al fin ¡no hay ganancia! A la luz de este juicio por parte de Dios, la única vida de satisfacción es la que es vivida en reconocimiento apropiado de Dios y servicio a Él. Cualquier otro tipo de vida es frustrante y sin sentido.

Las frases “sobre la tierra”, “debajo del cielo” y “debajo del sol” (29 veces en 27 versículo) son sinónimas. El Predicador explícitamente dirige por el momento su visión a los recursos limitados del mundo que él contempla.

Otra vez nos deja con insuficiente información para verificar la conclusión, ni aceptar extensamente la proposición. Hay preguntas para ser estudiadas antes de llegar a un acuerdo. Por eso empieza el argumento; la prueba sigue. 

1:4-11. Una perspectiva cíclica de la vida.

Un vistazo de la vida desde todos los ángulos. Buscamos la llave para abrir las “puertas” de conocimiento. ¿Por qué…? ¿Cómo…? ¿Cuándo…?

1:4a. “Generación va y generación viene.” Estamos enredados en un ciclo. Nadie pasa por alto el drama trágico del paso del tiempo. La sucesión de generaciones no cambia la situación básica de la humanidad. Este verso está expresando lo corto de la vida consciente (Salmos 90:5-6; 103:15-16: Isaías 40:6-7) versus la estabilidad de la creación espiritual (como un aspecto de la permanencia de YHWH, Salmos 104:5; 119:90).

 El ciclo de las generaciones continúa y no podemos hacer nada para controlarlo. Las generaciones van sucediéndose con sus beneficios y sus fracasos; hombres que hacen su aparición para desaparecer luego sin más, cayendo entonces sus nombres en el olvido. 

1:4b–7. La naturaleza está activa. Tenemos en estos versículos cuatro declaraciones muy interesantes de la tierra (v. 4b), del sol (v. 5), del viento (v. 6) y del mar (v. 7), pero sus muchas actividades no traen cambio en la situación fundamental de la gente. Existe una monotonía en la naturaleza, pero, también tenemos aquella de la cual podemos depender. 

  • La tierra, desde el punto de vista humano, nada parece más permanente y durable que el planeta en el que vivimos. Los individuos y las familias vienen y van, las naciones y los imperios se levantan y caen, pero nada cambia, porque el mundo permanece igual.
  • El sol demuestra su gran energía al pasar a través del cielo y repetir el hecho todos los días. El salir y el ponerse del sol es causado por la rotación de la tierra. Estamos apoyados sobre una porción de tierra sólida, y nos parece que el sol se eleva y que también desciende. Estos términos se han acomodado al lenguaje humano en todos los siglos. Lo realmente sorprendente es la forma regular con que el sol aparece y desaparece, obedeciendo a ciertas leyes.
  • El viento permanece dando vueltas. Es un ciclo sin fin de trabajo. Al soplar, el viento obedece ciertas leyes. Durante determinada época del año se forman huracanes y tornados en diferentes partes del mundo. Recordemos que el Señor Jesucristo dijo, en Juan 3:8, «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va».
  • El agua se mueve en las nubes, deja caer su carga en las montañas; las montañas alimentan los ríos y los ríos los mares. Parece que los mares se llenan a tiempo, pero no es así. Salomón estaba hablando tácitamente acerca de la ley de la evaporación, de la elevación de la humedad hacia el aire. Luego llega el viento e impulsa la humedad hacia la tierra. Y así, todo el proceso sigue leyes determinadas y específicas. Nada de lo que sucede queda librado al azar, aunque a veces nos lo parezca.

Así tenemos cuatro declaraciones notables sobre las leyes de la naturaleza, que tienen sentido y concuerdan con lo que los seres humanos saben en la actualidad. Comparemos estas afirmaciones del Eclesiastés con otros escritos del año mil antes de Cristo; en ellos usted encontrará muchas conclusiones falsas y supersticiosas, que contrastan con la exactitud que hallamos en la Palabra de Dios.

1:8. “Todas las cosas son fatigosas.” Lleva el pensamiento de “exhaustas”. Implica que la actividad de la naturaleza la deja agotada, o que los seres humanos están exhaustos debido a ella. La creación física está en una rutina repetitiva, misteriosa Todos experimentan:

1. Los ciclos en la naturaleza

2. Frustración ante los misterios de la existencia caída

3. Buscando respuesta, pero no encontrándola. ¡Es otro ciclo!

El v. 8 resume ese ciclo perpetuo con su innegable cansancio, pero queda más por ver. Kidner (pág. 264) sugiere otra posible traducción para la frase: “Toda posible palabra es débil.”, es decir ‘no hay palabras para describirlo’. Pero hay otros textos donde esa palabra vendría a significar ‘cansado’ (Deuteronomio 25:18; 2 Samuel 17:2).

Aceptarlo o no, parece ofrecer la prueba de la proposición que “todo es vanidad”. Si algo lleno de trabajo no termina, ¿por qué empieza? Vanidad significa: fragilidad y futilidad, falta de propósito discernible. ¿Por qué empieza si, después de todos sus esfuerzos, no puede terminar? 

1:9. “¿Qué es lo que fue…?”  Esta hipóstasis es la preposición básica y primaria del autor acerca de la existencia terrenal (ejemplo “no hay nada nuevo o de importancia en un ciclo sin fin de la creación física”). Este principio inicia en el v. 8 seguido por tres frases explicadoras:

1. El hombre no lo puede decir.

2. Los ojos no se satisfacen viéndolo.

3. El oído no se llena con oírlo.

Estos describen a las generaciones que vienen y van. Empiezan desde el principio y pasan por un sistema de investigación hasta que llegan a lo “supuestamente” correcto. Nunca llegamos a lo correcto, por eso lo empezamos de nuevo. El autor está describiendo la falta de significado y la falta de esperanza de la vida sin Dios. ¿Es la vida humana un accidente, una evolución pasajera de cambio constante? ¡Estas son las preguntas supremas del valor humano, dignidad e imagen divina!

1:10. “He aquí esto es nuevo.” Venimos a la historia. Las circunstancias (lo que fue) y la actividad humana (lo que ha sido hecho) se repiten a sí mismas. 

Algunas personas piensan que el ser humano ha producido algo nuevo cuando se ha fabricado un nuevo aparato. Bueno, debemos insistir, como en Eclesiastés, que en realidad no hay nada nuevo debajo del sol. Aunque en nuestra época utilicemos medios mucho más avanzados que en generaciones anteriores, podrá constituir por un tiempo una novedad, que pronto será reemplazada por otra y así sucesivamente. El medio ambiente podrá cambiar y habrá nuevos recursos, nuevos dispositivos, nuevas comodidades y medios de comunicación altamente perfeccionados. Pero las experiencias humanas básicas del ser humano producirán los mismos sentimientos, las mismas reacciones y consecuencias. Sus necesidades espirituales, sus frustraciones y su falta de ilusión mientras permanezca apartado de Dios serán siempre las mismas.

El ser humano es consciente de que los mecanismos que cree haber descubierto y elaborado no pueden traerle una satisfacción profunda y permanente, algo realmente nuevo que le produzca una verdadera paz, un sosiego interior.

Pero aquí está el desafío. Descubra el defecto en la Proposición Número Uno. Si se dice: “He descubierto algo nuevo en la experiencia humana.”, ha destruido la hipótesis y todo NO es vanidad.

Somos conscientes de que una generación edifica sobre el conocimiento y la experiencia de otra generación. Está de moda creer en la teoría de la evolución. Basado en este concepto, hay progreso, hay satisfacción, vamos a alguna parte. Podemos mirar atrás y ver lo que percibimos como nuestros orígenes. Nos maravillamos al ver desde que punto hemos venido. Pero ¿qué pasa si nuestro concepto de los orígenes es defectuoso? Pero. ¿Qué pasa si aquella percepción es una invención que está de acuerdo con la teoría y no con los hechos? ¿Qué pasa si lo que observa no es la prueba de lo que no comprende? ¿Qué pasa si sus métodos de observación no más son científicos? ¿Qué pasa si todo eso está basado en su prejuicio?

El Predicador ataca los fundamentos con las cosas que todos observamos. No hay nada de lo que pretende haber de observar que sea permitido llamarse “nuevo”. Si aparece algo que lo defiende, es solamente que haya sido olvidado lo que es todavía conocido.

1:11. “No queda memoria de lo que precedió.” Puede referirse aquí a la acción que es fruto de la memoria. Nuestra vida presente no resulta de lo que hemos aprendido del pasado. La gente no aprende de generaciones previas. “Las cosas parecen nuevas solamente porque el pasado es olvidado.” No solamente los movimientos de la naturaleza son monótonamente repetitivos sino que también lo son las experiencias del hombre.

Imaginan un proceso de cambio, pero solamente es el proceso de su propio envejecer. Se puede decir que la tecnología es un ejemplo del progreso. La humanidad ha desarrollado el conocimiento hasta la habilidad de diseñar cosas maravillosas. Pero cuando lo analizamos lo que ha realizado, ha descubierto lo que es en existencia en el mundo creado por Dios. Ha descubierto la naturaleza, la ha estudiado y la ha aprovechado en su propio beneficio. Por maravilloso que lo sea, cae en la esfera de una copia ingeniosa.

El Predicador no habla acerca de los avances en el conocimiento de la ciencia. Habla de las experiencias de los seres humanos en la vida diaria.

Puede poner disgustado a un lado el libro y declare las conclusiones inválidas. Pero todavía no ha escuchado la prueba. Puede doblar los brazos y proclamar su punto de vista, pero su opinión es subjetiva y la prueba que imagine no resiste el examen. Por favor no evada. Es atacado por una fuerza superior a cualquiera que ha encontrado. Es posible que aprenda algo que nunca sabía.

Ahora ¿ha reaccionado en una de dos maneras?:

  • Tiene miedo de los conceptos nuevos y está listo para ser lógico y tener la mente abierta para considerar lo  presentado, o
  • Rechaza otro punto de vista, aunque lo que defiende contiene muchos huecos.

Lo que debemos entender es que las credenciales del Predicador son impecables; no tiene la intención de decepcionar; no quiere engañar.

Salomón aplica al problema la sabiduría que Dios le había dado.

1:12. “Yo, el predicador fui rey sobre Israel.” Es la sabiduría tradicional de Salomón que él está presentando (Véase 1:1). Él es preeminente en la intuición (el Predicador), en el dominio (Rey de Israel), en la ubicación (Jerusalén).

1:13. “Me entregué de corazón a inquirir y buscar.” La palabra “buscar” significa “buscar con aplicación” (Salmos 111:2; 119:45). “inquirir”, esta palabra significa “investigar” o “ir a la raíz del asunto”. Es usado con frecuencia para la exploración de la tierra de Canaán (Números 13). Es una investigación comprensiva.

El corazón (Utley, pág. 14.) es una forma metafórica para referirse a la persona en su totalidad (véase Mateo 22:37, citando a Deuteronomio 6:5). Los pensamientos, motivos y acciones atribuidas al corazón revelan totalmente el tipo de persona. El Antiguo Testamento tiene usos sorprendentes de los términos en:

a. Génesis 6:6; 8:21, “A Dios le dolió el corazón” (Oseas11:8-9)

b. Deuteronomio 4:29; 6:5, “con todo tu corazón y tu alma”

c. Deuteronomio 10:16, “corazón no circundado” y Romanos 2:29

d. Ezequiel18:31-32, “un nuevo corazón”

e. Ezequiel36:26, “un nuevo corazón” versus “un corazón de piedra”.

Pensamos en otra persona, el apóstol Pablo, que explora para nosotros el mundo tanto externo como interno en esa búsqueda suya por hallar sentido y su lucha por alcanzar la victoria moral en Romanos 7:21-25.

“En el área espiritual es considerada sabia la persona que conoce y camina por el camino de Dios. La sabiduría tiene que ver con información (conocimiento), su oportuna aplicación (discernimiento), la disciplina requerida para hacerlo (dominio propio), y la confianza en Dios sin la cual todo esfuerzo humano es inútil (fe). 

Estos son los cuatro elementos presentes en la sabiduría. Se concluye que la sabiduría es la manifestación de la correcta relación con Dios. Corresponde en términos generales al concepto del Nuevo Testamento de la piedad. Una persona sabia es una persona santa. La sabiduría es la habilidad de dar gloria a Dios en un mundo caído con nuestros pensamientos, actitudes, palabras y acciones.”    

1(Ramírez, pág. 3).

“Penoso trabajo” o “es una tarea dolorosa” (v.13). Dios ha dado a los humanos que están hechos a su imagen un deseo insaciable de conocer, de entender, pero que no puede ser satisfecho en este mundo caído. El adjetivo básicamente significa (maldad) o (malo). Es usado varias veces en el libro (1:13; 2:17; 4:3, 8; 5:1-14; 6:2; 8:3, 5, 9, 11, 12; 9: 2, 3 [dos veces], 12; 10:13; 12:14) ¡para describir la vida!. Dios les ha dado a los humanos que están hechos a su imagen un deseo insaciable de conocer y de entender. Conocemos el mal y la ignorancia. ¡La vida es un misterio!

Salomón pasó mucho tiempo estudiando la filosofía del mundo. Él vivió alrededor de mil años antes de Cristo y, considerando que nosotros vivimos unos dos mil años a partir de Cristo, quiere decir que han transcurrido tres mil años entre aquel rey y nosotros. En ese período, podemos imaginar la gran cantidad de elementos o dispositivos que el ser humano ha producido en todos los órdenes. Pero, en realidad, no sabe más de filosofía y sabiduría de lo que sabía hace tres mil años.

SUMARIO Número UNO

“Este penoso trabajo dio Dios”

Eclesiastés 1:13

Ahora llegamos al primero de los diez sumarios. Presenta una conclusión algo sorprendente. El desafío puede estar basado en el hecho de que el autor no haya probado una cosa, sino que haya dirigido nuestra atención hacia los fenómenos que se pueden observar en la vida. No es lo material desde donde se pueden sacar conclusiones. Sin embargo, hay que pensar en lo que dice:

1:14. “Mire todas las obras que se hacen debajo del sol.” Fíjense en las cantidades de veces que esta frase o una frase paralela es usada (1:3, 9, 14; 2:11, 17, 18, 19, 20, 22; 3:16; 4:1, 3, 7, 15; 5:13, 18; 6:1,12; 8:15 [dos veces], 17; 9:3, 6, 9 [dos veces], 11, 13; 10:5). ¡Esta es “La” frase clave teológica para entender el libro! “todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.” Es otra frase repetida (y paralela) que caracteriza a este libro (véase 1:2, 14; 2:1, 11, 15, 17, 19, 21, 23, 26; 3:19; 4:4, 6, 8, 16; 5:7, 16; 6:2, 4, 9, 11; 7:6, 15; 8:10, 14 [dos veces]; 9:9; 11:8, 10; 12:8). 

“aflicción de espíritu” R-V, (1995) explica: “Otra posible traducción – ‘atrapar el viento’ en la que el verbo traduce un vocablo arameo que significa ‘deseo’, búsqueda’ o ‘ambición’.”

Caracteriza la búsqueda humana para significado, felicidad, y propósito sin Dios. ¡La vida sin Dios en un mundo caído es frustrante y vacía! ¡La vida con Dios en un mundo caído es misteriosa y no se puede explicar! 

El Predicador realiza una búsqueda del significado y propósito de la vida. El estuvo en una posición única la cual le permitió alcanzar todas las cosas que los hombres anhelan en su búsqueda de gratificación. Es algo verdaderamente frustrante y exasperante ya que es en vano. El propósito de Dios es dar a las criaturas las experiencias que les permiten conocerse más allá de sí mismos. El premio no pertenece a los fuertes, veloces o muy académicos sino necesita la honestidad en su contemplación del asunto.

No se puede tomar al ser humano normal, que es un pecador alejado de Dios, y proporcionarle una educación del tipo que sea, esperando que esa educación resuelva los problemas de su vida, porque no lo hará. La sabiduría humana no puede cambiar la naturaleza humana, ni puede corregir a esa vieja naturaleza caída. Así es como Pablo interpreta los trabajos y fatigas de este mundo en Romanos 8:20.

Considere la implicación del argumento hasta este versículo. El autor observa que la creación refleja al ser humano en su ciclo de la vida. También implica que no es accidente. ¿Cómo pueden todos los elementos esenciales y fundamentales de nuestro mundo trabajar en una manera similar para transmitir la información acerca de las experiencias del ser humano sin la influencia de un creador poderoso? Dios creó al hombre, la tierra, el sol, el viento y el agua. Todas son cosas que el ser humano encuentra y observa.

¿Puede ser que Dios está en control? ¿Puede aceptar el siguiente desafío?

1:15. “Lo torcido no se puede enderezar.” “torcido” y “enderezado” son usados con frecuencia en sentido moral. Forman la base para los conceptos hebreos de justicia y pecado. No solamente no puede la humanidad caída (aun la humanidad del pacto) “conocer” o “encontrar” pero no pueden “componer”. La vida es un misterio y no puede ser entendido o cambiado por los que andan en Él. En su contexto histórico, esto puede ser una bofetada a la adivinación o simplemente una afirmación realista de la inhabilidad de la humanidad para corregir la condición humana (pero Dios si puede, véase 7:13; Job 12:14; Isaías 14:27). El conocimiento establece algunas cosas que no se pueden cambiar y sigue la vida, pero también señala algunas cosas que pueden ser cambiadas por una vida piadosa, escogencia piadosa. ¡El problema es saber cuál es cual! “torcido”  y “enderezado” 

Siguen tres conclusiones: 

(1) La búsqueda de propósito es un asunto encomendado por Dios. 

(2) El resultado es la frustración. “Aflicción del espíritu” o “Querer atrapar el viento”, se refieren a luchar por lo inalcanzable. Los seres humanos debajo del sol no pueden resolver su problema. 

(3) hay torceduras y vacíos insondables en la vida.

Lo torcido se refiere a la vida humana. El origen de la torcedura se sugiere en 7:13, 29, pero aquí no se menciona. La vida y las circunstancias tienen “vacíos”, saltos de lógica o vacíos de información que dejan a la vida un enigma. 

Podemos educar y hacer muchas cosas para mejorar pero, como Jesús dijo en Juan 3:6, «lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Siempre será carne y ésa es la razón por la cual el hombre necesita tener una nueva naturaleza. Se nota el ministerio de Jesús. Enderezó lo torcido y proveyó de lo que faltaba (Mateo12:10-13; 15:29-39; Lucas 13:11-17; Juan 6:1-13). 

1:16-18 Una investigación de la sabiduría.

1:16. “Hablé yo en mi corazón.” Esta afirmación refleja el problema del ego en la búsqueda humana para la sabiduría y la felicidad. La esencia de la Caída (ejemplo Génesis 3) era “independencia, auto centrado y alejado de Dios”. Esto caracteriza nuestro mundo caído. Una vida volteada hacia dentro “yo”, “mío” nunca puede encontrar la sabiduría de Dios y ¡la paz de Dios (inclusive un rey davídico)!

Podemos decir que Salomón, debido a que tenía un nivel de sabiduría mayor que los demás reyes, ¿había llegado a tener cierta arrogancia y vanidad? El apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 8:1, que «El mucho conocimiento envanece». Si un individuo llega a creerse más inteligente y sabio que otros, o que ha sido mejor educado que los demás, ese pensamiento puede inflarle como a un globo. Pero, recordemos que la educación está basada en la experiencia, y la experiencia es un hecho en el cual uno no puede confiar. La experiencia debe ser puesta a prueba frente a la Palabra de Dios. Salomón no pudo jactarse de su sabiduría. Tuvo la oportunidad de dedicarse a investigar objetivamente las profundas preguntas de la vida.

Nosotros pensamos que hemos producido una generación que cree ser muy inteligente. Sin embargo, no podemos ni siquiera resolver los problemas que nos rodean, y mucho menos, los problemas de este mundo. Salomón se dedicó de corazón a conocer la sabiduría, así como también la locura y la insensatez. Probó ambas cosas.

1:17. “De corazón me dediqué a conocer la sabiduría.” Actualmente los científicos en su afán por conocer el origen del universo mueren en su intento por responder a estas interrogantes, que son fatigosas. Notemos como en el (v. 14), dice que es correr tras el viento, que hace alusión a la palabra absurda o vanidad. Después el autor menciona que fue más sabio que sus antecesores. Me dediqué “a inquirir y a buscar” (v. 13). En v. 14 está una reflexión para la vida: “Es correr tras el viento.” Y en v.17 dedicar a conocer la sabiduría se percibe “es querer alcanzar el viento” (o aflicción del espíritu”). 

La figura es un atleta quien tiene un propósito: conseguir el premio. Cuando logra su meta y considera la fuerza que lo llevó adelante descubre que no era nada. Aquí, el sentido “es querer alcanzar el viento”. El viento es una fuerza con energía y poder pero al capturarlo en la mano descubrimos que no tenemos nada. Cuando alcancemos la meta, descubriremos que está lejos de la proporción del dolor soportado para ganarlo. ¡Nos hace pensar si vale la pena!

La primera proposición es: “Todo es vanidad.”

 Los ocho puntos identificados al principio del estudio podemos escribirlos en la manera siguiente:

1. Generación va y generación viene

2. Pero la tierra siempre permanece

3. Sale el sol y se pone el sol

4. El viento sopla hacia el sur, luego gira hacia el norte

5. Todos los ríos van al mar

6. Todas las cosas son fatigosas

7. Nada hay nuevo debajo el sol

8. No queda memoria de lo que precedió

La proposición “Toda es vanidad” ha sido probada. Sin embargo, se puede decir que todavía sobran muchas preguntas. En los estudios siguientes vamos a concebirlas y buscar sus respuestas.

La sabiduría a primera vista es considerada como inútil, yo creo que sí, entendiéndola en el sentido del propósito de Salomón. Se habla de la sabiduría humana, que no toma en cuenta a Dios. Esto nos hace recordar lo que dice la Biblia en 1 Corintios 3:19, “porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios”.

 

¿Vale la pena vivir?

A pesar de los encuentros difíciles con el mundo, Salomón no recomienda el pesimismo ni el cinismo. Nos exhorta a ser realistas de la vida, aceptar y gozar de las bendiciones de Dios (2:24; 3:12-15; 5:18…). Nunca debemos olvidar que Dios: “…nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” (1 Timoteo 6:17). Palabras relacionadas a “gozar” están unas diecisiete veces en Eclesiastés. Salomón nos aconseja confiar en Dios y gozar en lo que tenemos en vez de quejarnos de lo que no tenemos. La vida es corta y difícil. Por eso saquemos el máximo partido de la vida mientras lo podamos. Jesucristo es: “poder y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:24). Jesús entró milagrosamente en la historia para llevar nueva vida para todos los que confían en Él. 

 

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